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La dictadura del spoiler: así agoniza el efecto sorpresa en TV

8 junio 2016 - 21:21 - Autor:

Esta tarde, el concurso ¡Boom!, que presenta Juanra Bonet en Antena 3, ha entregado el mayor premio de la historia de la televisión en España. En total, 2.300.000€ que se han sumado tras más de 60 programas (muy bien dirigidos, con giros de guion incluidos) y que se ha embolsado el equipo conocido como Rockampers. La noticia no ha pillado por sorpresa, pues se ha venido filtrando en los últimos días. Ya es habitual: cuando se da un premio gordo en un programa grabado se sabe antes de la emisión para que nadie se lo pierda. El spoiler está publicado el día antes en todos los medios.

¿Os imagináis que en el Un, dos, tres nos hubieran chivado un día antes si iban a ganar el apartamento en Torrevieja o las doscientas cajas de cerillas? ¿O si Sorpresa Sorpresa anunciara en las promociones los invitados estelares (sorpresa) de cada gala? ¿O si en El precio justo nos hubieran anticipado cuál de los concursantes se llevaba el soñado Escaparate final? ¿Qué emoción habría tenido entonces la subasta de Mayra, la ingenuidad de la Gemio o el “¡a jugar!” de Joaquín Prat?

Porque la televisión es emoción. Y de qué sirve ponerse a ver cada tarde Pasapalabra, Ahora Caigo o Boom si de antemano sabes que nadie se llevará el premio porque aún no se lo ha comunicado o cebado en los medios de comunicación. Así nos estamos quedando huérfanos de ese adictivo y apasionante suspense que nos ha regalado desde siempre la televisión. Ese suspense que te deja pegado a diario a los programas.

Por subir unas décimas de share en la emisión en directo de un día (es cierto, ayer Boom disparó su audiencia hasta un récord histórico de 20,3 por ciento de cuota de pantalla), nos vamos cargando uno de los grandes pilares de la televisión: la fidelizadora imprevisibilidad. El pensar que cualquier día puede pasar. El pensar que, en cada programa, estamos asistiendo a una emisión especial, genuina, emocionante. Hemos estrangulado a uno de los grandes aliados del éxito en televisión: la ingenuidad.

A FONDO > La era del spoiler: las cadenas ahora prefieren desvelarte el giro

@borjateran

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Así ‘Supervivientes’ se ha convertido en una sucursal de ‘Sálvame’

9:34 - Autor:

¿Dónde está la identidad aventurera de Supervivientes, lo que verdaderamente le diferenciaba de otros realities? Da igual que los concursantes vayan a una isla, a un camping en la sierra, a la casa de Gran Hermano o al plató de Sálvame.

Todo empieza a ser demasiado clónico en Telecinco y, anoche, esta “salvamización” de Supervivientes ha contado hasta con un hashtag propio de un público que demandaba a la cadena el cambio de maestro de ceremonias, Jorge Javier Vázquez, a golpe de #CambioPresentadorSV.

Como si el comunicador, que también presenta Sálvame, fuera el culpable de la actual estructura del formato en la que Telecinco potencia los conflictos que seguirán nutriendo su parrilla y sus polígrafos cuando el reality de turno acabe. Porque la culpa no es de Vázquez. De hecho, esta situación no es nada nueva.

La cadena principal de Mediaset tiene muy bien engrasada la máquina de su tele-realidad. Todos sus programas son muy reconocibles para el público e incluso se interconectan entre sí. Si Gran Hermano contó con Carlos Lozano, después la novia de Carlos Lozano se tiró del helicóptero de Supervivientes y, más tarde, Lozano terminó visitándola en la isla. Y esta característica impulsa el interés por el show en una legión de espectadores fieles a Telecinco y su culebrón transversal.

La cadena y su universo  (ya sean ex tronistas de Mujeres y hombres y viceversa o colaboradores estrellas de Sálvame) están por encima de cualquiera de sus programas, y eso da un apoyo de interés extra a cada estreno. Lejos quedan aquellos tiempos en los que el éxito de los realities estaba en que contaban con una estructura basada en reglas férreas que parecían inamovibles. El aislamiento, las nominaciones, las expulsiones, las pruebas, los castigos… todo se regía por unas normas que el espectador conocía y que aportaban la emoción tensa necesaria para el desarrollo de este espectáculo televisivo.

Pero esta máxima del género de la tele-realidad ha saltado por los aires estos últimos años. La audiencia española del género de la tele-realidad made in Mediaset busca el conflicto del culebrón y no las pruebas físicas, lo que provoca que Telecinco reinvente el formato semana a semana, intentando encontrar giros de impacto, golpes de efecto en los que lo de menos es el respeto a las reglas más tradicionales del programa. Ya no importa tanto el aislamiento, ahora lo importante es que fluya el culebrón.

Al final, como consecuencia, se diluye la línea divisoria entre los diferentes espacios de la cadena. Un reality puede convertirse por momentos en programa gemelo de Sálvame, Hay una cosa que te quiero decir o Mujeres y hombres y viceversa. Es lo que también pasa con Supervivientes. Porque lo que menos importa es la esencia original del reality de supervivencia, que no interesa al público de Telecinco que no es el de Discovery Channel.

> El liderazgo de Telecinco: las 9 claves de éxito del modelo de cadena de Mediaset

@borjateran

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Ni MasterChef, ni Arguiñano: el show de cocina ideal para la TV en España (que aún no se ha emitido)

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Series de época. Shows gastronómicos. Series de época. Shows gastronómicos. Series de época. Algún que otro niño cantando. Y más shows gastronómicos. Hasta Bertín Osborne tiene que poner a cocinar a su invitado de turno en la vitrocerámica que no sabe encender. No es casualidad, en la televisión en España la cocina es un hit, eleva el share. De Elena Santonja a Pepe Rodríguez de MasterChef. Sin olvidar al inagotable maestro Arguiñano, claro.

Y también, en España, disparan las audiencias las series de época. La lista es extensa en los últimos años: Cuéntame cómo pasó, Gran Hotel, Velvet, El Caso, Amar es para siempre… Nos gusta imaginar otros tiempos. El pasado cobra un poder nostálgico incluso cuando no lo hemos vivido. Con el glamour de la vestimenta, la magia de los artefactos de antaño, la inexistencia del móvil que soluciona cualquier trama…

Entonces, ¿por qué no mezclar en la tele española los tiempos pasados con los shows de gastronomía? Ya existe el formato perfecto para esta fusión. Se llama Back in Time for Dinner, lo ha emitido la segunda cadena de la BBC y parece que está hecho a medida de los gustos de la audiencia cañí.

La premisa del espacio está en que una familia a lo Médico de Familia (sí, con adolescentes en la edad del pavo e hijo pequeño incluido, para atrapar a diferentes targets de espectadores que se vean reflejados) viaja cincuenta años atrás. Su vestimenta, su casa y, por supuesto, su cocina se caracteriza en cada programa de una década. Incluso sus muebles. Incluso su decoración. Incluso los electrodomésticos.

Ahí está el reto: la familia debe cocinar la cena con los ingredientes y utensilios de cocina de cada década. Y, mientras tanto, el programa va divulgando no sólo la historia culinaria, también los cambios tecnológicos (con mucho spot antiguo – como por ejemplo los primeros microondas-) y explicando las peculiaridades del momento social y político del país.

Un retrato de la historia culinaria muy entretenido, ya que viene aderezado con los ingredientes del show televisivo clásico: la sorpresa de los protagonistas al ver su casa cambiada por completo a tono con el año, como si de una teletransportación al pasado se tratara, el conflicto de intentar cocinar sin las comodidades de hoy

Y el espectador descubre o, en su defecto, recuerda sus años mozos.  Así se activa en la audiencia el todopoderoso apetito y la todopoderosa emoción de la nostalgia. Esa nostalgia que se siente hasta con tiempos en los que ni habías nacido.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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