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Siete parecidos razonables entre los Oscars y los Goya 2015

23 febrero 2015 - 7:18 - Autor:

Los norteamericanos son maestros en eso de realizar ceremonias de premios. Para algo son los pioneros. La receta para el éxito: no se dejan deslumbrar por la improvisación, conocen la importancia de tener todo medido al milímetro. Así, el sarao se ensaya minuciosamente y se piensa para la televisión, no para el ombligo de la industria cinematográfica. No dejan nada a la casualidad, salvo una clave: la espontaneidad que surge de cada momento. Y esa espontaneidad surge más en unas galas que en otras…

Después de la resaca del año de Ellen DeGeneres, una experta show-woman de la pequeña pantalla, este ha sido el año de Neil Patrick Harris. Es un actor todoterreno que ha hecho cine, teatro y televisión, con especial destreza para lo musical, como ha demostrado presentando los Premios Tony. Su estilo como maestro de ceremonias ha estado, por tanto, a medio camino entre el humor, lo cantado y las coreografías. Lo hizo en unos Oscars 2015 con los que nos podemos comparar. A nuestra manera.

Estos son los siete parecidos razonables de tío Oscar y tito Goya. En este 2015, claro:

1. El homenaje (cantado) al séptimo arte.

Las dos ceremonias tuvieron su número musical de arranque. En la versión española, actores de todas las generaciones se juntaron en el escenario poniendo voz a Resistiré. En los Oscars no estaba Ana Belén, pero también hubo homenaje a la historia de su propio cine. Neil Patrick Harris hizo gala de su portento de voz a través de una coreografía coordinada con una gran pantalla en la que se proyectaban escenas icónicas. Espectacular arranque. Breve, conciso, emocionante. Moderno y, al mismo tiempo, clásico y conservador.

2. Histerismo en el control de realización.

La mala pata de un cámara. Si en los Goya se critican los vaivenes de cámara y realización, en estos últimos Oscars los norteamericanos han demostrado que, de vez en cuando, ellos también sufren algún traspiés. De hecho, se coló algún tramoyista en plano cuando no tocaba. Esperemos que no le hayan castigado mirando a la pared.

3. Miguel Poveda and friends.

Miguel Poveda no hizo un miniconcierto en los Oscars. Para eso están los Goya. Pero en la gala de Hollywood también hay (mucho) hueco para las actuaciones musicales. Los nominados a la mejor canción ejecutaron en directo su creación, con una puesta en escena ideada para cada intérprete. Siempre elegantes, con una coreografía de cámaras y luz mimada, dotando a cada tema de su atmósfera, ya sea ñoña o gamberra eurovisiva (como la de la canción de La Lego Película). También hubo una actuación de Jennifer Hudson dedicada a los fallecidos y un homenaje de Lady Gaga (¿intento desesperado de captar audiencia?) a Sonrisas y lágrimas que terminó con la aparición en el escenario de la mítica Julie Andrews,

4. Viva el dorado.

El gran plató del Teatro Dolby (antes Kodak) de Los Ángeles no es un mini auditorio de un hotel de carretera, como ocurre en nuestros premios. En eso no hay comparación posible. Pero tanto Oscars como Goyas cayeron en la decoración a lo Galerías Velvet, Mucho dorado, vamos. Eso sí, cada uno a su manera. En los Oscars saben aprender de su historia. Buscan la finura y no se quedan nublados por las grandes pantallas de leds. Al contrario, juegan con la escenografía tradicional (los fondos cambiaban, algunos espectaculares como una fachada de cine) y la iluminación en un eficaz decorado que en realidad es más sencillo y minimalista de lo que parece en pantalla.

5. La reivindicación y otros agradecimientos.

Tanto los Goya como los Oscars cuentan con premiados pelmas. Normal, hay que aprovechar ese momento irrepetible para dar las gracias a toda su familia. Aunque los norteamericanos nos ganan en instinto del show con sus salidas de tono en los agradecimientos, como ocurrió con Patricia Arquette y su reivindicación de igualdad entre mujeres y hombres o el guionista Graham Moore confesando que se intentó suicidar de pequeño porque se sentía un bicho raro. Ellos aprovechan al máximo el tiempo, pues enseguida suena la música que les invita a abandonar rápidamente el escenario.

6. Los figurantes y el patio de butacas.

Neil Patrick Harris, por supuesto, se paseó por el patio de butacas y se encontró con el star system, pero sin selfies. También bromeó con los figurantes que ocupan el sitio de los premiados para que no existan huecos vacíos si los invitados van al baño o directamente se marchan. Desveló el truco y lo jugó en el show. En nuestros Goya, sin embargo, parece que no hay presupuesto para figurantes: a medida que avanzaba la ceremonia de Dani Rovira, más y más butacas vacías se veían.

7. Desnudos por necesidades del guion.

Neil Patrick Harris salió al escenario en calzoncillos. Lució palmito durante un plano secuencia en el que se homenajeó a Birdman y también a Whiplash. Dani Rovira hizo lo propio en los Goya. Eso sí, él con la parte de arriba puesta, que ya le sacan suficiente sin camiseta en la serie B&B de Telecinco. En general, el humor de Neil Patrick Harris ha resultado más sibarita y minoritario que el de Ellen o que, por seguir comparando con lo nuestro, el de Dani Rovira.

Quizás por eso, este año la gala de los Oscar ha sido más plana y aburrida que otras ediciones recientes. Especialmente alargada es la sombra del recuerdo del año pasado, cuando Ellen DeGeneres convirtió la ceremonia en algo muy parecido a su show televisivo y logró momentazos (el selfie de estrellas, las pizzas en el patio de butacas…) que hicieron vibrar a los espectadores, colapsaron las redes sociales y, sobre todo, consiguieron que todo el mundo hablara de la gala al día siguiente e incluso los meses siguientes. Anoche, sin embargo. lo memorable brilló por su ausencia.

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Oscar 2015, la vida después del selfie… y Ellen DeGeneres

22 febrero 2015 - 2:09 - Autor:

Han pasado doce meses. La última gala de los Oscar no fue una ceremonia más. Marco un antes y un después en muchos aspectos de la retransmisión televisiva. Hoy, Neil Patrick Harris, experto en presentar con éxito este tipo de eventos coge el testigo. Impregnará al sarao de su personalidad. Aunque las comparaciones con Ellen DeGeneres serán inevitables, pues la actriz y presentadora supo conjugar, hace un año, con maestría su capacidad de no quedarse sólo en los clichés de las tradiciones e incorporar el lenguaje de la espontaneidad de la calle. Reprodujo el ADN de su talk show diario en los Oscars. No fue un error, al contrario: impulsó lo mejor del lado televisivo de este espectáculo.

Y es que, con un control absoluto del directo, DeGeneres fue más allá del guion preescrito. Reaccionó con la actualidad. Incluso, durante el monólogo inicial, bromeó con una nueva caída de Jennifer Lawrence, ocurrida sólo minutos antes en la alfombra roja. Lawrence también se cayó el año pasado, cuando salió a recoger el Oscar a la mejor actriz. “Jennifer, si esta noche ganas te llevamos nosotros el Óscar al asiento”, sentenció ágil la maestra de ceremonias.

Nada encorsetada, con una tranquilidad apabullante y brillante en su dominio absoluto de los engranajes televisivos, Ellen y su equipo de guionistas dieron la vuelta al protagonismo del teatro. Ya lo hizo en los Oscars de 2007. Pero en 2015 fue más lejos, ya que el epicentro de la gala no estuvo en el escenario. El foco se puso en el patio de butacas, donde está el verdadero centro de atención de la noche: acoge a todas las grandes estrellas de Hollywood. Y Ellen lo aprovechó. Lo jugó a su favor.

De nuevo, DeGeneres evidenció su capacidad para romper los encorsetamientos de cualquier gala, dotándola de un dinamismo extra. Sólo aparecía cuando era necesario. Sigilosa y apostando por píldoras que se basaban en informales interacciones con ese patio de butacas vivo, gracias a unos actores que entienden el instinto del show y huyen de frías corazas. Es la meca del cine.

Así, las estrellas jugaron con la presentadora que, con su naturalidad aplastante, propició impagables reacciones de actores y actrices. Hasta pedir varias pizzas familiares para que no pasaran hambre los pobres famosos asistentes. Julia Roberts se puso las botas con su porción de pizza de queso. Impagable imagen.


 
Y fue un pizzero real. Con pizzas reales. Y se las comieron. Nada de figurantes, buscaron un trabajador con una historia detrás de verdad. No se prefabricó el momento. Sólo se propició. Y, de paso, se hizo también, la no menos importante, autocrítica a una larga ceremonia donde terminan sonando las tripas de los asistentes. Esta es otra clave para triunfar con cualquier espectáculo de estas características: reírse de uno mismo y saltarse de vez en cuando la tentación de la obsesión por lo políticamente correcto.

Aunque el gran instante de la noche fue el cacareado selfie. Todavía colea. DeGeneres es una de las pioneras en aprovechar las ventajas de las redes sociales y generar contenidos propios. Para ella Twitter, Facebook o Instagram no son plataformas que albergan spam y autobombo, son una ventana más con identidad propia. Ya lo hizo en la ceremonia de 2007, cuando obligó a Steven Spielberg a disparar una improvisada foto para su Myspace… Los retratados: Clint Eastwood y ella misma. . No iba a ser menos en 2014: se pasó los Oscars 2014 con el móvil a cuestas. Realizando fotos a diestro y siniestro (bambalinas del teatro inclusive) hasta consumar una de las grandes imágenes de todos los tiempos: el selfie más retuiteado hasta la fecha con rostros como Meryl Streep, Julia Roberts, Brad Pitt, Kevin Spacey, Jennifer Lawrence, Lupita Nyong’o, Angelina Jolie o Liza Minelli saltando por detrás.

Los millones de tuiteros que vieron la gala, con sólo un clic, pudieron interactuar con la foto colgada por la propia Ellen. El público se convertía en partícipe al retuitear la instantánea. No quedó ahí el efecto. Al día siguiente, los memes se multiplicaron. Los usuarios de las redes sociales participaban, de esta forma, también con su creatividad en los Oscars. Aunque fuera manipulando y deformando la famosa autofoto. De ahí que la gala perdure en el tiempo gracias a ese icónico momento para la televisión. No fue una gala más.

Y todo mostrado con una transparente y milimetrada realización y una puesta en escena que no se contaminó por la moda de las clónicas grandes pantallas de Leds, que hacen que todos los programas se vean iguales. El decorado mezclaba proyecciones con ornamentos tradicionales, de plástico y cartón-piedra, donde la luz era fundamental para transmitir ese glamour de las grandes galas de premios. Iluminación que iba variando durante la noche para engrasar cualquier resquicio de monotonía visual.

Ellen y su equipo captaron la esencia de la tradición de los Oscar, sí, pero también terrenalizaron la ceremonia. Ese el factor del gran éxito. Ahí está el antes y el después. Porque el glamour no es incompatible con ver a Julia Roberts comiendo un trozo de pizza, probablemente ya fría. Todos tenemos hambre, todos nos aburrimos en una entrega de premios, y los protagonistas de los Oscars cuanto más espontáneos, mejor.

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José Mota regresa con éxito y gana en espectadores a ‘Sálvame’

21 febrero 2015 - 10:44 - Autor:

  • Mota conquistó a la audiencia con sus parodias de Jordi Évole, Chicote o Pablo Iglesias.

Con éxito. Así regresó José Mota anoche al horario en el que triunfó durante años. El ex de Cruz y Raya recuperó su hueco en la noche de los viernes, donde rompía audiencias antaño, logrando ganar en espectadores al todopoderoso formato Sálvame Deluxe.

José Mota Presenta, que así se llama su nuevo programa, alcanzó un 16 por ciento de cuota y 3.036.000 fieles. Mientras que Sálvame se quedó en 2.550.000 seguidores. Eso sí, con un excelente 19 por ciento de share, ya que el programa se hace fuerte en el late night al contar con una extensa duración.

El nuevo show de Mota, como el alabado especial de Nochevieja, brilló. El actor ha sabido mantener su esencia, que valió audiencias millonarias, e incorporar los nuevos ritmos audiovisuales a sus programas. Rodeado de un excelente equipo de guion, este nuevo formato se presentó a la audiencia a través de un gag que enseñó las tripas televisivas: desvelando el plató, con los diferentes decorados, hasta dar paso a una colorida cabecera donde se prima el optimismo. Falta nos hace.

Pero el gran protagonismo de José Mota Presenta recae con acierto en las populares parodias televisivas. Tan reconocibles para el espectador. Empezó con Jordi Évole. Salvados tiene tirón y Mota lo aprovechó, en los primeros minutos del estreno, con una magistral imitación del periodista de La Sexta.

También clonó a Chicote, Gloria Serra o Pablo Iglesias en una dura entrevista con El Objetivillo de Ana Pastorcilla. Sin faltar las canciones delirantes y los característicos sketches de un Mota que incluso se ha atrevido a recuperar a Paco Martínez Soria.

Un buen espacio para TVE, que recupera el humor clásico pero adaptándolo a los engranajes de hoy. Lo consigue porque el público conecta con sus ocurrencias y no se conforma con una realización visual cutre. Al contrario, la puesta en escena también está a la altura, como si de una serie de ficción se tratara. También es inteligente la planificación de la escaleta, que ordena los contenidos para mantener el gancho del espectador con frescura y, al mismo tiempo, crea un programa compacto que no se queda en una sucesión de sketches independientes.

El otro valor del programa es que no mira para otro lado en su sátira de la actualidad política desde una cadena que no es fácil, en estos tiempos, tocar según que temas. Mota lo logra. Hasta se atreve con Rajoy. Sabe cómo hacerlo para que incluso se rían en Moncloa. Porque José Mota es gran cómico. De esos pocos que logran el más difícil todavía: seguir sorprendiendo con el paso de las décadas.

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Arturo Valls triunfa en la gala Drag de Las Palmas (como presentador)

9:49 - Autor:

Purpurina. Plumas. Plataformas. Y una buena dosis de excentricidad. La gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria celebró anoche su 18 aniversario. Una ceremonia que depende, en gran medida, de la chispa de sus presentadores. Y este año se ha dado en la diana con Arturo Valls y una de las más luminosas estrellas de la autonómica canaria, Yanely  Hernández.

Juntos derrocharon química, sentido del humor e ironía en una gala que no se puede tomar demasiado en serio. Porque tiene un jurado sobredimensionado, con dispares cargos que van desde directores de medios de comunicación, artistas, estilistas o incluso un traumatólogo. Porque cuenta unas presentaciones de las drags candidatas en las que se deben citar unas empresas patrocinadoras con nombres imposibles. Porque es un show con excesivos factores antitelevisivos. Y se emitió, a nivel nacional, por Nova. Pero, en cambio, Arturo y Yanely jugaron todo este peculiar envoltorio del sarao a su favor. Derrochando gracia, huyendo de oficialismos, riéndose de un programa que es una fiesta en la que salirse del guion.

Y ellos no es que se salieran, es que directamente se lo inventaron todo en directo con la especial complicidad de los recién conocidos. Su capacidad de levantar el espectáculo y hasta improvisar gags recurrentes transformaron la larga retransmisión en adictiva. Como ya lo hicieron, en años anteriores, otros maestros de ceremonia que también siguieron esa línea de espontaneidad, Loles León o La Terremoto de Alcorcón son buenos ejemplos.

Yanely y Arturo, la isleña y el peninsular, congeniaron tanto que hasta hicieron sombra a unos drags que han reinventado el Carnaval para siempre. Con purpurina, derribando tópicos y asombrando con sus puestas en escena imposibles e inauditas.

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‘Gran Hermano VIP’ arrasa con la nominación de Belén Esteban: ¿telebasura o culebrón perfecto?

20 febrero 2015 - 11:11 - Autor:

Gran Hermano Vip arrasó anoche en audiencias, alcanzando un gran 30.7 por ciento de share con 4.138.000 seguidores. De hecho, el reality incluso superó en espectadores a Cuéntame cómo pasó, resultado que no es tan habitual. La serie de Los Alcántara se tuvo que conformar con un 17.4 por ciento de share y 3.354.000 fieles. El dato de GH se propulsó por un cúmulo de circunstancias que lo convirtieron en un programa redondo a nivel televisivo.

Y es que, anoche, el reality estrella de Mediaset dejó de lado los conflictos más chabacanos (que también los hubo) para centrarse en el juego de guion. Porque GH tiene guion, para promover pruebas y crear situaciones en la convivencia. Como Aguasantas histérica por no poder entrar en el cubo…. De ahí que ayer se instalara, en una habitación de la casa, ese elemento, un cubo, con la que se desconcertó a los concursantes. ¿Qué pasaba en su interior? ¿Una habitación del pánico? No, una excusa del guion para incentivar la espontaneidad de las cobayas mediovips que forman el elenco del show.

Las audiencias estallaron. Lo consiguieron gracias a unos concursantes que derrocharon espontaneidad por encima de sus habituales broncas. Y el formato supo contar una historia: con capacidad de crear suspense e incorporar músicas de tensión (o sonido de grillos) cuando la situación lo necesita. No es nada nuevo, pero este jueves la máquina funcionó a la perfección. Vamos, como un buen culebrón pero con un poder añadido: se desarrolla en directo (contagiando ese imprevisible nervio en la audiencia) y, además, contando entre sus filas con la estrella de la telenovela que más horas ha ocupado la televisión en los últimos 15 años: Belén Esteban.

Su arrolladora personalidad, que se ha creído su propio personaje, fomenta un interés extra en Gran Hermano VIP. Ese mismo público que encumbró a la Esteban, como Princesa del Pueblo ahora quiere ver su expulsión del reality. Su personaje ha dejado de ser identificable para la audiencia masiva: ya no es la chica de barrio que fue dejada con una niña en brazos por un torero. Ahora es una millonaria, con tintes autoritarios, que se cree artista. O eso desprende su participación en el formato.

Y ayer Telecinco logró un nuevo golpe dramático: Esteban fue nominada. La semana que viene será, posiblemente, expulsada, con lo que conllevará: las audiencias se propulsarán. Se creará un minuto de oro televisivo. El morbo nacional en alza. Pero no sólo por el morbo de los audímetros, también porque desde Gran Hermano han sabido contar muy bien una historia. Con sus silencios, con sus planos de reacción, con sus miradas. Una historia de patio de colegio que tiene más de culebrón que de telebasura. La única diferencia es que, para bien y para mal, juega con la realidad de vidas que no son de cuento.

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La errata de ‘Empire’: las series norteamericanas también la pifian

9:23 - Autor:

Tienen grandes presupuestos. Cada capítulo pasa por decenas de ojos antes de su emisión. Pero ni las series norteamericanas más reputadas se libran de las erratas.

El último fallo ha sido en el séptimo capítulo de Empire, que cuenta con Naomi Campbell como special guest star. Aunque para los grafistas de la ficción, su apellido es ‘Cambell’. Así apareció en los rótulos de apertura. Y es que en las producciones millonarias también se cuelan fallos… y se cambian nombres.

Nadie se percató del rótulo que acreditaba mal la aparición de la modelo y actriz en una de las series revelación de este 2015, Empire, que cosecha excelentes audiencias desde su estreno el pasado 7 de enero y que muestra los entresijos del sello discográfico de hip hop Empire Enterprises. En principio, un ambiente no habitual en una televisión generalista, pero su éxito vuelve a demostrar que a veces lo interesante es huir de los lugares comunes reconocibles por la masa, al contrario de lo que se intenta hacer siempre en España. Eso sí, que los grafistas de Empire estén más atentos…

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‘Al Rojo Vivo’, 1.000 programas de periodismo fuera de la trinchera

9:16 - Autor:

Al Rojo Vivo empezó con nocturnidad. Sin demasiadas fanfarrias. Nació en La Sexta 2, un canal que no sabía muy bien lo que era, ya desaparecido. El debate llegó en horario de máxima audiencia, como una alternativa al resto de las cadenas generalistas y como contrapunto a las tertulias de canales que lanzaban el gato al agua.

Antonio García Ferreras, mandamás del canal verde, se ponía al frente de este formato que, poco después, encontraría su espacio en la franja matinal. Con gran éxito. Aupando la audiencia del canal verde y convirtiéndose en pilar estructural de la emisora.

Esa acertada reubicación en las mañanas es donde Al Rojo Vivo se ha consolidado como una referencia informativa en directo. Hoy cumple 1.000 programas en emisión en los que ha sabido fusionar el periodismo más despierto, el particular compás de los lenguajes televisivos y el análisis equilibrado. Porque Al Rojo Vivo tiene mirada propia, pero también busca la pluralidad que busca responder preguntas y huye de las trincheras que algunos políticos necesitan marcar a fuego en los periodistas.

En estos primeros 1.000 programas ha cubierto el adiós a las armas de ETA, la muerte de Adolfo Suárez, los acontecimientos del 15M, la entronización de Felipe VI, la última Diada desde la plaza de Catalunya o la irrupción de Podemos en el Parlamento Europeo. Los principales líderes políticos han pasado por el formato. Incluso Steven Spielberg concedió una entrevista a García Ferreras.

Antonio García Ferreras, con su característico sello, ha dotado al programa, además, de una intuición televisiva que marca los ritmos con la intensidad necesaria pero, al mismo tiempo, marcando también los límites. Un formato que se desarrolla desde una escenografía urbana, que recuerda a un rascacielos de Nueva York y que adapta la realización visual de los formatos de noticias de Estados Unidos, logrando transmitir, con más fuerza, esa percepción de periodismo vivo con una identidad definida con la que ha logrado la fidelización de audiencias: ser crítico, incisivo, divulgativo, directo, algo nervioso y, sobre todo, honesto con uno mismo.

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El movimiento en Twitter #apagónSálvame no afecta a la audiencia del show de Telecinco

19 febrero 2015 - 11:20 - Autor:

Cerramos filas en torno a Belén Esteban, porque es de las nuestras“, sentenció este lunes una de las responsables de Sálvame, Carlota Corredera. Lo hizo en directo. De esta forma, con una especie de mensaje ‘institucional’ que nadie había pedido, el espacio de Telecinco generaba un nuevo acontecimiento. Y en eso las cabezas pensantes de Sálvame son expertas.

El público se quedó pegado a la pantalla con este discurso de defensa de Belén Esteban, con una actitud en Gran Hermano VIP muy criticada por los seguidores del reality. No obstante, Esteban es compañera del programa. Pero, para una vez que se promueve el compañerismo desde Sálvame, a determinados usuarios de las redes sociales tampoco les ha gustado el guiño y han decidido invertir su tiempo en entrar en cólera. Resultado: durante estos días, un trending topic pide en Twitter, con el hashtag #apagonsálvame,  que no se vea el show de Telecinco. También solicitando el boicot a los anunciantes que pagan publicidad en el programa. Esto último causa más nervio en la cadena, después de lo que sucedió con La Noria.

Así que Sálvame reaccionó ayer buscando otro trending topic para que se colara en lo más comentado. Todos los colaboradores cerraron filas para movilizar a sus seguidores: #tarariquetevip era la etiqueta oficial elegida para contraatacar. Lo consiguieron.

Pero, el torbellino de críticas en las redes sociales por la defensa de Esteban y una supuesta censura de un vídeo del reality, no han afectado a su audiencia, que mantiene datos habituales. 19.6 por ciento de share y 2.218.000 espectadores siguieron este miércoles a los de Jorge Javier Vázquez.

De nuevo, un éxito. No ha existido #apagónSálvame real. El interés por el formato no decae por el ruido tuitero. Es más, el público mayoritario de Sálvame aún no está en Twitter y ni se enteró de una polémica que define el universo Telecinco, donde fans y detractores entran en el juego de una cadena que no crea indiferencia. Al final, todos caen en la trampa de hablar de aquello que critican, potenciando la expectación. Se convierten en los otros protagonistas del reality show.

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¿Puede ser rentable una ficción creada para la red? El cine que triunfa a través de Youtube

9:20 - Autor:

Youtube ha modificado la forma de consumir contenidos televisivos. Ya no esperamos como antaño frente al televisor para cazar nuestro videoclip favorito. Ahora lo vemos con un simple clic siempre que queramos. Es sólo un ejemplo del cambio abismal que han experimentado nuestros hábitos audiovisuales. También sucede en el entretenimiento y, cada vez más, en la ficción.

Youtube está resultando clave a la hora de cobijar buena parte de la creatividad de hoy, generando una rentabilidad compartida entre los artífices de contenido y la plataforma de vídeos. En España, las cadenas de televisión tradicional lo empiezan a aprovechar poco a poco, pero todavía son reticentes.

El canal temático Calle 13 ha sido pionero en este sentido al confiar en 13 directores de cine la realización de 13 TV movies, bajo la marca #littlesecretsfilms (películas de ínfimo presupuesto y pequeñísimo equipo rodadas en tiempo récord). Para emitirse en primera instancia por la cadena tradicional, pero también con un objetivo claro: no quedarse en un cajón y perdurar en la red. Esta semana, el noveno de estos #littlesecretfilms, Los amigos raros, de Roberto Pérez Toledo, ha superado el millón de visionados en Youtube. Un hito, pues esta cifra no es nada habitual en el cine español en general, ni en productos de ficción nacional, y de larga duración (60 minutos), exhibidos en esta plataforma.

La película de Pérez Toledo abre, pues, una interesante e inspiradora ventana hacia un futuro en el que Youtube albergue contenidos más ambiciosos en forma y fondo. Los amigos raros es cine que establece un interesante puente entre una narrativa clásica y un lenguaje joven y pegado a las redes. Como consecuencia, ha sido vista y disfrutada por espectadores de todo el mundo y constituye una prueba más de la alianza de su director con Internet, consiguiendo además generar una experiencia colectiva que crece a través de otras redes sociales, donde muchos usuarios han subido su foto viendo la película en sus casas, en sus ordenadores, en sus tablets, en sus teles… Lo que multiplica la ‘viralidad’ del proyecto.

Youtube es una de las ventanas más eficaces en la actualidad para llegar a las nuevas generaciones. No sólo a nivel creativo, también para potenciar la marca de productos o incluso la identidad de un formato televisivo. Su verdadero potencial está aún por explorar. Y para las televisiones, ese potencial no debe consistir sólo en repicar promos o reposiciones de programas. También supone infinitas posibilidades de crear productos exclusivos para la red, contenidos propios, que son agradecidos por los usuarios, compartidos y comentados. Una herramienta perfecta para llegar a más gente, a través de sus muros y timelines. Gente que, en muchos casos, no es habitual de los medios tradicionales.

Pero… ¿es rentable Youtube? Esa rentabilidad ya existe para los creadores, que reciben una mínima parte de los ingresos publicitarios de la plataforma (a más visionados, más ingresos), pero debería ser mayor de cara a producir contenidos de más calidad y no sólo vídeos de youtubers hablando a su cámara. Estamos en una era en la que la maquinaria de producción de una historia se puede simplificar tecnológicamente, pero lo que no se puede simplificar son las ideas y la necesidad de que la gente pueda vivir de sus ideas.

Los amigos raros es un buen ejemplo de que el cine concebido para la red, si está inteligentemente planteado aunque se haga con escasos medios, puede interesar, hacer ruido y traspasar fronteras rápidamente. Más que muchas películas españolas rodadas y distribuidas de la forma tradicional, con mucho más presupuesto, y que sin embargo pasan desapercibidas en las salas. Ahora el reto está en que Youtube, junto a la industria, los anunciantes (el branded content aún tiene mucho que decir) y los espectadores, permitan que hacer cine para la red resulte un modelo de producción sostenible para los creadores y sus equipos. Que puedan vivir de ello, vaya.

Este escenario será posible a medio plazo, pero con un concepto de producción muy diferente al tradicional que utilizan las productoras y cadenas de televisión en la actualidad.  Es un nuevo contexto, pero la rentabilidad de la ficción hecha para Youtube será una realidad. No sólo a nivel de ingresos económico, también como inversión de las cadenas de televisión y marcas publicitarias para potenciar su ‘conexión’ con la sociedad a través de contenidos propios, generados para las redes. Fidelizando, así, más públicos gracias a un nuevo ecosistema, perfecto para conectar con targets comerciales específicos y masivos, que convergen en Internet con fuerza.

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TVE al dictado: cuando se reproducen tácticas del marketing político en los Telediarios

3:05 - Autor:

La estrategia electoral salpica TVE. Sus informativos lo evidencian como sucedía en tiempos que ya parecían superados. Pocos dudan de que Televisión Española está al servicio del partido del gobierno de turno, pero también pocos dudan de que la cadena pública alcanzó la independencia durante varios años, hasta 2012. Como otras grandes televisiones del entorno más democrático. La BBC, en este sentido, es el ejemplo más clásico de compañía al servicio de los ciudadanos.

En España, en cambio, se expande la percepción de una involución de TVE: del periodismo social a la creciente propaganda política. Incluso anulando la capacidad crítica, que mantuvo hasta hace poco el puesto de ‘Defensor del espectador’ de RTVE.

La confianza que costó ganar con trabajo de fondo, durante años, se ha esfumado en tiempo récord. Los informativos han dejado de estar en la calle para dar paso a escaletas disfrazadas en una repartición de tiempos en base a la representación parlamentaria, donde el Gobierno suele tener la primera y última palabra.

Una técnica basada en una objetividad numérica que se malogra cuando el lenguaje informativo de TVE recuerda a los mensajes que se lanzan desde determinados mítines, promociones o comunicados oficiales. Sin embargo, la audiencia de hoy se percata rápido de estas sutiles coincidencias, entre determinados mensajes informativos y propagandísticos. Al final, los más perjudicados, y no se percatan de ello, son los propios representantes del Gobierno, que pierden la oportunidad de impulsar la confianza que desprenden en la sociedad al demostrar que creen en una televisión pública independiente, como en las grandes democracias.

Pablo Iglesias no ha sido entrevistado aún en La 1, con todo el interés periodístico que debe analizar las propuestas y dudas que acarrea su discurso. A pesar de la relevancia informativa, el secretario general de Podemos sólo fue relegado a una controvertida entrevista en el Canal 24 Horas.

La historia se repite con Ciudadanos. O Ciutadans, como dicen en el Partido Popular. También en TVE, donde prefieren poner declaraciones de su líder en catalán. Como se afirmó ayer en Espejo Público. ¿Hay que contaminar la reputación de Albert Rivera con algo y la estrategia es que se le asocie a un partido muy centrado en Cataluña?. Pero, en 2015, querer manchar la reputación de alguien por hablar en catalán es de cómic.

Y ahí se vislumbra un error de no saber entender la regeneración sigilosa que estamos viviendo y que determinados aparatos del marketing de los partidos políticos ni quieren ver. Los tiempos han cambiado y también las formas y maneras de tratamiento informativo. Los mensajes ya no son sólo unidireccionales desde las altas esferas.

La estrategia de antaño de impregnar a la gran televisión pública del predominante mensaje propagandístico para debilitar el adversario sólo produce un efecto boomerang: evidencia los miedos del partido político en Moncloa, que no confía en la pluralidad informativa de TVE, Aunque, de esta forma, hasta hacen más fuertes a sus rivales electorales, que denuncian a boca llena ser víctimas de ‘manipulaciones’.

Rivera proclama que ha llegado el momento de superar trincheras y hacer propuestas. Y justamente en esa ruptura de trincheras, el Gobierno está perdiendo una gran oportunidad de permitir una televisión pública plural y libre. Que esté en la calle. A la altura de las principales democracias europeas. Pero, de momento, estamos enquistados en una TVE que intenta disimular un creciente control informativo, al estilo de otras épocas, que denota que muchos aún no entienden el nuevo tiempo político y social en el que se está viviendo: tiempo para creer, confiar y valorar la inteligencia de la gente.  Para responder preguntas y aportar ideas, sin ningún guion pactado.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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