Saltar al contenido

« ver todos los blogs

La inaccesibilidad de los platós: cómo ir en silla de ruedas a la tele y sobrevivir en el intento

20 febrero 2017 - 0:14 - Autor:

Más de diez años de éxito ininterrumpido en Antena 3 y, hasta la semana pasada, La ruleta de la suerte no había recibido nunca a un concursante en silla de ruedas. Pero ella, Carmen, no ha podido acudir sola, como en cualquier edición del concurso, sino que ha participado en un especial de San Valentín donde se jugaba por parejas. Esa es la solución que ha incorporado el programa, pues la puesta en escena resulta inaccesible para personas con movilidad reducida.

La televisión es un espectáculo, de acuerdo, y se priman las largas escaleras por donde bajan las estrellas o los altos atriles sin silla en los que es más fácil que el protagonista se mantenga en tensión y no se relaje. Es lógico, un show de televisión es justo eso, un show. Sin embargo, las cadenas deberían también lleva a cabo, con mayor ímpetu, el ejercicio de plantear escenografías más accesibles. Pensar en rampas del mismo modo que se piensa en escaleras. Por una simple cuestión de visibilidad, aportando a la sociedad la idea firme de que cualquier espacio, también un plató, debe ser inclusivo para las necesidades de cualquier minoría.

Imagina que vas en silla de ruedas, ¿en qué concurso de televisión podrías participar? Obviamente en Ahora caigo no, pero es que tampoco en Pasapalabra (con esa mesa y taburetes altos), ni en Saber y ganar (donde se concursa de pie tras unos altos mostradores) ni en La ruleta de la Suerte a menos que vayas a un especial de parejas y tu pareja no vaya en silla. Más de lo mismo ocurre en programas de debates y entrevistas, donde a menudo también se apuesta por altísimas mesas con sus respectivos taburetes. Por no poder, no podrías ni ganar un Goya, porque a ver cómo salvas ese escenario repleto de escaleras…

La discapacidad, cualquier tipo de diversidad funcional, necesita ser mostrada con naturalidad y sin tapujos en televisión, justo como lo que es: parte de nuestra sociedad. Ha habido gestos interesantes al respecto, como introducir a un concursante en silla de ruedas en Gran Hermano (aquel año, la casa de Guadalix de la Sierra apareció llena de rampas) o la inclusión de pretendientes con discapacidad en First dates. También ayuda la omnipresencia de políticos como Pablo Echenique. Pero hace falta más. Las escenografías de los platós pueden marcar también una valiosa tendencia social que bien podría contagiarse a tantos espacios (transportes, centros de formación, cines, teatros, restaurantes…) que aún no son accesibles en 2017.

Basta con enseñar, con visibilizar que lo accesible es lo deseable. Y programas y series tienen la obligación, cada día más, de hacer patente la enormemente diversos que somos en formas de vivir. Y transmitir la idea de que el mundo es mejor cuanto más respete y albergue nuestras diferencias.

Los errores (recurrentes) al tratar la discapacidad en televisión

@borjateran

Y ADEMÁS…

El problema del tratamiento de las personas con discapacidad en TVE

5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para una televisión pública mejor

Las dificultades que sufre el guionista de las series españolas

6 obstáculos que sufre un periodista de informativos

La importancia de poner en contexto una historia: así ‘Salvados’ te sumerge en el tono del programa

19 febrero 2017 - 23:43 - Autor:

Cabecera o careta. Se trata de esa pieza audiovisual que sirve de arranque a un programa de televisión. La carta de presentación que muestra los créditos más importantes del programa (dirección, producción, realización…) y, además, muestra la personalidad del show.

Tradicionalmente, contar con una buena “sintonía” era clave, pues suponía un identificable elemento que calaba en la memoria del espectador. Inolvidables son los comienzos de Verano Azul, Anillos de Oro o Farmacia de Guardia, por ejemplo. Y es que las sintonías han sido cruciales tanto en series como en programas e informativos.

Sin embargo, las cabeceras se han ido esfumando. En los últimos tiempos, las cadenas han temido disminución de cuota de pantalla en el tiempo de emisión que ocupan estas caretas. Contraindicaciones de la pérdida de paciencia del público, circunstancia que están fomentado las nuevas plataformas y la reinvención sigilosa de las narrativas audiovisuales. Aunque, eso sí, nunca cambiará la importancia de narrar las historias desde la personalidad propia.

De ahí que, en realidad, siga siendo crucial contar con una buena carta de presentación en TV, ya que la cabecera es una pieza imprescindible para sumergir al espectador en el clímax emocional que define un programa. En entretenimiento y, también, en información. En este sentido, el programa Salvados es uno de los principales exponentes a la hora de dedicar tiempo en crear una buena careta que dibuje en la audiencia el contexto y contenido en que va a indagar el formato. Y lo hace adaptando su contenido al tono y temática de cada edición, con una realización exquisita.

Así ha sucedido en el retorno de Salvados, esta noche, con Conectados, sobre la nueva adicción que han creado los teléfonos móviles. Tras un prólogo que presenta la situación social y el nuevo problema al que nos enfrentamos, el equipo del espacio de La Sexta introduce una cabecera que es un interesante retrato de la sociedad en la que vivimos a través de armónicas imágenes que enseñan como el móvil se ha convertido en un aparato imprescindible en cada quehacer cotidiano. Desde hace una foto a mirar una localización en el mapa. De la espera en la parada del autobús a la fotografía turística.

De esta forma, el programa crea una postal que radiografía su tiempo. Y lo hace con una música y realización que atrapa emocionalmente al público, poniéndolo en contexto y sumergiéndolo en la atmósfera que necesita el programa. Es difícil no sentirse reflejado en esos minutos de televisión. No sabemos vivir sin el móvil. Ya lo predijo Steve Jobs. Llevamos la vida entera en el bolsillo.

> Puedes ver aquí la cabecera

> Lo que tienen que estudiar en las facultades de Comunicación de Salvados

@borjateran

Y ADEMÁS…

5 aprendizajes para un futuro periodista de la entrevista de Ana Pastor a Pablo Iglesias

Salvados: así revolucionó la información en el horario de máxima audiencia

Pablo Motos, el amo del prime time

11:56 - Autor:

El retraso del horario del prime time en España ha provocado un particular desbarajuste en la pelea por lo más visto de las audiencias que, en esta temporada, se ha saldado con un ganador táctico: El Hormiguero de Pablo Motos vive una de sus mejores etapas y habitualmente se lleve el minuto de oro de la jornada, el instante más seguido del día.

Sin ir más lejos, este jueves, a las 22:36 horas, Motos acumuló 4.181.000 millones de espectadores y un 21.4 por ciento de cuota de pantalla. De nuevo, lo más visto de la jornada. No es Gran Hermano, no es Cuéntame, no es el plato fuerte de la noche y, en cambio, reúne los 60 segundos con más fieles de la programación.

Se trata de una de las consecuencias directas de que El Hormiguero se haya asentado en una franja de máxima audiencia. Ahora que las series y programas arrancan casi entradas las 11 de la noche, el show de Pablo Motos se queda con los instantes en los que más personas están en su casa al frente de la pequeña pantalla. Mientras que las apuestas de prime time de las cadenas se alargan a tramos horarios con menos consumo televisivo.

El Hormiguero ha conseguido un carismático sello que se identifica fácil por parte del público. La audiencia sabe que, a partir de las 10, aparece Pablo Motos, junto a su equipo, dándole a un baile. El tirón de los invitados hará brillar más o menos el show, pero los ingredientes del formato (experimentos, humor, pruebas…) están tan bien engrasados que han congeniado a la perfección con un horario en el que los niños aún no se han ido a la cama y sus papás todavía no se han quedado dormidos en el sofá.

Como consecuencia, aunque El Hormiguero cuenta con el título de programa de access prime time -que se emite como telonero del horario de máxima audiencia-, la verdad es que está programado en el arranque del prime time real. Así que el formato de Pablo Motos y Jorge Salvador ha tomado el poder de los minutos de oro. Es el gran éxito de entretenimiento de prime time porque, en realidad, se emite en prime time.

@borjateran

Y ADEMÁS…

Las mentiras que nos creímos de los programas infantiles

11 cosas que aprendimos con ‘Friends’

3 locuras de ‘El Hormiguero’ que son clave en su éxito (y puede que no sonaran tan bien al principio)

Los 7 parecidos razonables entre Sálvame y un culebrón

8 trucos de Chicho Ibáñez Serrador que siguen siendo modernos hoy

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

Los elementos cruciales para el éxito en TV que se han olvidado

Cuando ni Belén Esteban sube la audiencia de Gran Hermano VIP

18 febrero 2017 - 1:24 - Autor:

Belén Esteban ha regresado, por una noche, a la casa de Gran Hermano VIP. Era el gancho perfecto para subir la cuota de pantalla del reality de Telecinco, que no está cumpliendo las expectativas en audiencia.

Sin embargo, paradojas de los audímetros, Esteban no ha impulsado el share con su aparición en la gala del pasado jueves. De hecho, la cuota de pantalla ha bajado. El reality ha cedido 2,3 puntos de audiencia. Si bien, se mantiene sobre los dos millones de espectadores.

Porque Gran Hermano aguanta cierto ímpetu e interés por parte de una audiencia que no falla nunca. Aunque la sensación generalizada es de desgaste, ¿por qué?

En esta etapa, GHVIP sufre que ha llegado después del desinterés creado por una edición previa de anónimos muy aburrida y, además, por un casting de famosos que no está generado tramas realmente disfrutonas para el espectador.

Falta conflicto, falta surrealismo cómico (a pesar de contar con Emma Ozores) y, sobre todo, lo que más ha faltado en estas dos ediciones de GH, versión original y de anónimos, es que el espectador se identifique más con los personajes.

Es lo que tienen los castings, que son como un señor melón: no sabes muy bien su sabor hasta que se abre en el vivo y directo.  Ni con la irrupción estelar de Belén Esteban ha conseguido GH levantar la expectación.

Al final, en el caso de Esteban también se repite la misma historia: la eterna exposición mediática y los grandes cachés han alejado a la Princesa del pueblo de su pueblo. Sigue siendo querida por los fieles de Mediaset, pero en ella ya tampoco se ve retratada la audiencia.

Gran Hermano 18 tendrá que conseguir ese objetivo de base: perfiles de participantes que sean reconocibles por el espectador, que sean como de nuestro propio barrio. Ahí está el reto y problema, ya que al casting del reality se presentan otras estirpes de personajes. Habrá que buscar a los nuevos ‘grandes hermanos’ por las calles de España, no sólo entre los fans que llaman al teléfono oficial de las audiciones del concurso. Estos especímenes están demasiado contaminados por su fervor hacia su soñada casa de Guadalix de la Sierra.

Cuando el show de entretenimiento también es cultura

17 febrero 2017 - 6:38 - Autor:

Decía Chicho Ibáñez Serrador que siempre intentaba incorporar en sus programas píldoras culturales que despertaran la curiosidad en el espectador. Lo hacía constantemente, ya fuera en concursos como Un, dos, tres, Waku waku o en espacios más divulgativos como Hablemos de sexo.

Pero el frenesí de la televisión actual no permite siempre indagar en esa curiosidad del público desde los programas de entretenimiento, que se quedan en reproducir mismas dinámicas en busca del testimonio emocional, la risa fácil, la pelea o la historia de superación. Como si los programas se realizaran en una fábrica en cadena, donde todas las piezas cuentan con un patrón muy similar.

Al final, las cadenas caen en el prejuicio de lo que se cree que funciona y lo que no, como si la televisión fuera una ciencia exacta.

Sin embargo, Tu cara me suena es un formato que desmonta todos estos clichés de la tele a través de su viaje por iconos de la música. Iconos conocidos, pero también iconos menos conocidos. La selección musical de cada gala del formato de Gestmusic para Antena 3 atesora un chute de cultura musical que descubre a muchos espectadores temas y artistas de la historia reciente que quizá no sabían ni de su existencia, ya sea por ser de otra generación o por simple desconocimiento.

Y es que el divertimento de prime time no está reñido con intentar ir más allá con contenidos que atrapen la curiosidad de un espectador que, además de reconocer canciones, también está abierto a aprender, descubrir y, como consecuencia, termina sorprendiéndose. Y eso es un valor añadido para cualquier programa. Y eso lo ha recuperado en prime time Tu cara me suena, que esta noche entra en sus recta final con emisiones en directo.

@borjateran

Y ADEMÁS…

> El círculo vicioso de la creatividad en las cadenas de TV en España

> 3 mentiras que ha derribado ‘Tu cara me suena’ en los viernes

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

8 trucos de Chicho Ibáñez Serrador que siguen siendo modernos hoy

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

> Los elementos cruciales para el éxito en TV que se han olvidado

> El problema de la emisión en diferido de los Juegos Olímpicos

> 22 vías de acción para la supervivencia de TVE

 >¿Qué tiene que aprender Antena 3 de Telecinco? ¿Y Telecinco de Antena 3?

Lo que aún no entienden los políticos de la importancia de RTVE

16 febrero 2017 - 3:22 - Autor:

Pasaron las elecciones y la supuesta prioridad de los partidos de la oposición en recuperar la pluralidad de Radio Televisión Española se desvaneció.

Ya no hay campaña electoral, así que parece que, de momento, ya no es tan relevante activar iniciativas de calado para impulsar una corporación pública mediática que cumpla su función de servicio público. Y lo haga con amplitud de miras.

No nos engañemos, los responsables políticos están evidenciando que no entienden la importancia real de RTVE y, de nuevo, se quedan en la superficie, infravalorando su valor social y cultural. Mientras tanto, el descrédito de la corporación pública sigue creciendo exponencialmente y las nuevas generaciones ya no entienden la necesidad de una televisión pública. El motivo: el actual modelo de producción que, salvo excelentes excepciones -como El Ministerio del Tiempo (en la imagen), se vende con productos que van a rebufo de las cadenas privadas y no generan una alternativa marca de calidad que empatice con la audiencia. Como consecuencia, una parte de la sociedad piensa que la corporación pública, en vez de una inversión, es un gasto innecesario, terrible percepción social que a pocos parece preocupar.

Pero la culpa de este ocaso no es de la mayor parte de los profesionales de RTVE, que sufren como se coarta su trabajo periodístico y creativo. El trasfondo de este decepcionante panorama viene de las malas gestiones de aquellos políticos que aún no comprenden el sentido y significado de una televisión pública. Muchos cargos creen, con una absoluta normalidad, que TVE debe ser propiedad del partido que está en el poder.

Los políticos, y los ‘expertos’ que calientan sus oídos, entienden que la cadena pública debe estar controlada por el gobierno, ya que es una prebenda que se les otorga por haber ganado las elecciones generales. Aquellos políticos, tertulianos, editorialistas o analistas que piensan así crecerán el día en el que asuman y entiendan que una cadena pública realmente independiente, en informativos y en contenidos, será la mejor aliada para el propio Gobierno: fomentará la credibilidad de los representantes públicos y, también, fomentará un país más rico en confianza, cultura y creatividad.

Pero en España no se ha valorado ese activo social del servicio que puede ofrecer RTVE como institución abanderada en la producción propia de historias ya no sólo para nuestro país, también como referencia en el mercado mundial que habla el Español. Sin embargo, se suele menosprecia su función.

Da la sensación de que los actuales líderes políticos -de las principales fuerzas- confunden el valor añadido de una emisora pública. Sólo sienten la cadena como un altavoz informativo y no vislumbran ni por asomo su verdadera esencia: ser una factoría de contenidos en información y entretenimiento. Una factoría que potencie las capacidades de un país más emprendedor, más curioso, más inquieto. Una ventana abierta a un país que proyecta su talento y lo divulga a través de una plataforma mediática en abierto y con la libertad de vivir sin ataduras comerciales. Un país que. gracias a su radio televisión pública, fomenta las ideas, experimentando con la ficción, con la música, con los espacios infantiles de producción propia -los niños son el futuro al que cuidar-. Un país que, en definitiva, experimenta, abre a los ojos a su tiempo y arriesga en un entretenimiento que aporta curiosidad a la sociedad. al igual que las escuelas.

No es problema de presupuesto, el problema de RTVE está en que, hoy por hoy, la corporación tiene cierto miedo a las ideas  de su tiempo o, en su defecto, no cuenta con unos responsables con la amplitud de miras necesaria para entender lo que puede aportar una RTVE que ejerza de verdad de RTVE. Sin sibaritismos, sin elitismos, sin guetos. Como hacen los ingleses, como hacen los alemanes, como hacen los franceses con sus cadenas públicas. Porque la televisión pública, bien gestionada y con la visión suficiente, es un motor clave para el impulso social de un país como el nuestro. Un engranaje necesario como factoría creativa para un país más emprendedor y valiente. Como debe ser la propia TVE, una cadena valiente que no funcione como las emisoras privadas y ponga el foco en convertirse en un atractivo (y efervescente) punto de encuentro,  donde quepamos todos y todos nos sintamos reflejados.

> 22 vías de acción para el porvenir de TVE

@borjateran

Y ADEMÁS…

Lo que debe aprender TVE de su propia historia

La gran mentira de TVE

> 5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para lograr una TV pública mejor

50 años de los Estudios de Prado del Rey (infografía)

8 lecciones que debe aprender la TV de hoy de Chicho Ibáñez Serrador

El poema sobre la existencia (infinita) de Jordi Hurtado que no te dejará indiferente

0:00 - Autor:

Llegó el día. Mañana viernes, Saber y Ganar cumple 20 años ininterrumpidos en emisión en La 2. Es el concurso más longevo de la historia de la televisión en España, y casi no ha cambiado en todo este tiempo. Tampoco su presentador, Jordi Hurtado, que sigue al frente del concurso con la lozanía de aquella primera vez en la que explicaba el cometido del juego. Dos décadas de trabajo se merecen un homenaje y el poeta Lluis Mosquera ha dedicado a Hurtado un poema que resume su existencia. O, mejor dicho, que retrata la manera en la que el presentador se ha quedado tatuado en la memoria colectiva. Un icono de TVE.

No tenemos referencias de piedras filosofales,
ni conocemos a nadie que en leche de cabra se bañe.
No sabemos si existe una fuente maravillosa,
y podría enumerar otro puñado de cosas;
pero de todas las historias sobre eterna juventud que nos han contado, la única que yo me creo
es la de ser Jordi Hurtado.

Y me he puesto a investigar
con una única meta,
la de entender la receta
para volverse inmortal.
¡Y ojo con lo que he encontrado
porque va, y Jordi Hurtado
-el de saber y ganar-
también fue la voz de Epi,
Epi, el de Epi y ¡Blas!

Toda la vida en tele
pero hizo radio primero
Y lo que no sabrán ustedes,
es que es familia del follonero.
Indagando en el misterio
he entendido un poco más,
y es q es agente del ministerio
y claro, por las puertas va.
Y así estuvo en el big bang, si…
Pero sabe rapear.

Aunque pensándolo bien también es rejuvenecedor
hablar a todos de usted, aunque seas tú el mayor.

Pero es que Jordi es así,
puede pasarse 20 años sin dejar de sonreír. Y eso alarga la vida.
Yo creo de todas formas
que si hay una manera
de ir contra las normas
de la Señora Madre Tierra
es la de Jordi y ninguna más:
Buen humor desde el respeto,
una sonrisa infalible
y no dejar de trabajar.
Que es “ser” muy vivo y no “estarlo”,
lo que te vuelve inmortal.

Lluis Mosquera | @tazodemez

> Jordi Hurtado cumple 20 años en ‘Saber y Ganar’: los motivos por los que (todavía) ni se aburre ni aburre

> Las trampas de los concursos de la tele

@borjateran

Y ADEMÁS…

Las mentiras que nos creímos de los programas infantiles

Así se hacen las preguntas de un concurso de TV

Saber y Ganar cumple 18 años: los 9 superpoderes que hacen que el show de Jordi Hurtado sea infinito

11 cosas que aprendimos con ‘Friends’

Las 5 dificultades que sufre el guionista de una serie

8 peculiaridades de los decorados de la TV cuando aún no existían las pantallas de led (VÍDEOS)

Los 3 prejuicios que propaga la televisión sobre los youtubers

Los trucos de la TV para favorecer la telegenia de sus presentadores

La trampa para las cadenas del trasnochado horario del prime time español

15 febrero 2017 - 10:02 - Autor:

El comportamiento de la audiencia televisiva está cambiando de forma irreversible. La tendencia creciente del consumo “a la carta”, bajo demanda, es imparable, ya no sólo entre los nativos digitales, también entre los espectadores de mediana edad.

Existe menos paciencia a la hora de aguantar las decisiones del programador de turno. Hay un tipo de espectador que ya sólo busca su series favoritas en plataformas bajo demanda. Corre a la experiencia de Movistar, Netflix, HBO o Amazon.

No obstante, sigue siendo importante la televisión como un acontecimiento que reúne al espectador frente al televisor: la experiencia colectiva del acontecimiento de disfrutar una ficción todos juntos, el mismo día y a la misma hora. Esa sensación de evento único, que sabían crear tan bien los canales, y que generaba cierta ilusión en el público, que desea concluir su jornada con la esperanza de que aún queda su dosis de producción favorita en la tele.

Sin embargo, en los últimos tiempos, las cadenas españolas están cayendo en su propia trampa. Para priorizar unas décimas de cuota de pantalla y rellenar todo el horario de audiencia con el mismo contenido, estiran los capítulos de sus series hasta horarios tardíos. Así suben la audiencia (ya que la serie compite en franjas de menor competencia) y, de paso, ganan una pausa publicitaria extra, que se vende a precio de prime time cuando, en realidad, es late night.

Las cadenas han trastocado los horarios sensatos del prime time como estrategia para que los datos de audiencia parezcan mayores. Pero esta decisión es cortoplacista, pues está invitando a los espectadores a consumir las ficciones “a la carta” y deshabituarse a la televisión lineal tradicional, que se asocia al incordio de la odisea de aguantar despierto hasta el final del episodio.  Una misión casi imposible, ya que la mayoría del público tiene que madrugar al día siguiente.

Lo que propicia que las series de las cadenas generalistas pierdan capacidad de enganchar a público. No siempre es por culpa de las tramas, es la traición de un horario insoportable para una audiencia con vida familiar y laboral, que tiene que descansar. Al final, como consecuencia, el espectador medio huye a las plataformas de pago. A la larga, preferirá mantita y Netflix: sabe que ahí lo tiene todo cuando quiere y con una calidad de visionado sin interferencias.

Las televisiones tradicionales lineales no desaparecerán, porque seguirán acompañando a la audiencia con sus emisiones en vivo y en directo, pero en la producción en ficción para prime time deben dejar de primar un cálculo matemático de la cuota de pantalla para empezar a cuidar al jugoso espectador de ficción. O lo irán perdiendo paulatinamente.

@borjateran

Y ADEMÁS…

Las 5 dificultades que sufre el guionista de las series españolas

Cuando la ficción española corrió riesgos y la audiencia no respondió

Así sería ‘Verano Azul’ si se hubiera rodado hoy

Razones por las que no podríamos hacer ‘Juego de Tronos’ en España

¿Por qué las series y los programas empiezan y terminan tan tarde?

Lo que la tele de España debe copiar (sin disimulo) de la gala de los Grammy

14 febrero 2017 - 0:04 - Autor:

Las galas de premios de la televisión en España se suelen fijar en las ceremonias norteamericanas. Lo malo: cogen las referencias mal. Pero estamos a tiempo de solucionarlo, pues estos últimos Grammy nos dan cuatro lecciones prácticas perfectas para tomar nota e inspirarnos… sin que se note mucho. O, mejor, que se note directamente.

1. Qué parezca un accidente

Ya que es habitual que en las galas de premios nacionales existan pifias, la mejor opción es sorprender al espectador con tropelías preparadas que, en un principio, parecen ciertas. Así, el presentador de los Grammy de este año, James Corden, ha hecho creer a sus espectadores que el elevador, un ascensor al estilo Tu cara me suena por el que entraba en escena, se quedaba roto a mitad de escena. Parecía un fallo real, pero después la parodia se llevó al extremo. Gorden cayó a un foso escondido para, después, rodar las escaleras. Y eso siempre da mucha risa. La audiencia pillaba la broma y se sumergía con entusiasmo en el tono de comedia del maestro de ceremonias. Y, de paso, si sucedía algún que otro fallo técnico real nadie se indignaría demasiado.. Esto de reírse de posibles fallos sería un magistral ejercicio en Los Goya y otras galas patrias (no hablemos ya de Eurovisión…). Lo que viene a ser hacer de la (mala) fama, destenillante virtud. Pero Corden llegó antes a esta ocurrencia.

2. Actuaciones espectaculares y con propuestas escénicas diferenciadas

Elemento básico que aún no se ha incorporado del todo en España: para que triunfe un show musical en un programa de televisión o gala de premios es fundamental atraer la atención de la mirada del espectador con una puesta escénica definida y diferenciada para cada número. A tono con cada artista. Sin escatimar ideas por locas que sean. Da igual que el espectador no lo entienda del todo, lo importante es dejar al público pegado a la pantalla. Con la tecnología actual tampoco hace falta mucho derroche presupuestario. De hecho, Beyoncé no necesitó más que figurantes, unas proyecciones (mareantes, claro) y una silla contorsionista. Vale, para lo de la silla que levita igual todavía no estamos preparados. Pero todo es ponerse.

3. Los premiados saben a lo que van.

Los artistas norteamericanos entienden que un simple agradecimiento es poco para recoger premio. Incluso se tiran a la piscina del performance si hace falta. Así los integrantes de Twenty One Pilots, Tyler Joseph y Josh Dun, subieron al escenario para recoger su galardón sin pantalones y sin zapatos. Vamos, en calzoncillos. Porque de esta guisa veían los Grammy en su casa. Regalaron un momentazo a la gala y, de paso, se aseguraron comentarios en las redes y repercusión en mediática. Premiados, jugad.

4. Implicar a las estrellas. Saben que son las protagonistas

Las estrellas nosteamericanas no acuden a las galas de premios para posar en la alfombra roja y escabullirse después. No, comprenden que son ellas mismas, sus talentos e incluso atrevimientos lo que levantan el éxito del show. No quieren defraudar. Y participan activamente. No escatiman.

@borjateran

Y ADEMÁS…

Los motivos por los que los Goya de Buenafuente son los mejores hasta la fecha

Los trucos televisivos de Ellen DeGeneres en los Oscars

Las 7 diferencias entre los EMMY y los premios de televisión en España

15 icónicos momentos de la historia de los Oscars

Lo que debemos aprender para Los Goya

¿Politizar los Goya hace daño al cine español?

La paradoja española de Eurovisión y el espectáculo de lo dantesco

13 febrero 2017 - 10:19 - Autor:

Eurovisión es la emisión no deportiva más vista del año. Es más, en España es uno de los países en los que el eurofestival genera más conversación en las redes sociales. Sin embargo, en los últimos tiempos, las galas previas para elegir al representante español son un fracaso de audiencias. No traspasan ni la barrera del diez por ciento de cuota de pantalla.

Televisión Española no termina de aprovechar la oportunidad de exprimir la marca de Eurovisión para crear una cita preliminar que impulse el éxito, aceptación y credibilidad de la cadena. Al contrario, tras el fervor popular de Operación Triunfo, las preselecciones de Eurovisión han ido unidas a polémicas y al descrédito. Con estos ingredientes, cuesta aún más que este tipo de programas previos puedan reunir a artistas de primer nivel, que salen corriendo al escuchar una gala previa de Eurovisión.

El pasado sábado Objetivo Eurovisión ha evidenciado el problema que ha hundido este tipo de programas: la audiencia pudo sentir que todo el espacio era un trámite descontrolado, sin una dirección clara, no apto para una emisión en prime time de una cadena generalista nacional. Parecía una verbena anárquica.

Pero se emitió sin pasar los filtros de calidad que deben regir Televisión Española, propiciando un descrédito mayor sobre TVE y su capacidad de realizar grandes espectáculos. Una capacidad que la historia de la cadena pública demuestra sobradamente. Sin embargo, en Objetivo Eurovisión parecía no existir ni regidor, ni un animador del público que amansara la grada, ni una organización clara para definir un show más allá de las canciones de siempre y del recuerdo recurrente a Massiel y a Salomé. Todo sonaba a improvisación de los responsables del no-espectáculo.

Y esa improvisación ha desembocado en incidentes inadmisibles, incluso con agresión a un miembro del jurado en un ambiente tan caldeado y sin la organización apropiada, en donde los seguidores más acérrimos del festival gritaban tongo. ¿Quién paga los platos rotos de este caos organizativo? De momento, el propio ganador, Manel Navarro, que ha sido elegido en medio de la polémica de la decepción surgida ante la mala gestión de la gala y que ha protagonizado una rueda de prensa en la que le han dejado sólo ante las críticas unos responsables de la cadena pública que no han dado explicaciones.

TVE debe otorgar el valor que merece Eurovisión con un proyecto de largo recorrido que sea consciente del tiempo en el que vivimos, donde no sirven improvisaciones y en el que la cadena pública no puede sembrar dudas sobre la transparencia de la elección de su candidato en un prime time. Justo esa desorganización e improvisación del show ha propiciado más descrédito de una marca como la de TVE, que no puede dar luz verde a un prime time dantesco, de televisión local de los noventa, que sólo daña la percepción en el público de la cadena pública. Pero nadie asumirá responsabilidades.

Es hora de aprovechar Eurovisión como un riguroso proceso abierto que sirva de plataforma de talentos. Un proceso en el que el público se sienta realmente partícipe y no apartado. Así se acercará la televisión pública a la sociedad. Así se otorgará el valor que merece a la poderosa marca de Eurovisión, aún por exprimir en nuestro país.

> Aciertos y errores de Objetivo Eurovisión

@borjateran

Y ADEMÁS…

7 factores que debe tener en cuenta TVE para no hacer el ridículo en Eurovisión

Eurovisión: así han roto las semifinales con dos traumas de la TV española

Lo mejor y lo peor de Eurovisión 2016, ¿circo o canciones?

Los motivos que demuestran que Eurovisión no es una horterada

Chikilicuatre: así se convirtió en el mejor producto de España en Eurovisión

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

Buscador

Suscríbete a este Blog

Ahora mis artículos en Lainformacion.com los puedes seguir en el siguiente link

http://www.lainformacion.com/opinion/borja-teran


borjateran.es

Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

febrero 2017
L M X J V S D
« Ene   Mar »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728  

TeleDiaria en Twitter