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‘Mujeres y hombres y viceversa’, una lección diaria de los ‘peligros’ de las redes sociales

24 junio 2015 - 8:10 - Autor:

Emma García ha cumplido 7 años sentada en una escalera. Pero no es una escalera cualquiera, es la escalinata de Mujeres y hombres y viceversa. La generación de tronistas de Telecinco tiene que esquivar a la presentadora cuando entra al plató y desciende la grada. Todo sea para encontrar el amor. O, mejor dicho, la fama. Porque, no nos engañemos, lo único que interesa en este show es ser popular y arañar unos cuantos bolos de discoteca.

Pero, para lograrlo, antes deben demostrar sus artes amatorias. La primera cita, las miradas, los poemas, el gimnasio. Casi todo vale en este formato. Y eso no gusta a determinados espectadores y asociaciones que piden la retirada del programa por realizar “apología de la ignorancia.

Aunque estas asociaciones deben saber que el duradero éxito de Mujeres y hombres y viceversa no sólo está en ver a guapas y guapos desplegando sus armas de seducción hasta terminar peleados en la lucha por el tronista de turno. También el espacio tiene su lado didáctico. ¿Cuál? ¿Cómo muscularse? ¿Cómo recauchutarse? ¿Cómo ir a La Posada de las Ánimas? ¿Cómo funcionan los rayos uvas? No, el servicio público del cortijo de Emma García estriba en que explican en cada emisión los peligros de la redes sociales. Y lo hacen sin tan siquiera darse cuenta.

Porque un elevado porcentaje de los traumas, de culebrón de Galavisión, que sufren los participantes de este polémico programa son desvelados a golpe de pantallazo: de Facebook, de Twitter, de Instagram… incluso de Tuenti.

Las capturas de pantalla circulan por el estudio, impresas cual actas judiciales: desvelan infidelidades, secretos o reglas incumplidas. El drama esta servido a golpe de imágenes de conversaciones en las redes sociales (o interacciones con ex novias que, tal vez, no sean ex novias). Por no hablar de WhatsApp, la imprescindible aplicación del show, omnipresente en las crisis de MYHYV, pues el universo tronista aún no ha aprendido que hay que tener cuidado con lo que se escribe en la App del doble check. 

Viendo Mujeres y hombres y viceversa la audiencia se percata de que hay que tener cuidado con los movimientos que se ejecutan por las redes. Que, en definitiva, hay que pensar antes de escribir un estado. Todo queda registrado. Todo deja rastro. Es el aprendizaje que se puede sacar de este frívolo programa que se mantiene con datos estables de audiencia también gracias a que ha incorporado en sus delirantes tramas estas reconocibles aplicaciones, que usa la propia audiencia de Telecinco a diario. Un público que se ve reflejado en los básicos conflictos de desamor que presenta el programa. Aunque, en plató, lo que menos importa es el amor.

@borjateran

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Pablo Iglesias aparece con el lazo naranja contra la manipulación de TVE en ‘Los Desayunos’

23 junio 2015 - 10:20 - Autor:

Con el lazo naranja por la defensa de la televisión pública, Pablo Iglesias ha aparecido en La 1 de Televisión Española. El líder de Podemos, por fin, ha sido entrevistado en Los Desayunos de Televisión Española. Una Televisión Española en plena crisis de credibilidad social y de audiencias por culpa de las malas gestiones del poder. Y ahí estriba el futuro de TVE, que cuente con un modelo sólido por encima de los cambios de gobiernos.

Porque TVE debe dejar de ser moneda de cambio y recuperar su máxima de televisión de todos. TVE no debe rendirse a intereses inmobiliarios, ni de negocios privados, ni de luchas del marketing de la política. TVE debe ser el punto de encuentro del patrimonio audiovisual que nos une. Y ese debe ser el futuro de la corporación pública, como ya fue en etapas reconocidas internacionalmente.

Ahora RTVE es prácticamente invisible, su debacle de audiencias casi parece planificada, un declive que puede acrecentarse por la pérdida de platós y centros de producción (estos días se rueda por última vez en los históricos Estudios Buñuel, que desaparecerán para construir pisos). En su lugar, se alquilarán estudios privados (más gasto externo, más fragmentación de platilla). Estas decisiones, minimizan las posibilidades para desarrollar nuevos proyectos desde dentro y potenciar las sinergias o favorecer el trabajo en equipo.

Pero la televisión pública, bien gestionada, sigue siendo un motor clave para un país más rico en ideas. TVE no es un gasto, es una inversión. Y su función divulgativa, informativa y creativa sólo se logrará con ayuda de todos los partidos más allá de consignas, hipocresías, trincheras o guiños electoralistas. Del PP a Podemos. Del PSOE a Ciudadanos. Porque los cimientos de TVE no están ni en colores partidistas ni en lazos reivindicativos, están en la sociedad plural y diversa, están en la televisión sin miedo a la imaginación. Y ahí queda aún todo el camino de madurez democrática por recorrer, de unos y otros.

>A FONDO Cuando la política no entiende la esencia de la televisión pública

@borjateran

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‘Anclados’: claves de un éxito que tenía todas las papeletas para fracasar

8:30 - Autor:

  •  Aunque ayer hizo mínimo de audiencia (16%), la telecomedia es lo más visto del lunes.

‘Un vacaciones en el mar’, sin mar. Un crucero, sin crucero. Un rodaje en el que cayeron por la borda actores que habían sido anunciados (como Daniel Guzmán). Unas malas promociones previas, poco acertadas y sin mucha gracia. Los gurús, por tanto, presagiaban que la nueva telecomedia de Globomedia para Telecinco iba a ser un desastre.

Pero, sin embargo, Anclados ha sido un éxito. Ha sabido jugar sus cartas como prime time de entretenimiento. ¿Cómo? Construyendo una oda al chiste malo. Porque en el contexto de Anclados sucede un fenómeno que hay que estudiar: el espectador puede sorprenderse a sí mismo riéndose de una gracieta que a priori no tiene ninguna gracia. Pero se ríe. Funciona. La serie lo consigue con unos guiones que no tienen miedo al ridículo y unos actores perfectos para dar vida cualquier delirio por muy surrealista que sea.

Anclados no es una telecomedia tan redonda como Aída. Esta vez los creadores de la spin off de 7 vidas no han dado con la misma puntería en la diana. Quizá porque aquí no hay ni la taberna ni el barrio en el que (casi) todos nos sentimos reconocidos. Esto es un crucero que no disimula que es un decorado instalado en un plató de un polígono, entre los secanos pueblos de Fuencarral y Alcobenadas.

Aún así, la serie ha disimulado sus carencias escenográficas, apostando por unas transiciones ‘acuáticas’ en dibujo animado. De esta forma, se otorga a la ficción una mayor identidad de cómic. Y es que Anclados es eso: un cómic. Con un segurata, Fernando Gil, que interpreta al típico segurata (tonto); una chacha, Rossy de Palma, que interpreta a la típica chacha; con una pija fracasada, Ursula Corberó, que interpreta a la típica pija fracasada y con un Joaquín Reyes que interpreta al típico Joaquín Reyes (y, de paso, con el fichaje chanante se da un toque hipster a la esencia mainstream de la comedia).

Todos dan forma a unos guiones que rozan lo infantil, perfectos para los calores de esta entrada al verano que nos está tocando vivir. Incluso hay una piscina, en el centro de plató, como la de El Gran Juego de la Oca. Aunque sin oquettes, sin el cámara submarinista y sin Emilio Aragón, sólo con figurantes chapoteando, tan descamisados como sobreactuados, que sirven para dar dinamismo a los fondos de plano de una serie que cuenta con los requisitos para triunfar en Telecinco: escenografía muy luminosa, casting que entra por los ojos, diferentes perfiles de personajes para atraer la complicidad de variopintos rangos de edad (de la nostalgia ochentera con Rossy de Palma y Loles León, ayer, a la enamoradiza adolescente hija de la capitana pirata,Miren Ibarguren), tramas en las que es fáciles reengancharte sin perder el hilo, floja competencia en los canales rivales (con productos complementarios como Pekin Express, para otros targets), mucho despelote y, sobre todo, no pretender ser otra cosa de lo que se es: un producto evasivo sin más. Y ahí radica la inteligencia de Anclados.

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La TV cierra por vacaciones: la oportunidad perdida de las cadenas en verano

22 junio 2015 - 2:17 - Autor:

Hubo un tiempo en el que la tele renovaba su programación para conquistarnos con espacios pretendidamente veraniegos. Así rompían la monotonía de todo el curso y aireaban al público con nuevos formatos.

Pero lejos quedan aquellos veranos en los que los canales refrescaban sus parrillas apostando por productos específicos para las vacaciones. Una época que servía para probar nuevos programas y rostros de cara a la nueva temporada. Así nació El Informal, por ejemplo.

En cambio, y como consecuencia de los malos hábitos heredados de la crisis económica, la programación ya no es campo de cultivo en el estío. Atresmedia y Mediaset intentan ajustar las cuentas: ahorran, por tanto, en una época en la que baja el consumo televisivo.

La pequeña pantalla se queda desierta en verano. Este efecto colateral aún choca más en el caso de Televisión Española, que apenas lanza producto cuando, sin publicidad, no debería sufrir los estragos del parón de julio y agosto. Al contrario, debería aprovechar la sequía de las privadas para aumentar adeptos y probar nuevos programas en todas sus franjas.

De momento, sólo llegará a La 1 Insuperables, un nuevo cazatalentos que ya se graba en Barcelona a cargo de la factoría Gestmusic.

Las privadas, por su parte, intentan aguantar la media con productos que ya saben que funcionan. Por eso mismo, Telecinco no da tregua a Sálvame, ni la versión naranja ni la versión limón ni la versión deluxe. Todo sigue igual.

Es más, en vez de crear un nuevo reality veraniego para retener a sus fieles, Mediaset ha decidido crear una edición en prime time de Cámbiame, el talent de renovación de looks, estrenado sólo hace una semana. Así, se aseguran un horario de máxima audiencia con un producto que ya tienen montado. En el mismo decorado, participarán famosos e incluso prometen metamorfosear la vestimenta de un pueblo entero.

Antena 3, salvo sorpresas de última hora, parece que tampoco realizará grandes modificaciones en su parrilla en la época estival. Eso sí, van a recuperar El tiempo entre costuras. Lo harán con material inédito. El fenómeno de la historia de Sira Quiroga ya ha descansado lo suficiente y, tras más de un año fuera de emisión, esta producción de Boomerang puede generar una expectación que anime a un segundo visionado, muy útil para asegurar el mantenimiento de la media de cuota de pantalla del canal.

Son las tácticas de las cadenas que ahorran en verano. Es lógico que bajen el nivel de estrenos y saquen del cajón reposiciones o series extranjeras de catálogo. Aunque los programadores deben cuidar hasta que punto desciende el nivel, ya que minimizar en exceso la oferta puede provocar mala imagen de el canal de televisión en cuestión en un sector de la audiencia.

Y ahí surge el problema. El público repite demasiado en verano aquello de ‘no ponen nada en la tele’, Pero, cuidado, este sentimiento colectivo termina pasando factura. Sobre todo a la cadena que apaga en exceso los contenidos propios en directo, en day time o en prime time.

Eso disminuye la visibilidad del canal y la audiencia es insaciable: termina castigando en septiembre. Y luego en septiembre es más difícil ganar al rival. Se ha perdido la oportunidad de experimentar en verano. El ajuste de presupuesto será la excusa. No obstante, la inversión también debería tener en cuenta ese detalle intangible: el atajo de aprovechar las vacaciones para potenciar imagen de marca, probar posibles nuevos éxitos, no dejar escapar a los fieles y generar nuevos públicos cuando otros se quedan viviendo de las rentas o, simplemente, enlatados.

@borjateran

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El Instagram de ‘Friends’, un incontrolable éxito viral

21 junio 2015 - 11:40 - Autor:

Friends es la sitcom por excelencia. Sus carismáticas tramas no se desgastan ni una década después de su final. En televisión, pocas veces han pasado tantas historias icónicas en sólo 20 minutos, que es lo que duraba cada capítulo.

Porque Friends está plagada de momentos para la historia. Momentos que se reproducen sin control en las redes sociales, por obra y gracia (ilegal) los propios espectadores. Incluso en Instagram, donde existe un perfil con fragmentos de la comedia de la pandilla neoyorquina. Más de 600.000 usuarios siguen ‘friends.videos’, en la famosa aplicación de fotos y filtros.

Cada vídeo está etiquetado con el episodio y la temporada en cuestión. Como si fuera un zaping exprés por lo mejor de la serie. Los ‘likes’ se multiplican por miles (y veinte miles).  Eso sí, cuidado, porque es empezar a ver uno de los vídeos de este instagram… y no poder parar de pinchar en más. Es adictivo. Es imparable.

> instagram.com/friends.videos

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Cuando en la TV se fumaba (y mucho): así reaccionan los jóvenes de hoy ante los anuncios de tabaco

20 junio 2015 - 1:16 - Autor:

Hubo un tiempo en el que fumar era símbolo de elegancia. Había nula reflexión sobre los peligros del tabaquismo. Un consumo que se veía con una perturbadora normalidad, que se premiaba desde los medios con ahínco.

Por suerte, la conciencia gubernamental y social ha avanzado en este sentido. La publicidad de cigarrillos ha desaparecido por completo. La televisión está libre de humos (a excepción de cuando el guion de ficción lo obliga, claro).

Lejos quedan aquellos maratones de programas con invitados que parecían chimeneas humanas. Véase los formatos de Garcí, Qué grande es el cine, donde los ceniceros eran los protagonistas de la mesa del plató o aquellas tertulias de La Clave, con Lola Flores y su cigarrillo en mano.

Lola Fores que, también, animó en la publicidad a fumar. Se inventó la pronunciación de la marca. Y todo. Güiston.

Porque los anuncios contribuyeron a crear una cultura del tabaco. Siempre con referencias a la intensidad de vivir una experiencia de aventurero.

Y tocar esa felicidad perpetua…

En España, fue el 1 de septiembre de 1988 cuando entró en vigor la prohibición de hacer publicidad del tabaco en televisión. Desaparecieron los anuncios de cigarrillos, aunque el tabaco se siguió colando disfrazado en otros tipo de productos. Desde pantalones vaqueros, viajes, aperitivos y hasta discos con nombre muy sugerente ‘Duca-2 Music, el carácter que triunfa en todo el mundo‘, decía:

Hoy hemos aprendido que fumar mata. La televisión divulga el problema que está detrás del tabaquismo. No sólo en España. De hecho, en estos días, se ha realizado un experimento con jóvenes nortamericanos, ¿qué sucede cuando ven anuncios de cigarrillos? Así es su reacción. En esto sí que hemos cambiado, a mejor:

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TVE cancela el nuevo programa de ‘Los Morancos’: el día que la cadena pública perdió la paciencia

19 junio 2015 - 2:56 - Autor:

El deterioro de la credibilidad de los informativos fue el primer paso. El virus se expandió rápidamente por el resto de la programación: el descrédito y la suceptibilidad se ha apoderado de la parrilla de TVE.

Aquella televisión pública referente, se ha esfumado,. El espectador desconfía de las decisiones de sus altos cargos, que incluso fardan de votar al partido del gobierno (olvidando que su puesto debe huir de colores políticos y, por tanto, de este tipo de declaraciones partidistas), y hasta se observa como se destruyen símbolos irrecuperables, como el emblemático centro de producción de Buñuel, que estos días acoge la grabación de sus últimos programas.

Unos bloques de apartamentos sustituirán el complejo de platós diseñado por el prestigioso arquitecto Rafael Bergamín. Otro patrimonio audiovisual que nadie salvaguardará.

TVE se queda sin sus platós más grandes. Y aún, en la sede central de Prado del Rey, se espera una obra que parece olvidada: la construcción de tres nuevos estudios para poder seguir acogiendo producción propia, tras la venta y demolición de Buñuel. Porque en una cadena pública son importantes los centros de producción propios.

Da la sensación de que Televisión Española, poco a poco, se va desmembrando y eso es lo peor que podía pasar a la emisora pública, pues se está esfumando su identidad reconocible. Porque también la televisión pública necesita una identidad de marca fuerte, cómplice con el espectador. Los programas no deben de ser entes estancos, necesitan ser puntos de encuentro que fidelicen y arrastren público y, no menos importante, generen ilusiones de los equipos de profesionales que hacen la cadena: ilusiones compartidas.

De ahí que las mejores televisiones mantengan factorías representativas, en máximo rendimiento, donde se realiza el grueso de sus programas y ficciones.  Como los Estudios de Telecinco o los de Antena 3. O los grandes complejos de la BBC. Para que la cadena transmita más esencia de cadena debe emitir sus gruesos de contenidos desde sedes de la cadena. Exprimiendo y protegiendo la experiencia de la plantilla y los recursos de la casa.

En este sentido, es fundamental una programación estable. Y en TVE ya no se sabe que es eso. Los programas van y vienen a un ritmo perfecto para lograr que ni el espectador medio se entere de la existencia del nuevo show. Las últimas víctimas colaterales: Los Morancos con Jugamos en casa. El concurso no era mal producto, pero ni ha tenido tiempo de cocción ni ha estado ubicado en la mejor franja. Lo mismo sucedió con El Legado de Ramón García, un juego cultural que necesitaba paciencia para crecer. También, visto y no visto.

Pero no hay paciencia. Menos aún, en el galimatías que transmite Televisión Española. Con informativos que han dejado de ser por y para todos, lo que se traduce en constantes sospechas, sospechas que salpican al resto de la programación. Pagando justos por pecadores. Con una dirección que da bandazos al estar sumida en presiones, dentro y fuera de la casa, políticas y mediáticas. Presiones que, como consecuencia, acaban con cualquier atisbo de creatividad y espontaneidad en la parrilla diaria, que sustenta la identidad de la cadena.

Tampoco ayuda que, sin necesidad de anunciantes, RTVE siga funcionando con reglas de una desorientada televisión comercial. Debe romper con ese tabú: ya no es una cadena comercial. No pasa nada.

No financiarse a través de la publicidad no es sinónimo de televisión minoritaria, el viejo ente debería aprovechar esta circunstancia para apostar de forma más contundente por una programación más libre, que arriesgue sin estar ofuscada con las frías audiencias: gastando menos en costosas producciones externas, explorando las facilidades de las nuevas tecnologías y, sobre todo, buscando talento sin intermediarios e innovando en nuevos formatos televisivos. Porque las ideas no son tan caras.

El éxito de TVE pasará por salir de los despachos y lanzarse a la calle (la real, no la de España-Nevada-Directo). Porque el porvenir de la cadena pública está en que logre marcar la diferencia con las privadas y, así, convertirse en una alternativa de contenidos de calidad informativa, divulgativa y creativa. Sin obsesionarse con la dictadura del share, creyendo en la paciencia e invirtiendo en la curiosidad, inteligencia e imaginación del espectador.  

@borjateran

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El periodismo, el Twitter y la histeria colectiva

18 junio 2015 - 8:19 - Autor:


Twitter es una poderosa ventana a la información. No sólo como plataforma de acceso a contenidos o noticias, también como vía de participación e incluso útil púlpito para la pataleta o la protesta.

Twitter se construye entre todos los usuarios, sin fronteras ni clases, un valor añadido de nuestro tiempo, como punto de encuentro abierto al debate plural, vivo y creativo sin aparentes cortapisas. Pero existen cortapisas. Y peligrosas.

Porque el peor enemigo de Twitter es… Twitter. La red social se mueve a una vertiginosa velocidad, con una intensidad que abruma hasta descolocar. Una vorágine histérica y precipitada que, muchas veces y ante asuntos especialmente polémicos, anula cualquier dosis de esa templanza, moderación y sensatez que son necesarias para analizar con perspectiva y rigor la rabiosa actualidad. ¿En Twitter todo se magnifica como en Gran Hermano? Algo así.

Y dentro de esa exaltación que producen los temas más sensibles, lo que en principio es un valeroso foro de intercambio de informaciones y puntos de vista se transforma en una herramienta perfecta para lanzar titulares sectarios o interesados, que no son del todo ciertos o que incluso buscan confundir adrede. Difama que algo queda: es una consigna perfecta para la red del pajarito. Y es que en Twitter queda, y mucho, pues la celeridad con la que fluyen (y se expanden) los contenidos no deja tiempo, en muchos casos, a expresar una opinión mínimamente reposada o asimilar con perspectiva lo que de verdad bulle entre retuiteo y retuiteo. Es muy fácil caer, de hecho, y compartir una información errónea. Pocos usuarios han podido evitarlo. ¿Cuántas veces se ha dado por muerto a alguien que en realidad está vivo y coleando? ¿Cuántos bulos se difunden cada día?

El periodismo, en este sentido, debe ser, ahora más que nunca, clave para digerir tanto caudal informativo en unas redes sociales en lo que no todo está contrastado. No todo es cierto, ni mucho menos. Y muchas mentiras se pueden convertir en verdades a fuerza de retuiteos. Y esto además, muchas veces, no es fruto de la dinámica misma de la red social, sino que también hay gente, con nombre y apellidos, interesada en que determinadas falsedades parezcan ciertas. Y se sueltan las libres. O se tiran las piedras y se esconden las manos.

En esta tesitura, son los medios los que han de erigirse como guardianes de la verdad, pero lo que está ocurriendo, en cambio, es que los medios también sucumben a la tentación de la rapidez del multi-impacto tuitero. Cada vez están más obsesionados con las audiencias que surgen de las redes sociales, estudian los trendings topics y examinan lo que funciona viralmente y lo que no, jugando en la liga de esa vorágine tuitera que se queda en la superficie simplista y pobre y no intenta poner el foco en las causas y circunstancias de los hechos. De cualquier tema. Ya sea corrupción, imputación, tuits inadmisibles o indignaciones colectivas. Ahora Twitter y sus pantallazos llenan horas y horas de televisión, del magazine al Telediario, aunque el tema no dé más de sí. Si lo dice Twitter, parece que ya es noticioso.

En 2015 vivimos aparentemente multi-informados, pero ¿estamos realmente informados? ¿Accedemos a información de calidad o nos perdemos entre tanto enlace con cebos sensacionalistas buscando llamar nuestra atención de manera desesperada? ¿Contamos con las armas adecuadas para la reflexión serena a la hora de crearnos una opinión sobre tantos y peliagudos asuntos que nos incumben cada día? La respuesta a estas tres preguntas depende, en última instancia, de la capacidad de cada usuario para discernir entre lo esencial y la morralla. Y es el periodismo el que tiene la responsabilidad de enfocar, ordenar y dar luz a lo que pasa y se habla en Twitter.

Twitter fomenta la información basura, el Telediario fast-food, pero el periodismo debe relativizar para separar lo relevante de lo irrelevante, lo noticioso de lo que solo es humo, lo ético de lo inflado. Y ha de evitar el efectismo fácil que busca el retuieto multitudinario y que deja fuera de las escaletas asuntos cruciales.

En definitiva, Twitter parece periodismo, pero no lo es. Sólo es el cauce que, bien usado, es una buena herramienta periodística. Aunque a veces nos mareen en el camino. O cueste mucho encontrar la aguja en el pajar.

@borjateran

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La reinserción televisiva de Risto Mejide

17 junio 2015 - 3:23 - Autor:

Lleva una década instalado, con idas y venidas, en la televisión. Descubrimos su rostro en El invento del siglo. Visto y no visto, pues el programa desapareció tan rápido como llegó. Pero la productora del espacio, Gestmusic Endemol, volvió a apostar por su particular personalidad para la segunda vida de Operación Triunfo, en Telecinco.

Nacía un personaje televisivo imparable, Risto Mejide. En su cometido como jurado, decía que buscaba productos entre los triunfitos concursantes, cantantes vendibles. Mientras tanto, Risto acabó convirtiéndose en un producto en sí mismo y encontró un triunfo tan polémico como magnético.

En OT tenía un superpoder que siguen necesitando los talent shows: decía verdades que el espectador estaba pensando en su casa. Y lo hacía frente a la persona en cuestión, en una televisión que se estaba durmiendo en el exceso de lo políticamente correcto. Verdades, con mayor o peor acierto, pero siempre expresadas con una prosa publicitaria impoluta. El titular que esperaba el público y que temían los concursantes. “No hay sonido capaz de describir tu actuación de esta noche y si lo hay, te aseguro que no es con un sonido que saldría de la boca”. “Vaya telita de gala, esta noche casi rebautizaría el programa y lo llamaría ‘El diario de Jesús‘”.

Y, claro, sus intervenciones estelares propulsaban las cuotas de pantalla hasta rozar el cincuenta por ciento de share. Nos gusta la carnaza cruel, vamos. Pero no era una carnaza cualquiera: era un chuletón con un trasfondo inteligente. Así, Risto se transformó en protagonista arrollador de OT, generando conflictos entre los concursantes, creando un pique entre profesores, con Àngel Llàcer al frente… Incluso logró el más difícil todavía: que Jesús Vázquez se enfadara con alguien.

Sin embargo, un día Risto se levantó de la silla de OT y se fue. Nunca regresó. Parecía una artimaña televisiva, pero simplemente fue una huida. ¿Se había acabado el personaje? No, en 2009 estrenó un programa propio también en Telecinco, G-20, un ranking de cuando molaban los rankings. No cuajó. Poco después, Tú sí que vales le rescató como jurado. Y el personaje cruel se fue dulcificando poco a poco, humanizándose. Estar al lado de Jose Luis Moreno en el jurado quizá ayudó en tal cometido.

El publicista supo evolucionar dentro de su propia marca. Y la guinda llegó con Viajando con Chester, que ha derivado en Al rincón de pensar, ahora en Antena 3. Risto ya no es borde, ya no es repelente, ahora es más más querible, más empático, más cómplice. Pero también sabe escuchar, tiene curiosidad y entiende el significado de las redes sociales, sin miedo a interactuar con los usuarios.

Hace unos años no habríamos apostado por ello, pero Mejide se ha convertido en un entrevistador imprescindible que hace que nuestra televisión merezca más la pena. En realidad, el secreto de su éxito es que continúa siendo la mejor evolución del mismo Risto que conocimos. Tiene otras gafas, tiene otro vestuario, pero mantiene su esencia intacta. Sigue preguntando sin temor a lo políticamente incorrecto, sigue soltando lo que el espectador más inquieto está pensando en el sofá, sigue entendiendo lo que significa la televisión: ser coherente consigo mismo, observador, nada impostado y siempre con capacidad para dejarse llevar.

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La fobia de las grandes audiencias a los programas de entretenimiento enlatados

16 junio 2015 - 9:45 - Autor:

Es un hecho. En España, las audiencias masivas prefieren el vivo y el directo en los programas de prime time. Los docushows pregrabados y montados encuentran su hueco en canales más pequeños, como Cuatro o La Sexta, pero en la primera división televisiva este tipo de formatos de entretenimiento, que evidencian su post-producción, no consiguen romper los shares a la altura de las expectativas competitivas de las cadenas.

Porque el gran público del prime time de nuestra televisión está acostumbrado a los programas espectáculo con su plató como referencia y su presentador como guía. La primera edición de Supervivientes no funcionó, entre otras cosas, porque no tenía conexiones en directo con la isla. Era un formato enlatado.

Incluso cuando los programas espectáculos son grabados se realizan en ‘falso directo’, como Tu cara me suena o las audiciones ciegas y las batallas de La Voz. Es decir, se intentan rodar lo máximo posible del tirón. Para no evidenciar cortes. Para no restar la sensación de acontecimiento imprevisible. Y es que en lo imprevisible está la clave del éxito del entretenimiento en prime time.

En este sentido, MasterChef ha roto parte de ese estigma de la audiencia que repele los programas que evidencian que son grabados, no siempre cuentan con plató y están editados sin piedad. Sin embargo, el gastro talent optó por añadir una presentadora para dar más contexto de ‘gala’ televisiva al uso. España lo necesitaba. El programa, no. De hecho, en la mayoría de los países el formato no cuenta con presentadores. Se narra solo, como sucede en Top Chef de Antena 3, aunque ese rol también lo adquiere un protagonista destacado en nuestro país. En este caso, Alberto Chicote.

Las nuevas generaciones disfrutan y viven espacios como Quién quiere casarse con mi hijo o Pesadilla en la cocina. Ya cuentan con otros hábitos de consumo, pegados a las redes sociales. Pero las audiencias más veteranas aún no entienden este género. Necesitan un epicentro que organice el show, en un estudio de televisión que sirva como referencia temporal.

Es el éxito de la televisión en directo, con ese nervioso e inesperado valor añadido que se transmite por la cámara y que logra audiencias masivas. Está pasando, lo estás viendo, no volverá a suceder. En cambio, formatos como Pekín Express (ayer se quedó en un 12.9 por ciento de share y 1.967.000 espectadores) aún no logran amplificar su cuota de pantalla hasta datos que rocen la triunfadora barrera del veinte por ciento de share.

El viaje de Cristina Pedroche está muy editado, está muy grabado. Desprende la sensación de que es una aventura excluyente, sólo apta para los más jóvenes de la casa. Porque, todavía en este tiempo que vivimos, la fórmula televisiva de Pekin Express es más para un canal de las dimensiones de La Sexta que para Antena 3.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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