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El selfie se hace reality (VÍDEO)

23 julio 2015 - 7:09 - Autor:

Es un autorretrato, pero lo llamamos selfie. La era de los smartphones hace inevitable caer en la tentación de la autofoto instantánea, esa que inmortaliza un momento, con más o menos glamour, y que se comparte al instante en las redes sociales, ya sea Instagram, Twitter, Facebook o cualquier otra plataforma.

Ellen DeGeneres transformó el selfie en un gran instante televisivo gracias a los Oscars. La cómica realizó fotos a diestro y siniestro (bambalinas del teatro inclusive) hasta consumar una de las más potentes imágenes de todos los tiempos: el selfie más retuiteado, hasta la fecha, con rostros como Meryl Streep, Julia Roberts, Brad Pitt, Kevin Spacey, Jennifer Lawrence, Lupita Nyong’o, Angelina Jolie o Liza Minelli saltando por detrás.

Así, DeGeneres y su equipo lograron que millones de espectadores-tuiteros, con sólo un clic, interactuaran con la foto y con la propia emisión de la gala de premios más importante del cine. El público se convertía en arte y parte del show al retuitear la instantánea. Se creaba un acontecimiento único e irrepetible al fusionar la fuerza de la tele con la proximidad de las redes sociales.

Tras este hito en los Oscars, la televisión ha manoseado el selfie hasta propiciar la indiferencia en la audiencia. No hay casi presentadores que no hayan fardado con la gracia de autofotografiarse con un invitado de turno en directo. ¡Hagamos un selfie!, dicen con cara de “qué enrollados somos”.

El selfie se ha convertido en una especie de gag recurrente. Demasiado recurrente, tal vez. Y la audiencia ya está inmune a este sketche fotográfico. Ya no es ni original ni vanguardista perpetrar una autofoto en un plató de televisión.

Vivimos de selfies por encima de nuestras posibilidades en la pequeña pantalla. Han dejado de funcionar como golpe espontáneo de guion debido al uso y abuso. En este sentido, se está dando una vuelta de tuerca para sacar de nuevo partido al imparable universo selfie y convertirlo en un formato televisivo con entidad propia.

Así ha nacido The Selfie Challenge, formato de la compañía Dori Media. Se trata de un docu reality que transforma la famosa autofoto en un concurso en el que dos equipos, compuestos por tres amigos, deben reproducir selfies tan creativos como complicados.

Ese es el reto de un programa que cuenta con la ventaja para las cadenas de que no necesita plató. Se graba en la calle, incentiva la participación ciudadana y, por tanto, fomenta el interés indiscreto de la audiencia, ansiosa de ver y descubrir personajes de la calle. Con su personalidad, con sus complejos,  con su postureo, con su verdad. Porque si existió una generación EGB, con pilas no incluidas; existirá una generación selfie, con palo-selfie incorporado.

@borjateran

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Los motivos por los que no puedes dejar de ver ‘Sálvame’ (aunque lo niegues)

22 julio 2015 - 7:40 - Autor:

Sálvame es uno de los grandes éxitos de la televisión de los últimos tiempos. Cuatro horas de emisión diaria (ocho horas los viernes) que, seis años después de su arranque en Telecinco, se mantienen con unas elevadas audiencias que, de momento, no presagian desgaste.

Es fácil zapear y caer en las redes de Sálvame. Porque el programa de Jorge Javier Vázquez no es un magazine al uso, es el reality de las entrañas de nuestro propio país. Una radiografía social. Con lo bueno y malo que eso conlleva.

Los colaboradores hablan y actúan como se habla y actúa en la calle, siguiendo y ampliando la estela que incorporó María Teresa Campos en sus ‘corrillos’ de Día a Día, en los que hizo más próximos los debates sobre reino, corte y sucedáneos. Y, en ese viaje por los sucedáneos, es innegable que Sálvame ha dado en la diana de lo genuino, popularizando el género del programa contenedor rosa hasta convertirlo en un espacio de tele-realidad, en el que la audiencia puede sentirse apasionadamente identificada o tremendamente indignada.

Sálvame genera constantemente sensaciones en el espectador, que espera ver la siguiente barbaridad que sueltan de uno u otro tema. Aunque sus conflictos sean arrebatadamente básicos, aunque sus quebraderos sean de patio de vecinos. Y ahí está la clave del magnetismo del formato: es una corrala donde triunfa el carisma por encima del artificio al que suele atarse la pequeña pantalla. Es el triunfo de la gente no-perfecta, que convierte en espectáculo (casi) todo lo que toca, sin miedo a romper convencionalismos televisivos a favor de su forma de entender el show. Incluso los propios directores del programa terminan siendo reconocibles por el público… o entrevistados en el programa, como ocurrió con Carlota Corredera hace unas semanas, que relató su difícil parto.

Es, en definitiva, una factoría de celebrities de barrio (y polígono). Todo el mundo es susceptible de ser sometido a una sesión de polígrafo a poco que interactúe con cualquier personaje del universo Sálvame. Telecinco los cría y ellos se juntan. Con sus defectos, con sus miserias, con sus traumas, con sus emociones, con sus delirios. Comen en plató, miran el móvil, se aburren de su propio programa en directo (y se nota), pero no pasa nada: entretienen. Porque no pueden evitar ser ellos mismos, excesivamente ellos mismos.

@borjateran

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Los milagros de verano no existen: así (intentan) resucitar las cadenas de TV sus fracasos en vacaciones

21 julio 2015 - 9:11 - Autor:

  • La serie de Resines, ‘Aquí paz y después gloria’, pincha en su segunda oportunidad.

Dos hermanos gemelos. Un cura bueno. Un corrupto malo. Un accidente. El bueno entra en coma. Y el malo, para escapar de pufos, suplanta su identidad. Así arrancó el pasado 24 de marzo Aquí paz y después gloria. Lo hizo con éxito: 3,7 millones de espectadores y un 20,7 por ciento de share.

Éxito de un estreno, sin grandes rivales, que se fue desmoronando con el paso de las semanas hasta que Telecinco decidió cancelar la emisión y guardar la serie hasta nuevo aviso. Y ayer, aprovechando los calores del verano, los programadores de Mediaset han recuperado este particular Vaya par de Gemelas (pero sin Lina Morgan y con Antonio Resines).

Así, al menos, dan salida a los capítulos ya rodados de esta producción que ha dado muchas vueltas. De hecho, el reparto con el que se grabaron los primeros capítulos fue cancelado. Populares rostros como María Barranco, Jordi Vilches o Miguel Rellán se quedaron fueran y fueron sustituidos por otros como Antonio Molero.

Pero el movimiento de rescatar la ficción protagonizada por Resines en la franja de AnclaDos no ha funcionado. Sólo ha logrado un pobre 8.5 por ciento de share con 1.211.000 espectadores, frente a The Flash en Antena 3, que ha aterrizado con éxito (19.6 por ciento, con 2.916.000 espectadores, el primer episodio; 21 por ciento, con 2.532.000 fieles, en el segundo capítulo).

Y es que estamos en la semana de las resurrecciones televisivas. Sí, porque la resurrección existe en televisión: productos que evidenciaron debilidades a la hora de conquistar las audiencias y retornan con los calores del verano como segunda oportunidad. Pero, en televisión, los milagros de verano no siempre existen.

El otro retorno destacable de esta semana es el jueves, en Cuatro. Flo y Dani Martínez reabren por vacaciones Sopa de Gansos, un show con orquesta en vivo desde un antiguo prostíbulo de Madrid en el que (en la actualidad) se dan cita los mejores cómicos del pasado, presente e incluso futuro de España.

Además, el programa incorpora atracciones visuales (que perdieron su hueco en televisión desde la cancelación de Alfombra Roja Palace de José Luis Moreno) y da una oportunidad a monologuistas que triunfan en pequeñas salas pero que no son conocidos fuera de esos círculos minoritarios.

Sopa de Gansos, lanzado como Aquí paz y después gloria el pasado mes de marzo, también cuenta con el as en la manga de servir para impulsar la marca de Cuatro, ya que podía ser un formato-acontecimiento para favorecer la imagen de cadena que invierte en programas propios de calidad para el prime time. Sin embargo, su audiencia no fue consistente. Ahora, regresa. Ahora, veremos a los cómicos abrigados en plena avalancha de olas de calor en el mes de julio. Gajes de los programas enlatados.

Ya sólo falta que Atresmedia lance Eso lo hago yo, el concurso presentado por Carlos Sobera, que primero se anunció para Antena 3 y luego se anunció para el verano de La Sexta. Pero, finalmente, se canceló su estreno previsto para hace unos martes. Este formato, en el que anónimos intentan emular a otros personajes con talentos especiales, no termina de llegar a la parrilla y evidencia que hay dudas sobre su capacidad para interesar al público. Como sucedió con la serie de Resines. La historia se repite, con un talent. Porque también hay programas que las cadenas tienen que intentar resucitar incluso antes de emitirse.

@borjateran

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Pasaporte a la isla: el concepto de “famoso” toca fondo en Telecinco

20 julio 2015 - 8:30 - Autor:

Hubo un tiempo en el que los directivos de las cadenas de televisión estaban obsesionados por incorporar protagonistas o temáticas muy reconocibles para las grandes audiencias en sus programas. Estos personajes o contenidos debían ser “conocidos incluso por las señoras de Cuenca”, expresión utilizada con desdén. Pero esos sabios jefes de la pequeña pantalla se olvidaban de que uno de los más poderosos ases en la manga del éxito en televisión es descubrir.

Nadie conocía a Susan Boyle. La rentabilidad televisiva del personaje estribó en el asombro que produjo toparse con su inesperado y contracorriente talento. El ejemplo de Boyle es el más obvio, pero hay muchos más. Porque la televisión siempre ha sido una factoría a la hora de despertar curiosidades y crear celebridades.

En Telecinco lo saben, y lo han llevado a su terreno de la tele-realidad. Cada vez de una forma más radical, más extremista. Porque, cada vez, cuesta más conocer y dilucidar que trayectoria o talento empático existe detrás de los personajes que fichan por los realities de la cadena de Mediaset.

De hecho, este domingo, en el estreno del programa Pasaporte a la isla (14,7 por ciento de share), costaba entender la misión de los reclutados para este nuevo formato que, en realidad, es una extensión de Supervivientes. Participantes de Mujeres y hombres y viceversa, un estilista que parece un muñeco de cera, madres revelación de Quién quiere casarse con mi hijo, Tuyupa -supuesta ex oficial del vidente Rappel-, y la vedette Jenny Llada son algunos de los VIPS elegidos. La mayoría surgidos dentro del universo de Telecinco, que cada vez cierra más el círculo en rostros tan propios que terminan excluyendo a los espectadores que no están inmersos en el imaginario diario del canal.

Y es que en Telecinco se autocrean la mayoría de sus propios personajes. Son más baratos de caché y, seguramente, dan menos problemas. Aunque, sobre todo, consiguen la máxima de la cadena: generar contenidos que retroalimenten toda la parrilla constantemente, también en verano, mientras otras emisoras bajan la guardia de shows en directo en las vacaciones.

Objetivo cumplido, pues. Pasaporte a la isla es más de lo mismo para propiciar más de lo mismo: la convivencia excéntrica e histérica como cultivo de polémicas que salpiquen de contenidos toda la parrilla. Un rentable modelo donde, al final, no es tan necesario que las caras del espacio sean reconocibles por las grandes audiencias, lo importante es su capacidad para traspasar la pantalla dando juego en ese bucle indefinido de desamores, traumas, infidelidades, egoísmos, enfados, celos y otras catarsis de la tragicomedia clásica. 

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El emotivo homenaje de ‘El Club de la Comedia’ a Amparo Baró y Pedro Reyes (VÍDEOS)

0:00 - Autor:

El Club de la Comedia ha regresado este domingo a La Sexta. Nuevo logotipo, nueva presentadora, Alexandra Jiménez, y misma esencia de siempre: el humor en el que es fácil sentirse reconocido, el sano deporte de reírse de uno mismo y de sus congéneres.

Dani Rovira, Leo Harlem, Cristina Castaño, Agustín Jiménez y Santiago Segura han estrenado esta nueva temporada que ha vuelto al lugar donde comenzó el programa en 1999, el Teatro Alcázar.

En toda la extensa y rica trayectoria del programa, han pasado por las tablas de El Club los rostros más representativos de la televisión y comedia española.

Una de las asiduas más inolvidables al formato de Globomedia ha sido Amparo Baró, que falleció el pasado mes de enero.

La televisión en España ha crecido de la mano de Baró. De aquellos rudimentarios Estudios 1 a la sitcom por excelencia, 7 Vidas. Sin olvidar este Club de la Comedia, que hoy ha homenajeado a la actriz todoterreno con un emocionante recopilatorio de algunos de sus monólogos, en uno de ellos incluso habló de la muerte y de la manera en que querría ser recordada.

Auténtica y vibrante, siempre, la fuerza interpretativa de Amparó Baró:

Otro habitual a El Club era Pedro Reyes, que murió con sólo 53 años el pasado mes de marzo. La bola de Cristal nos lo descubrió en la pequeña pantalla. Su particular forma de entender el humor también quedó marcada en la historia de El Club de la Comedia.

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Lo que Chicho Ibáñez Serrador echa de menos en la TV de hoy

19 julio 2015 - 3:31 - Autor:

Chicho Ibáñez Serrador ha reaparecido este sábado en un plató de televisión. Ha reaparecido por sorpresa, pues pocos sabían que en el sofá de Qué Tiempo tan feliz estaría el gran maestro de la televisión. Ni la propia presentadora del espacio, María Teresa Campos, Su transparente cara de asombro evidenció que no se esperaba este invitado.

La charla fue emocionante, distendida. Una tertulia entre dos viejos conocidos que se aprecian, que se admiran. Con un Chicho envejecido pero, al mismo tiempo, lúcido y próximo. Una conversación entre dos profesionales claves de la historia audiovisual de nuestro país, María Teresa Campos y Serrador, a los que se unió otra mítica de la pequeña pantalla Mayra Gómez Kemp. No podía faltar, juntos (y con ayuda de Terelu Campos) compartieron sentimientos, anécdotas y complicidades.

Y María Teresa realizó la pregunta clave: ¿qué echa en falta Chicho Ibáñez Serrador en la televisión de hoy? El creador de Un, dos, tres e Historias para no dormir no dudó: la televisión de la actualidad necesita programas acontecimiento, que provoquen en el público la ilusión de esperar con ansia la emisión del show y lo deje todo para verlo.

“Que el espectador diga que no puedo ir a esa cena porque tengo un programa”, comentó Chicho, dando en la diana de una característica que se ha perdido. La tele de hoy está huérfana de grandes formatos de entretenimiento que unan frente al televisor a todos los estratos sociales y targets, de niños a abuelos. Como lograba él con Un, dos, tres.

Chicho también desveló, en Qué tiempo tan feliz, que le gustaría regresar al medio: “volver a mi mundo, porque mi mundo está aquí“, lo dijo mirando a los focos y las cámaras de Telecinco, cadena que tiene su sede en los míticos Estudios Roma, donde se rodaron varias temporadas de Un, dos, tres, cuando TVE alquilaba estas instalaciones.

María Teresa, Mayra, Terelu y Chicho compartieron esta emocionante conversación en la que no faltaron referencias a uno de los mitos que rodean a la figura de Serrador: sus incontrolables cabreos en las grabaciones. “Tú te enfadabas y regañabas mucho”, preguntó la Campos. Serrador asintió con una mirada tan dulce como irónica. Porque Chicho era un director duro, muy duro, pero honesto.

Nunca he engañado y he puesto siempre todo lo que tengo, o tendría dentro de mí” reflexionó un Chicho que no piensa en retirarse: “me gustaría volver a la televisión con algo que nunca se haya hecho en televisión”; a lo que, rápida de reflejos, María Teresa Campos replicó con cierto humor: “si tienes una buena idea, por favor, acuérdate de mí. Yo te hubiera aguantado las reprimendas…“.

“Yo nunca te daría una reprimenda porque hagas lo que hagas estará hecho por la señora Campos. Es tu personalidad, tu forma de hacer, lo que te ha llevado hasta aquí. No hay que limarlo o quitarlo. Porque hasta de los errores hacemos nuestra forma de ser y hacer”, argumentaba con convicción Chicho a la Campos.

De nuevo, Ibáñez Serrador daba un gran lección de televisión (y vida): la importancia del carisma. Ese carisma que siempre ha tenido María Teresa Campos. Ese carisma que siempre ha tenido Chicho, delante y detrás de las cámaras. Ese carisma que tanto se ha perdido por culpa de los directivos que intentan prefabricar cada paso que se realiza en la pequeña pantalla. Ese carisma que impregna todo, que convierte la televisión en emoción, en inolvidable.

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Ibiza no quiere ‘Ibiza Shore’: el polémico regreso del reality que ensalza a la generación ni-ni

18 julio 2015 - 1:46 - Autor:

  • ¿Una mala influencia para los más jóvenes?

Este verano, MTV se ha propuesto recuperar, por todo lo alto, la producción propia en nuestro país. Ya se está rodando la nueva temporada de Alaska y Mario, que se estrenará el 6 de septiembre, y también se prepara una edición de Gandía Shore.

Eso sí, esta vez el reality se muda a Ibiza, epicentro internacional de la fiesta (y el desfase). Los responsables del programa buscan canis y chonis, valorarán estudios universitarios, aunque no los necesitarán para el show. Además, pretenden reunir a concursantes de las franquicias del formato Acapulco Shore y el propio Gandía Shore (se especula con un retorno de Ylenia, Labrador, Arantxa o Abraham). De esta forma, la cadena se asegura que su inversión no sólo se intentará amortizar en España, también tendrá rentable recorrido en el mercado latinoamericano.

Sin embargo, el Consell de Ibiza no quiere que se asocie la marca de la isla con el programa de MTV, pretenden frenar la grabación. Será complicado, pues la mayor parte del tiempo el reality se rueda en recintos privados. Porque sus protagonistas viven por y para la fiesta más desfasada (ya sea en su propia casa o en discotecas de moda), transmitiendo unos valores peliagudos para las nuevas generaciones.

Y ese es el principal problema del formato Shore: se basa en un espectáculo televisivo repleto de momentazos tan vergonzosos y dantescos como adictivos para el jugoso target de audiencia del espacio. Un target que ha sido muy rentable para MTV.

Gran parte de esta audiencia ha sabido disfrutar y reírse de este programa con espíritu crítico y la distancia suficiente. Saben que sólo es un lúdico show de televisión, un culebrón de la tele-realidad. Pero Gandía Shore también ha congregado otro tipo de público más joven, y en pleno desarrollo de su personalidad, que ha visto como este reality premiaba a unos chicos por hacer locuras poco recomendables.

Este joven perfil de audiencia probablemente, en determinados casos, no está preparado para digerir, con una abrumadora normalidad, el peliagudo ritmo de vida de los participantes de Gandía Shore, donde el ‘desfase’ es el centro del universo y se hace una apología de actos más que cuestionables. De hecho, en el último programa de la primera temporada destrozaron la casa donde vivían y, prácticamente, fueron felicitados por ello, cuando no había costado nada castigar sus vandalismos.

Con estos precedentes, son normales las reticencias del Consell. Aunque Ibiza Shore sólo es un show de televisión. Y la audiencia debe contar con las herramientas para digerir este espectáculo con la intrascendencia y relatividad que merece. Porque es un hecho: una parte importante de las nuevas generaciones ya no desarrollan su curiosidad a través de programas como Cajón desastre o Música sí. Ahora su inquietud crece los polígonos con discotecas donde realizan bolos los chicos del universo Mujeres y Hombres y Shore.

@borjateran

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La desaparición de los programas musicales de TVE: la fórmula para su resurrección

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17 julio 2015 - 0:39 - Autor:

TVE llegó a emitir hasta casi 20 programas musicales simultáneos en su parrilla en los creativos años ochenta. La lista era larga, plural, atrevida e incluso algo polémica: Popgrama, Musical Express, Tocata, Jazz entre amigos, Caja de ritmos, el irrepetiblemente transgresor La Edad Oro de Paloma Chamorro…

Cada espectador tenía un espacio a tono con sus gustos. Era la verdadera televisión a la carta. No se podía elegir horario de emisión, pero sí variedad de contenido. Los estilos de música encontraban su hueco plural en una televisión pública que entendía la importancia de la diversidad musical (como tantas otras diversidades). Tampoco olvidaba la apuesta por un contenedor carismático para el pop más comercial. De Aplauso a Música sí, pasando por RockoPop. Pero hoy no queda ni rastro de este género en las parrillas de TVE.

Porque, más allá de los minoritarios Conciertos de Radio 3, ahora TVE no invierte ni siquiera en un espacio semanal de entretenimiento para divulgar, apoyar e impulsar el talento musical que se cuece en nuestro país. Los más agoreros acusarán de la muerte de ese tipo de formatos a Internet. Tienen parte de razón, pues las nuevas generaciones prefieren las formas de consumo con sólo dar un clic en su ordenador, tablet o móvil.

La cantidad de contenidos en la red han matado la paciencia de esperar a ver programas musicales. También porque los últimos que se han realizado estaban estancados en mecánicas obsoletas, sin aportar ningún tipo de peculiaridad o contenido extra. De esta forma, ha sido lógica la desconexión de la audiencia afín a la música, pues para ver un insípido playback, con pie de micro, el público prefiere ir al videoclip en Youtube, que ves como y cuando quieres, sin depender de la contraprogramación televisiva.

Y es que ahí estriba el problema. Los programadores sólo han reproducido fórmulas que cumplían su función en otros tiempos, con otras narrativas. Pero la música sigue siendo un valor fundamental para la televisión, especialmente dentro de la función social de TVE. El reto está en buscar el interés y la sorpresa del espectador. ¿Cómo? Apostando por la música en directo, que crea la percepción en público de vivir acontecimientos únicos e irrepetibles a través de la pequeña pantalla.

Los programas musicales deben crear contenidos propios, con puestas en escena propias. Es más, la escenografía y realización deben ser el as en la manga para sorprender y provocar al espectador en cada actuación (como sucedió con el brillante especial de Serrat en la pasada Nochebuena). Así se genera expectación en una audiencia ansiosa por vivir acontecimientos auténticos que, además, favorecen los comentarlos e interacción por las redes sociales.

En este sentido, para acercar a los más jóvenes a esa experiencia de vivir la televisión musical más creativa e intrépida, los propios grupos de éxito podrían ser incluso los anfitriones de cada programa. Como, por ejemplo, Auryn, formación que se ha convertido en exponente a la hora de entender la comunicación transmedia de la música. Sus cinco integrantes podrían dar juego en su descubrimiento como presentadores.

Porque eso es la televisión: descubrir. Y la pequeña pantalla de hoy está dejando de descubrirnos lo que se cuece en el universo musical de una forma atractiva, imaginativa y televisiva. La música en televisión no ha muerto, ha muerto el playback atado al rígido pie de micro.

El futuro está en crear acontecimientos para consumir con la emoción del directo y, al mismo tiempo, con las ansias del diferido. Porque la tele ya hay que pensarla para la emisión tradicional y, también, para su inmortal vida multipantalla en las ofertas a la carta y en la fragmentada viralidad de las redes sociales, donde se abre un abanico de posibilidad apasionantes. Porque las redes no son una plataforma complementaria, ya deben de ser valoradas como una ventana principal de acceso a los contenidos neocatódicos (aquellos que aprenden de la tele que nos parió pero incorporando las nuevas narrativas y posibilidades tecnológicas de la tele que vendrá).

@borjateran

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‘Vaya Fauna’ se hunde en audiencias y un agaporni se rebela contra el programa

16 julio 2015 - 9:05 - Autor:

Un participante de Vaya Fauna se rebeló anoche contra el propio programa. Se trata del agapornis Plumas, que ante el clima de aplausos, focos y demás bullicio del plató, se escapó de su ‘domador’ y se agarró a los hierros del techo del estudio. El concurso se detuvo, pero el programa no paró de grabar. Así vimos al propietario del animal subiendo al techo para convencer a su mascota de que bajara. Lo consiguió (tras una larga media hora de intentos), y finalmente interpretaron juntos el número que tenían preparado.

Pero el programa, más que conseguir su objetivo de emocionar con la espontaneidad de los animales, sólo logra perturbar. Porque  muestra a unos dueños forzando a mascotas a realizar números artísticos. Como sucedió anoche en el caso de Plumas o una gallina. El concepto no funciona, la audiencia ha respondido con otro mínimo de audiencia ( 12,1 por ciento de share y 1.634.000 fieles este jueves, frente al estreno de Forever en Antena 3 con 2.316.000 y 15,6 por ciento de shre).

Y es que el resultado de Vaya Fauna es antitelevisivo.

La mayoría de los animales hacen puestas en escena que ni asombran ni entretienen. ¿Un perro siguiendo una pelota? ¿Un caballo flamenco? Ese es el problema que sufre el programa a nivel televisivo: que no existen talentos reales y naturales que asombren al público. Y, aunque Christian Gálvez y los miembros del jurado, intentan buscar el lado positivo y fomentar valores sobre la naturaleza, la actitud de los dueños con sus propios animales termina chirriando. Porque se evidencian sus ansias de forzar al animal a que realice el más difícil todavía en la tele. Pero un perro jugando al fútbol sin saber lo que es el fútbol o una gallina izando una bandera sin saber qué es una bandera ni emociona, ni transmite, ni engancha.

Los animales deben de seguir teniendo su hueco protagonista en la creatividad televisiva, claro, pero en Vaya Fauna falta precisamente esa creatividad. Es un programa que ha llegado demasiado tarde a la televisión y ha desvirtuado el fenómeno de los talents en los que triunfan los animales, que se reaviva en otros países.

Las criticas se han multiplicado contra el espacio por su utilización de los animales, en las redes sociales y en plataformas como change.org. Aunque más allá de movilizaciones en la red, la audiencia de Telecinco ya ha dictado sentencia por si misma: Vaya Fauna no convence, no aporta nada.

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8 peculiaridades de los decorados de la TV cuando aún no existían las pantallas de led (VÍDEOS)

15 julio 2015 - 2:11 - Autor:

Las grandes pantallas de led son un universo lleno de posibilidades para la televisión. Se utilizan desde en el Telediario hasta en los grandes shows musicales. No hay escapatoria. Están por todas partes. Y esto ha propiciado que, en ocasiones, todos los programas parezcan cortados por el mismo patrón: concursos, magazines, talent shows, informativos…

Falta más personalidad propia, incorporando la escenografía tradicional a la última tecnología. Falta mayor apuesta por decorados temáticos, aquellos que creaban ambientes especiales y envolvían la identidad especial de cada formato. Desde la azotea de Raffaella Carrá en Hola Raffaella hasta la nave espacial de Crónicas Marcianas.

Ahora, los platós son más prácticos, más luminosos, tienen más videopantallas y han desterrado, con mayor o menor acierto, elementos tradicionales, de cartón-piedra, que se utilizaban por aquello de dar profundidad y volumen al fondo de cada plano, sobre todo cuando no había casi ni presupuesto para bombillas.

1. LOS BODEGONES DE PLANTAS

Por suerte o por desgracia, la televisión de hoy ha desterrado los bodegones con plantas. Hubo un tiempo que daban mucho juego. Los arbustos y flores (artificiales, claro) lo mismo acompañaban a Bárbara Rey, cantando al amor, que servían para atrapar a las Baccara como si estuvieran en una selva amazónica por obra y gracia de un realizador ansioso de jugar con encuadres y encadenados tan adictivos como excesivos.

Y es que las plantas se utilizaron mucho como fondo de todo. Desde musicales con los hijos de Rocío Dúrcal y Junior, Antonio y Carmen, cuando nos recordaban la importancia de la España que madruga…

… hasta los más míticos late night norteamericanos, donde las plantas servían para ocultar que el skyline, dibujado al fondo, era cero creíble. Aquí uno de los mejores gags de la historia de Tonight Show (y de toda la televisión) con el legendario Johnny Carson (y su jardín):

2. VIENTOS HURACANADOS

Por aquello de que el decorado fuera más espectacular, además de sobredosis de bolas de discoteca en los platós, también hubo un tiempo en el que los artísticos paneles del decorado se movían como si sufrieran una ventisca. Mucho antes de los ventiladores de Paulina Rubio, los elementos escénicos, que adornaban la televisiva sala de fiestas Florida Park, se tambaleaban para dar un poco más de nervio al sarao. Suponemos.

3. LOS GONDOLEROS CON ESCOBILLA

Los ballets siempre han sido cruciales. Eran lo mejor para dar movilidad al fondo de plano y, además, servían para recogerte los bártulos sobrantes cuando se marchaban del escenario. Si José María Íñigo y Fernando Navarrete ponían bigote a las bailarinas en Esta noche fiesta (vídeo anterior), Raffaella Carrá siempre sorprendía con sus coreografías imposibles y sus ideas inimaginables. Arte, que ríete tú de cualquier sala indi inventando performances surrealistas.

4. TRASTOS POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES

Pero si no había presupuesto para el ballet, el almacén de atrezo de TVE contaba con toneladas de utensilios utilizables y reutilizables. Todavía hoy ese lugar, escondido en Prado del Rey, es una mina para la creatividad. De hecho, esos almacenes se deben aprovechar más. De nuevo, las Baccara (con síndrome de anticuario):

5. EL CHROMA PSICODÉLICO, INFALIBLE

Aunque a falta de leds, el chroma era el arma perfecta para transformar la televisión en una fantasía histérica de zooms, collages y fosforitos.

6. ¡FUENTES!

Capítulo crucial de la historia de la escenografía televisiva para las fuentes ornamentales. José Luis Moreno las utilizó mucho en el fondo de sus discretos decorados. Los chorros hacían formas rococós y los focos de colores teñían el agua sin ton ni son. La sincronía está sobrevalorada.

7. SIRENAS CORISTAS

El irrepetible y venerado programa La edad de oro no tuvo presupuesto para fuentes ornamentales, lástima, pero sí fichó a unas sirenas para engalanar el escenario de Paloma Chamorro, instalado en el Estudio 1 de Prado del Rey. Fue en una escenografía ideada por Juan Gatti. Cuando la creatividad sin cortapisas era atrevida y transgresora. O al menos lo intentaba. La movida madrileña hecha televisión:

8. INCLUSO LOS PROPIOS PRESENTADORES (COMO PARTE -VIVA- DEL DECORADO)

Las puestas en escena han mejorado a ratos en nuestra televisión. Ya no hacen falta tantas plantas para ocultar cicatrices de los decorados, pero nos debemos seguir atreviendo con la imaginación. Sea con Sirenas de Gatti o trastos por encima de nuestras posibilades. O incuso aprovechando a los propios presentadores como fondo ineludible del decorado para captar el interés voyeur del espectador. Como hacía en 1969, en el Estudio 1 de Prado del Rey, Galas del Sábado con Joaquín Prat y Laura Valenzuela. Que los leds no nos atonten.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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