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Cristina Pedroche: sus 6 cualidades (imperfectas) para triunfar como presentadora de largo recorrido

20 marzo 2015 - 11:13 - Autor:

Ya es presentadora. Cristina Pedroche abandona sus funciones de colaboradora (y cuentachistes) de Zapeando para poner rumbo al rodaje de Pekín Espress, el nuevo reality de Antena 3. La exreportera, que fichó por Sé lo que hicisteis para sustituir a Pilar Rubio, toma vuelo a su nuevo destino profesional. Porque Pedroche ha demostrado que puede ser presentadora de largo recorrido. Y es que cuenta con seis cualidades infalibles para el éxito televisivo.

1. Transparencias

Más que una transparencia en el vestuario, Pedroche ha triunfado por su transparente personalidad. Lejos de ser el prototipo de reportera fría, que abundaba tanto en tiempos pasados, la de Vallecas contagia naturalidad en cámara. Y el público empatiza con ella, para bien o para mal, porque sigue siendo una cercana chica de barrio.

2. Traviesa

Los buenos presentadores son aquellos que cuentan con sentido del humor y una pizca de corrosiva acidez. Pedroche sabe reírse de si misma. Todo el rato. Incluso se ríe de sus ‘exóticos’ posados, ligeros de ropa.

3. No sólo telegenia

Otra clave para mantenerse como presentadora de largo recorrido, en una profesión tan efímera, es tener la capacidad de escuchar. Lo más complicado. En su paso por Zapeando y Los Viernes Al Show, Pedroche ha evidenciado que ha aprendido de sus buenos padrinos televisivos en estos años. Porque Pedroche es el ejemplo perfecto de chica guapa que fue escogida en un casting por su espectacular físico pero que aprovechó la oportunidad para labrarse una personalidad en pantalla. Ya no es sólo una chica guapa, es una profesional con muchos registros por explorar.

4. Trending topic

Con casi dos millones de seguidores en Twitter, es una de las mujeres con más follows de España. Y maneja las redes sociales sin demasiados artificios. Hasta se atreve con los filtros más horteras de Instagram, como cualquiera vecina de su barrio de Entrevías. En las redes habla al personal de tú a tú. Sin creerse nada, utilizando la herramienta social como una más a diario y, cuando la coyuntura lo pide, jugando con la expectación que generan los trending topics y sucedáneos.

5. Capacidad de improvisación

Sé lo que hicisteis, Otra movida, Zapeando… Pedroche ha trabajado en programas de mucho guion pero que al ser en directo son, si lo sabes aprovechar, una gran escuela para ganar rapidez de reflejos y capacidad de improvisación cuando el momento lo requiere. Pedroche domina ‘las morcillas’ y eso le ayudará sola ante el peligro del prime time.

6. Imperfecta

Pedroche despierta filias y fobias. Se habla de ella porque destaca en una televisión en la que no es sencillo encontrar rostros con una luz especial. Ella tiene esa luz. Y, claro, surgen fans… y detractores. Más aún, al ser una joven en la que una parte de la sociedad se siente reflejada en aspiraciones y frustraciones. Ella cumplió el sueño de muchas de su quinta. Ella sigue siendo como muchas de su quinta. La fama habrá cambiado su modo de vida, pero en cámara no lo transmite.

No es una colaboradora perfecta, tampoco será nunca una presentadora perfecta de esas que recitan todo el guion con una impecable solvencia que cae en el olvido a los cinco segundos. Y esa es su gran cualidad para triunfar en la televisión: no ser del todo perfecto. Pedroche cumple esta auténtica premisa. Porque es, simplemente, Cristina Pedroche. Con su carácter, con su ingenuidad, con su espontaneidad.

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‘Gran Hermano’: el formato que desvirtuó sus reglas y prohibiciones por su propio bien

1:34 - Autor:

Gran Hermano es un gran éxito de audiencias. No sólo en su edición tradicional con personajes anónimos, la actual versión VIP ha triunfado con datos que ni en la propia cadena se esperaban.

La participación de Belén Esteban ha sido un valor seguro. También el guion que construye cada gala, pues logra resumir la convivencia con maestría, dibujando tensión y emoción como si fuera un adictivo culebrón. Asimismo, los responsables del show saben crear pruebas que gestan más conflicto durante la emisión en directo. Ya sea un conflicto cómico, trágico o tragicómico.

Así, anoche, se recreó una sala de juicios, al más puro estilo de aquel espacio llamado Veredicto, que presentaba Ana Rosa Quintana. En este particular tribunal de GH, se realizó otro programa paralelo: un juicio a los concursantes en el que el propio público, a través de una aplicación, dictaba sentencia. Sólo faltaba un polígrafo. Y es que GH ya no se diferencia tanto de otros espacios de la cadena.

De nuevo, el equipo de Gran Hermano, con vuelcos de guion como la creación de un juicio televisado, sabe propiciar e incentivar tramas para que se mantenga viva la llama del choque de personalidades en la casa. Porque la pelea es el motor de este programa que aúna muchos géneros: culebrón, talk show, concurso, debate, comedia, espectáculo, cotilleo, sorpresa, documental y, sobre todo, realidad. Y la realidad siempre es un plus de éxito en televisión.

Pero esa fórmula de manejar la realidad no es infinita. De hecho, para evitar el desgaste de audiencias se han roto normas básicas del programa en sus orígenes, como el aislamiento completo de los concursantes, que debían permanecer sin noticias ni irrupciones del exterior.

Esto actualmente es mucho más relativo. Los concursantes ya tienen información del exterior cuando interesa al programa, lo que desvirtúa las reglas básicas del juego del formato. Pero es que el Gran Hermano de hoy ya no es el Gran Hermano de 2000. Ha evolucionado. La audiencia cada vez pide más. Está más resabiada, es más visceral.  Para seguir sorprendiendo tocaba romper las reglas que constituían los mimbres del éxito de los primeros años del reality. Ya se sabe, renovarse… o morir.

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De Chiquito a Dani Rovira. El espectáculo de la comedia triunfa en Cuatro con ‘Sopa de Gansos’

19 marzo 2015 - 13:24 - Autor:

  • Los pros y contras del nuevo programa de humor de Flo y Dani Martínez

Un vodevil madrileño, que fue antes biblioteca y prostíbulo (en tiempos diferentes, claro). Un canal de televisión, Cuatro. Dos presentadores, Flo y Dani Martínez. Y los mejores cómicos del país. Estos son los ingredientes de Sopa de Gansos, el regreso al humor, en (falso)directo, de Mediaset España.

Una apuesta diferente y arriesgada para un grupo de las dimensiones de Mediaset, ya que puede parecer que se sale de los resortes de la actual televisión comercial, pues se inspira en los tradicionales programas de variedades y, al mismo tiempo, da oportunidad a rostros que triunfan en pequeñas salas pero que no son conocidos fuera de esos círculos minoritarios. Lo que se traduce en una disminución de share, según los cánones que gobiernan la televisión.

Pero, en su primera emisión, Sopa de Gansos ha derribado prejuicios: el formato se ha instalado en Cuatro con un buen 10,3 por ciento de share (por encima de la media del canal), demostrando que sigue existiendo interés por las galas de comedia. Cuando la comedia se hace desde la comedia y no se queda en sucedáneos.

En ese sentido, Sopa de Gansos acierta, al experimentar más allá del monólogo y recrear el ambiente de un cabaret. El espectador se contagia del lugar, ve planos de reacción del público durante las actuaciones, intuye a los camareros en plena faena e incluso escucha a la orquesta en directo (dando más viveza al show), que está en un altillo sobre el escenario y que recupera a alguno de los músicos del mítico programa Lo más plus.

En su estreno, además, se notó la mano del director del show, Eduardo Aldán, con experiencia en la televisión más analógica. Esa que aprende de la fructífera historia de nuestra pequeña pantalla. De hecho, Aldán ha trabajado en formatos como Un dos tres… a leer esta vez e incluso dirigió la gala de los 50 años de programas infantiles de TVE. Con su bagaje y el del resto del equipo, se ha sabido equilibrar una escaleta muy variada, que intentaba que nadie se quedara fuera. Desde el humor más popular de Paz Padilla hasta la musicalidad más sibarita de Alex Odogherty, pasando por algún fragmento teatral, la aparición ‘digital’ de Enjuto Mojamuto o el colofón final de la estrella del momento, Dani Rovira, el evidente plato fuerte del show. Y todo bañado de infalibles referencias a los identificables quehaceres que rodean a la vida en las redes sociales.

Ahora, eso sí, el formato necesita un poco más de rodaje. La química que desprenden Florentino Fernández y Dani Martínez es el gran valor añadido del espectáculo. Pero aún se puede aprovechar más la complicidad e instinto televisivo de esta pareja, porque las presentaciones evidencian que el programa es enlatado y que se han grabado sueltas a lo gala de fin de año de José Luis Moreno. Sopa de Gansos cuenta con un envoltorio potente que se puede explotar más.

El show ganará fuerza sí transmite más la sensación de acontecimiento en directo y se integran de forma más orgánica las presentaciones con los propios invitados al cabaret. Un cabaret que es un homenaje a nuestra comedia, a la de ayer, la de hoy y la de siempre. Y que, además, supone un valor para la imagen de marca de Cuatro, cadena que en su anterior vida, cuando era propiedad de PRISA, llegó a producir grandes formatos de entretenimiento como la versión española de Saturday Night Live. Sopa de Gansos rescata, a su manera, parte de ese espíritu.

Una idea original de Flipy (El Hormiguero, Guasap) que no es para analizar desde los grandilocuentes titulares de las audiencias tradicionales, pero sí para observar como un inteligente as en la manga para propulsar el posicionamiento de la identidad comercial de Cuatro, una cadena que mantiene un target muy jugoso para sus anunciantes y que formatos como este lo ponen más en alza.

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‘Levántate’, el show con niños que anunció sus ganadoras a la 1:48 de la madrugada

18 marzo 2015 - 11:00 - Autor:

  • ¿Es más importante conseguir un buen dato de share o llegar al público para el que se concibe el formato televisivo?

Terminó Levántate, el talent que puso a cantar a niños con sus familiares. Música y, sobre todo, un espectáculo de la emoción que celebró su final con récord: 25.9 por ciento de share y 2.842.000 espectadores (el programa esperó a que acabara el partido de Champions, Atlético Madrid – Bayer Leverkusen, que superó los cinco millones de espectadores y acarició los seis millones en los penaltis).

Un gran dato de cuota de pantalla para el formato de Telecinco. Sin embargo, el producto que lideró realmente en espectadores fue la serie Bajo Sospecha con 3.333.000 de fieles, lo que se traduce 17.2 por ciento de cuota. Un porcentaje más bajo, al ser una ficción con menor duración que el show de familias artistas.

Porque Levántate no acabó hasta la 1:48 de la madrugada. Porque en la estrategia de programación para conseguir un share elevado, estirando los espacios hasta horarios sonámbulos en los que existe menor competencia, las cadenas renuncian a una gran parte de los espectadores objetivos de sus programas. 

¿Es más importante conseguir un buen dato de share o llegar a todo el público para el que se concibe el formato televisivo? Al final, el share y la media de la cadena es lo que importa en el caso del concurso de Telecinco. Y no tanto que Vanesa y Johana fueron las ganadoras de los 30.000 euros de la primera edición de Levántate (y no te acuestes).

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3:08 - Autor:

La televisión, como las series, se construye también a fuerza de giros dramáticos. Al menos en lo que a contraprogramación se refiere. Cuando ya estábamos acostumbrados a la intensa historia de Bajo Sospecha en la noche de los martes, Antena 3 mueve su actual serie estrella a los lunes a partir de la próxima semana. Lo anunció anoche mismo por sorpresa y salpicando de constantes promos la emisión del capítulo. Para que todos los espectadores se enteraran adecuadamente.

¿El motivo de este cambio de horario? Telecinco lanza el próximo lunes la esperada nueva temporada de La Voz. Será la tercera etapa del concurso de las sillas giratorias y viene con novedades: nuevos coaches, Alejandro Sanz y Laura Pausini, que se unen a Malú y Antonio Orozco. Estas dos nuevas incorporaciones son el oxígeno que necesitaba el concurso para evitar un desgaste. Dos cantantes internacionales carismáticos, con desparpajo, instinto del show y, no menos importante, mucha sabiduría musical. No se quedarán en tópicos, ‘monstruos’ y ‘calentitos’ varios, seguro que aportan consejos muy válidos a los participantes. Y una buena dosis de espectáculo.

El éxito de La Voz 3, por tanto, parece asegurado. Pero la noche de los lunes las cadenas se juegan mucho. Es una de las jornadas de mayor consumo televisivo y con más publicidad en juego. Y Antena 3, en ese horario, cuenta ahora con un reality enlatado de bodas entre desconocidos, Casados a primera vista, que está logrando resultados solventes pero que tampoco ha conseguido que se hable realmente de él. Probablemente incluso ha llegado tarde a la televisión en su concepto, además con un casting poco empático y nada llamativo. No es, en definitiva, un formato para competir con La Voz. Y, actualmente, Antena 3, sin un gran programa de entretenimiento en directo, sólo cuenta con el as en la manga de sus grandes series de calidad. Bajo Sospecha es, en este sentido, el gran producto con el que puede amortiguar el golpe de La Voz e intentar mantener una media mensual decente.

Así que Antena 3 ha movido ficha. Vino bien que Bajo sospecha, anoche, en su quinto capítulo, terminara bien en alto, con un giro de impacto, perfecto para que su público siga enganchadísimo el próximo lunes. De este modo, aunque probablemente sea segunda opción en las audiencias de la noche, Antena 3 no sufrirá un batacazo frente al esperado regreso de La Voz, que logrará un gran dato seguro.

En ese gran dato, estará el riesgo, pues Bajo Sospecha cuenta una historia en la que si te pierdes un capítulo o haces zaping, para dejar sorprenderte por algún candidato de La Voz, es difícil retomar el hilo después. Antena 3 deberá cruzar dedos para no perder, de forma irreversible, demasiados espectadores de su intrigante serie.

Una vez más, el lunes se jugará una gran batalla por las audiencias: el prestigioso Ministerio del Tiempo en La 1, la tensión de Bajo Sospecha en Antena 3 y ese formato mastodóntico llamado La Voz en Telecinco. Tres éxitos que, en mayor o menor medida, lucharán por salir airosos de la contienda y con su número de fieles intacto. Aunque, al final, el que más sufre es el espectador obligado a elegir.

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La actuación musical que parece transgresora en tiempos de televisión de usar y tirar (VÍDEO)

17 marzo 2015 - 13:56 - Autor:

TVE es la gran escuela de realizadores de nuestro país. En los últimos años, los programas que se han realizado desde los Estudios Buñuel han intentado seguir manteniendo esa esencia creativa del viejo ente público, de aquella Televisión Española que llamaba la atención internacionalmente por su forma de contar historias a través de esas imágenes que jugaban con las imágenes.

El programa Cachitos de hierro y cromo, que recupera fragmentos memorables del rico y atrevido archivo de RTVE, divulga esa televisión pública de la que hay tanto que seguir aprendiendo y que demuestra que históricamente hemos sido pioneros a la hora de consumar coreografías de planos, que no se quedaban en la monótona producción en cadena.

Porque la televisión también es transmitir emoción a través de la puesta en escena, movimientos de cámara y sus encuadres. Esa mecha de esta talentosa TVE, sin temor a las ideas, sigue prendida aún en formatos como Alaska y Segura, con una realización impecable (con la añadida dificultad, además, de que el show es en riguroso directo).

En este sentido, este mismo lunes, Alaska y Segura ha  vuelto a demostrar su capacidad de dar una lección de realización audiovisual. Lo han conseguido durante la actuación de un grupo de ‘modernas’ denominado Las Bistecs, que perpetraron su transgresor tema Historia del Arte. Pero, lo realmente transgresor ha sido la forma de presentarnos esta actuación musical por parte del programa, pues la realización arropó el playback hasta contar una vibrante historia. Esto no es ya habitual en la televisión de usar y tirar en la que vivimos inmersos, donde la música se descuida, se improvisa.

No es el caso de Alaska y Segura: un espectáculo que no logrará audiencias millonarias, pero sí sobrevivirá en el recuerdo de las próximas décadas. Con puestas en escena como la de Las Bistecs. El mérito es del equipo del programa, y de su realizador (Gustavo Jiménez Vera), que tiene una mano maestra para retar a la multipantalla, para aprovechar las sobreimpresiones de textos, para transmitir el nervio de un directo… En definitiva, crear ambientes con derroche de personalidad propia. Y todo, en vivo. Sin trampa, ni edición.

Además, incluso clarificando tramos de la canción, que podrían pasar más desapercibidos, al incorporar imágenes de archivo que los subrayan con atino. Como cuando, en el caso que nos ocupa, la letra habla del Ecce Hommo de la localidad Borja. Sin pinchar la imagen de la ‘restauradora’ Cecilia en emisión, ese guiño del tema pasaría desapercibido.

Es la televisión que sabe lo que significa hacer televisión. No improvisa: se quiere a sí misma. Se cuida, se ensaya, se mima e intenta crecer en las ideas que no se quedan en la evidencia. Es la televisión que se atreve a ser analógica y trending al mismo tiempo. Es la televisión que no se hace para camelar al espectador, surge de la complicidad con el espectador. Es la televisión que recordará la historia de la televisión.

(imagen del Instagram de Paco Tomás, guionista del programa)

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El debate electoral andaluz de TVE o cómo parecer un viaje al pasado de ‘El Ministerio del Tiempo’

10:17 - Autor:

Anoche los andaluces tuvieron que ver más tarde de lo normal El Ministerio del Tiempo. Aún así, la ficción de La 1 subió hasta un 14 por ciento de share y 2.929.000 espectadores. Buen dato, a pesar del retraso de la emisión en Andalucía que se produjo porque TVE decidió programar, en esa misma franja, el debate electoral ‘a tres’. En vez de por La 2, como se hacía tradicionalmente, o directamente en el Canal 24 Horas, que debe ser el hábitat natural para este tipo de acontecimientos.

Se optó por La 1 y el encontronazo entre Díaz, Moreno y Maíllo ha sido visto por un 12,8 por ciento de cuota con 493.000 espectadores. También buen resultado. Así que, visto lo visto, tal vez se escogió este prime time porque el propio debate electoral ha supuesto en sí mismo una teletransportación a un mundo, televisivamente hablando, añejo.

En épocas en las que estamos acostumbrados a ver, en televisión, debates vivos y con unas escenografías que favorecen el espectáculo de la información, este especial de las Elecciones Andaluzas 2015 supuso un flashback al ayer. 30 años antes, por lo menos.

TVE se inclinó por un debate con una puesta en escena obsoleta. Los candidatos se encontraban en un set con una iluminación tosca (que no les favorecía), con claustrofóbico suelo negro (que no les favorecía) y con unos improvisados fondos detrás de sus figuras, a modo de paneles opacos, sin la transparencia, luminosidad y profundidad necesaria para un prime time (que no les favorecía). De hecho, estas placas, recordaban más a una cadena local recién nacida que a una cadena pública en pleno 2015.

Ni se jugó con la luz ni se aprovechó la tecnología que dispone TVE para hacer más atractivo el empaquetado de este especial. Al contrario, se optó por unos rótulos bastos, unos fríos encuadres de cámara, tan pactados como aburridos, y unos cronómetros sobreimpresionado que terminaban por romper la esencia de la imprevisibilidad de un debate. Por suerte, sí existieron las interrupciones que dotaron de interés al enfrentamiento dialéctico.

No obstante, de nuevo, el debate, a nivel televisivo, recordó más a un cara a cara soviético en plenos años ochenta que a un vanguardista choque de discursos consciente de su tiempo.

Los partidos políticos no ayudan, al atar demasiado los temas y los tiempos. Tampoco la actual TVE, que no lucha para modernizar estos encuentros y apostar por rostros de mayor perfil periodístico para incidir en los temas que importan al espectador y que no se desmadre la tertulia en la batalla de los mensajes ‘publicitarios’ cocinados en los fogones de los asesores del marketing político. De esta forma, los candidatos se quedan en el guion preestablecido del mitin catódico antiguo, mirando más a cámara que a los ojos de sus adversarios. Porque, anoche, El Ministerio del Tiempo cruzó una puerta al pasado que habría sido mejor cerrar.

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Eva Hache, la nueva víctima colateral de la incompatibilidad española entre cadenas

16 marzo 2015 - 23:43 - Autor:

Eva Hache llevaba prácticamente dos años en dique seco. No tenía contrato de cadena con La Sexta y la nueva temporada de El Club de la Comedia no terminaba de llegar. Así que aceptó una oferta de Cuatro como presentadora de un nuevo formato llamado Guasabi que, por el momento, sólo ha tenido una emisión puntual. Sin demasiado éxito.

Esta decisión no gustó a Atresmedia, grupo de comunicación propietario del canal verde que, aunque no había blindado a Eva Hache con exclusividad, se ve que sí sentía que la cómica debía vivir en un eterno compromiso de fidelidad hacia ellos.

Incongruencias del actual panorama mediático que vivimos, que denotan aún cierta inmadurez en la industria televisiva. En países como Estados Unidos es habitual el intercambio de comunicadores y actores de un canal a otro rival (cuando no cuentan con exclusividad e incluso cuando tienen exclusividad en circunstancias especiales), porque asumen que, al final, es un beneficio para todos, ya que es la industria del entretenimiento, en general, la que sale favorecida y se retroalimenta. Pero, aquí, en España, aún es pronto para esta perspectiva de negocio.

Es entendible que los responsables de una cadena busquen la fidelidad de sus exitosas estrellas. Es lógico que se sientan afectados cuando éstas coquetean con su competidor directo, más aún si se van sin avisar como ha sucedido con Eva Hache, pero también parece muy lógico y natural que los artistas busquen trabajo durante esos largos parones en los que sobreviven con la incertidumbre de esperar a que arranque una nueva temporada de programas que no termina de llegar nunca. Quizá, en estas coyunturas y como solución intermedia, debería existir un diálogo entre las partes y que haya conocimiento de las intenciones y necesidades de cada cual. Cosa que, en este caso, no ha sucedido.

Resultado: La Sexta considera incompatible esa participación en Cuatro y busca nuevo rostro para su Club. Alexandra Jiménez podría ser la sustituta elegida, como adelanta Bluper. Jiménez es muy buena en estos quehaceres, sí, pero podría confundirse con el resto del elenco de monologuistas invitados en cada edición.

Porque, si analizamos las consecuencias televisivas, Eva Hache no era sólo una presentadora de programa de monólogos. Su carismática personalidad era el alma de un formato que impulsaba la identidad más gamberra de un canal que se sustenta en una audiencia adulta, interesada en la actualidad política y social.

Probablemente, pierde más La Sexta sin Eva Hache que Eva Hache sin La Sexta. Porque Eva Hache es de esas actrices que logran lo que pocos artistas abrazan: conectar con la complicidad del público con sólo una mirada. Pero el talento no ayuda en las insaciables reglas del juego de las incompatibilidades entre las cadenas españolas.

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6 obstáculos que sufre diariamente un periodista de informativos

8:58 - Autor:

La censura. La autocensura. La manipulación. La línea editorial. Estos cuatro términos básicos planean cuando se habla de los servicios informativos de nuestras diferentes cadenas. Sin embargo, el periodista se enfrenta a diario a otros obstáculos a la hora de afrontar su trabajo en plenitud. Desgranamos seis trabas principales que sufre un informador de base.

1. La transparencia.

Aún queda mucho recorrido para que las instituciones confirmen o faciliten datos. No existe un cambio de actitud real. Falta que los organismos ayuden en lugar de poner cortapisas al periodista. También, es crucial que exista mayor cooperación de las agencias de comunicación, de las que depende, cada vez más, el flujo de información de las empresas hacia los medios.

2. La instantaneidad.

En un sistema donde lo que prima es la rapidez, las noticias se cocinan con una velocidad que puede propiciar una superficialidad a la hora de tocar los temas. No hay posibilidad, por tanto, de construir enfoques que clarifiquen contenidos más complicados, como pueden ser conflictos internacionales, procesos judiciales, la deuda griega… Como resultado: el público no entiende el trasfondo de los asuntos. Se queda en el problema, sin profundizar en causas y consecuencias. Incluso, en ese torbellino del día a día, los presentadores terminan leyendo teletipos con un lenguaje técnico que no conecta con sus receptores, los espectadores. Al final, la inmediatez se olvida de la intención comunicativa: explicar pensando en el que escucha.

3. El examen del audímetro.

La batalla de las audiencias también afecta a la elección de temas de los servicios informativos. Existen asuntos cruciales que, sin embargo, no venden. Y el informativo de turno no quiere arriesgarse a que el espectador cambie de canal. Por ejemplo, la cultura interesa menos frente a noticias efectistas, morbosas o curiosas que sí impulsan el share. Los editores deben hacer un difícil equilibrio para que no se pierda lo realmente importante en la cuerda floja de lo que ‘enamora’ al audímetro. A lo que hay que sumar la dificultad añadida de la escasez de tiempo para explicar y desarrollar adecuadamente los temas. Un reto del que no siempre se sale airoso.

4. La influencia de Twitter y Youtube.

En la búsqueda del titular espectacular, que dispara la cuota de pantalla, se está perdiendo rigor informativo al emitirse informaciones que surgen de la viralidad de las redes. Sin pasar por los filtros necesarios. El periodismo es clave para digerir con criterio ese caos de Internet. Es su función primordial. Su razón de ser. No convertir tuits o vídeos de gatitos en noticia a la primera de cambio.

5. La falta de mirada propia.

La vorágine de ritmos de trabajo, en que se mueven las dinámicas de los actuales servicios informativos, propicia que no existan prácticamente noticias propias. Todos los ‘Telediarios’ se parecen demasiado. Son casi un calco. Se centran en los mismos temas, no crean enfoques que se sumerjan en análisis de fondo, respondiendo cuestiones que escapen de la agenda preestablecida, que analicen contextos… que vayan más allá de ese titular clónico en cada canal. Los informativos no apuestan por la investigación real ni las exclusivas. No cuentan con temas propios.

6. La precariedad.

Los sueldos son cada vez más precarios, las redacciones más reducidas y, en determinados horarios (matinales o fines de semana), es imposible cubrir con eficacia todas las necesidades. También han disminuido los corresponsales. Se prefiere tirar de periodistas ‘freelance’, jóvenes, mucho más baratos. Pero con una contraindicación: no cuentan con la experiencia que otorga la perspectiva necesaria para deglutir lo que pasa fuera y cómo nos afecta. En definitiva, de nuevo, la importancia de saber poner la diana en el enfoque crucial y no en el encuadre superficial.

La precariedad laboral en la que se ha ido sumergiendo la profesión, junto a la pérdida del valor de la experiencia (que, en muchos casos, olvida la necesidad del intercambio de saberes entre generaciones y menosprecia la veteranía) afecta a la esencia del periodismo. Un periodismo que no cesa en crecer, aprender y avanzar en un tiempo sin demasiado tiempo para valorar la importancia de crecer, aprender y avanzar.

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El prematuro e inaudito miedo del público a la cancelación de ‘El Ministerio del Tiempo’

15 marzo 2015 - 1:00 - Autor:

El Ministerio del Tiempo ha aterrizado con una aceptación social excelente. Porque va más allá de las intrépidas aventuras de una serie sobre viajes en el tiempo, nos traslada a lugares y acontecimientos fundamentales en la historia de nuestro país y nos hace participes de la vida de esos insignes protagonistas que marcaron de alguna manera nuestras vidas. Plagado de referencias históricas muy bien contadas.

A pesar de todo ello, la serie no ha cosechado colosales audiencias en tiempos de alta competencia. Pero lo sorprendente es que, antes de que TVE se haya pronunciado sobre el futuro de la ficción que acaba de estrenar, los usuarios de las redes sociales ya han disparado una campaña a través de Twitter y Facebook para que tenga una segunda temporada.

No es nada habitual que los espectadores se adelanten a posibles decisiones de las cadenas. Las pataletas suelen llegar cuando se comunica la noticia del cierre, pero en el caso de El Ministerio del Tiempo se muestra una desconfianza inusual del público antes de que suceda el hecho en sí.

Curiosa movilización, que no ha cesado en los últimos días y que evidencia que el espectador fiel, activo en las redes sociales, ha interiorizado la batalla de datos de audiencia que provoca las decisiones de los responsables de las televisiones. El público sabe que, en cualquier momento, pueden finiquitar su producción favorita. Temen que el resultado de share determine inexorablemente y sin piedad el futuro de una gran serie. Y lo peor, no se equivocan.

Así que los tuiteros, que admiran El Ministerio del Tiempo, han hecho suyo el refrán ese de más vale prevenir que no lamentar y se han puesto manos a la obra. Lo han hecho explicando a golpe de trending topic y hashtag los motivos por los que debe seguir este particular Ministerio. Hasta se han realizado vídeos, con el mismísimo Hitler defendiendo la renovación.

Esta llamada de atención espontánea desde las redes se convierte en un hecho sin precedentes, que probablemente tiene sus orígenes en ciertas decisiones de TVE que la población aún no ha entendido, como, por ejemplo, que no se haya renovado aún otra producción de referencia: Los Misterios de Laura. Incluso después de ser comprada y adaptada por los norteamericanos. Existe, por tanto, un miedo interiorizado a que no se valoren los proyectos innovadores, con personalidad, y que sean enterrados tan rápido como llegaron.

El espectador ya no ve relajado sus series. Desconfía de las cadenas. Comprueba, con asombro, como se maltratan productos muy válidos porque los programadores están, muchas veces, más pendientes de su rival empresarial que de su principal cliente, el espectador. Y TVE, como cadena pública sin publicidad, debe apostar más por estos espectadores, con contenidos que suponen una clara alternativa, como es el caso de El Ministerio del Tiempo. Con el objetivo de recuperar esa confianza perdida, que no sólo se traduce en la disminución de credibilidad de los informativos por la toma de control de los intereses del gobierno, también se evidencia por el vacío creativo del resto de su parrilla.

De ahí este movimiento. De ahí que tantos seguidores de ficción hagan ruido en las redes sociales y, al mismo tiempo, demuestren que se ha desarrollado un pánico del consumidor de televisión en España: hay un sector del público que teme la guillotina de las audiencias, pues ya se ha percatado de que ese examen diario no siempre da margen a que la sociedad descubra, entienda y disfrute los proyectos que se salen del esquema-guion prototípico.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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