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El peor ‘Hola Raffaella’ (lo que jamás debe hacer un programa de TV cuando baja su audiencia)

18 junio 2016 - 0:01 - Autor:


Hola Raffaella es uno de los recordados éxitos de Televisión Española. El carisma de Raffaella Carrá fue la clave de un show de varietés que contaba con un entramado de ingredientes para el triunfo: actuaciones musicales con sorprendentes puestas en escena, personajes populares jugando al ‘si fuera’ como excusa perfecta para convertirlos en protagonistas de una entrevista diferente y peculiares colabores. Como Loles León, que rebuscaba -con un instinto de la comedia sublime- en la basura de los famosos, los delirios de Marianico el Corto o la hipnosis cómica de Toni Kamo que, por cierto, ahora vuelve a ser tendencia en la televisión internacional. Tendencia la hipnosis. No tanto Toni Kamo, que lleva años haciendo sus terapias por las américas.

Aunque, por supuesto, el cimiento del show era Carrá con su carácter y su capacidad para reírse de todo, incluso de sí misma, sin olvidar cierto humor negro como aliado inconsciente a la hora de arañar la más verdadera complicidad con el espectador. Carrá lo consiguió. Apoteósicos eran sus comentarios cuando llamaba a teléfonos al azar y no respondían con la clave ¡Hola Raffaella!

Sin embargo, allá por diciembre de 1992, Telecinco lanzó frente a Carrá, los jueves, un formato llamado La máquina de la verdad. Llegaban para quedarse los polígrafos a nuestra televisión. Y Hola Raffaella lo sufrió, siendo el único programa en horario de máxima audiencia de La 1 superado por la competencia.

Así que TVE empezó a realizar cambios para intentar recuperar el liderazgo en los jueves. Y el archivo de RTVE ha recuperado una de las ediciones, con Celia Cruz como invitada estelar, que resume la crisis. El programa del 25 de febrero de 1993 está cargado de elementos inconexos que, a la desesperada, se añadían al show original con el cometido de recuperar fieles que se habían ido a los morbosos sensores del polígrafo de Telecinco.

Intentaron llamar la atención del espectador con un número musical de arranque, pieza que era habitual, pero que, en esta ocasión, contaba con el golpe de efecto  de la aparición de La Carrá completamente calva. También Loles León. Y a la mayor parte de los colaboradores. Además, introdujeron carnaza (sí, con hombres strippers desnudándose) y Nina haciendo un intenso cabaret. Hasta ahí correcto. Pero, a a la vez, cometiendo el gran error de manual, que jamas se debe cometer si pierdes cuota de pantalla: desvirtuaron un programa con una fórmula muy definida, en el que tan importante eran las coreografías de comienzo como el colofón final con Raffaella como inmensa maestra de ceremonias.

De esta forma y para intentar arañar televidentes a Telecinco, se incorporaron microsecciones forzadas, que no iban con el tono festivo del show. La primera, y más polémica, fue que Tony Kamo dejó de hacer hipnosis cómica para dormir a un personaje popular con una vida turbulenta. El aliciente es que el famoso respondía supuestamente las preguntas indiscreta con una verdad absoluta ya que estaba bajo los efectos de la hipnosis. En definitiva, intentaron competir con el mismo ingrediente que La máquina de la verdad. En vez de polígrafos, aquí el poder de la mente. Amparo Muñoz fue una de las invitadas estrella para este cometido.


 
El otro extraño as de la manda que se sacaron los responsables del programa fue dar al vidente Rappel una especie de espacio propio de testimonios en el que iban a narrar su experiencia personas que habían sufrido fenómenos paranormales. Rappel escuchaba estas historias sentado en una mesa con forma de un planeta con un monitor incrustado como si de un meteorito se tratara. De nuevo, se corrompía la energía en positivo de Holla Raffaella. De hecho, la propia Raffaella se iba antes de que llegaba la sección de Rappel. Ella se despedía hasta la semana siguiente. Y es que estos “añadidos” no conectaban con el tono de su personalidad. Corrompieron la esencia del mítico programa.


 
Por suerte, estas modificaciones se han olvidado en el público. El programa se fue de vacaciones y regresó solventando este particular caos de contenidos inconexos. Lección aprendida: si te baja la audiencia no intentes ser el programa que no eres. Jamás adulteres el alma de tu show, mantén tu personalidad por encima de todo.

Raffaella Carrá sin complejos: sus actuaciones más delirantes

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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