Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Los seis errores básicos de los programas de entretenimiento de la televisión en España

29 junio 2017 - 2:47 - Autor:

Los programas de entretenimiento en España caen en seis errores habituales que pasan desapercibidos pero que, sin embargo, son cruciales a la hora de atraer mejor la curiosidad y empatía de la audiencia de masas.

1. La obsesión por la sensiblera historia de superación

Si haces un programa de baile, busca gente que baile bien. Si quieres un programa de cantantes, encuentra personas que canten bien. En cambio, en España, los responsables de algunos programas han desvirtuado sus propios formatos al priorizar protagonistas con una morbosa historia personal a un talento real.

Un testimonio de El Diario de Patricia puede provocar lágrimas instantáneas en la audiencia pero, en contadas ocasiones, consigue llenar durante horas el escenario de un show artístico. Es el motivo del fracaso de talents como Top Dance: un concurso de baile en donde no había grandes bailarines, ya se que primó un casting de ‘historias de superación’. También pasó algo parecido con Cantas o qué’, otro talent de famosos queriendo ser cantantes que se canceló a las dos emisiones. El motivo del traspiés: cantaban tan mal que era desagradable de ver. La risa que provoca alguien destrozando una canción sólo funciona unos segundos en televisión, no da para un prime time completo.

2. El ritmo arrítmico

En la obsesión de que el espectador no cambie de canal, se prima una pos-producción de programas acelerada, confundiendo ritmo televisivo con prisas, lo que rompe el clímax de la narrativa del show. La edición frenética fomenta unos cortes de cuajo que sacan al público del programa, ya que desprenden el artificio de un puzle de piezas sueltas que han sido mal colocadas.

Así se mata la naturalidad de los colaboradores y del propio discurrir del espectáculo. Más aún en un audiencia española que premia los programas que fluyen como si en directo se tratara. Sin necesidad de cebos, ni de montajes de imágenes agitados. De ahí el éxito de Tu cara me suena, que se graba imitando una gala tradicional en riguroso directo, huyendo de cualquier tipo de corte de edición abrupta.

3. Muerte por publicidad

Las cadenas ya no marcan los intermedios publicitarios en sus programas pregrabados. El presentador rara vez dice aquello de “enseguida volvemos”: Las pausas asaltan de forma improvisada. Da igual que corten una frase o un momento crucial de la emisión.

Y es que los responsables de las cadenas piensan más en lo que hace el canal rival que en cuidar un orden lógico de guion. Un guion en el que se marquen pequeños giros justo antes de los intermedios. De esta forma, dejas pegado al espectador por el interés que genera tu contenido propio y no tienes que estar pendiente de lo que maquine tu competidor directo,.

4. Hay vida más allá de jueces y jurados

Los espacios de entretenimiento, especialmente los talent shows, han sustentado su mecánica en la opinión de jueces y jurados. Como si no existiera otra opción. Pero hay vida creativa más allá de esta estructura televisiva de “artista examinado por personaje popular”.

Exceptuando Sálvame, la televisión de hoy se está olvidado de crear personajes dispares, tanto protagonistas como antagonistas, que se complementen entre sí y sean perfectos para crear situaciones hilarantes o emocionantes en el transcurso de una emisión. Así sucedía en el Un, dos, tres… cuando, en cualquier momento de la subasta, aparecía de forma imprevisible un comediante. Los programas de entretenimiento deben imaginar más. Al final, la mejor televisión es la que pilla desprevenido al espectador sin quedarse en fórmulas cortadas siempre por un mismo patrón.

5. La escenografía clónica

Otro fallo, que nunca se analiza como tal, es la homogeneización de los decorados de los programas. El boom de las pantallas de Led ha propiciado que se monten espectaculares puestas en escena pero que, al mismo tiempo, no se distingan entre sí. Un grave error, pues los espacios de entretenimiento deben pensar una premisa escénica diferenciadora que sirva para potenciar su personalidad, haga al show más reconocible en el espectador y, además, esté al servicio para dar más posibilidades al guion del programa (entradas y salidas de personajes del decorado, fondos escénico con posibilidades para incluir en tramas o crear ambientes…).

De ahí el triunfo de Crónicas Marcianas. El programa de Javier Sardá dio la vuelta al tópico del late night (el escritorio y el skyline de Nueva York). Lo hizo llevándose al público a un imaginativo espacio “marciano”, que posibilitaba inventar acciones especiales en un contexto de nave espacial que no se parecía a nada visto antes en programas de entretenimiento en España. Ahora, en cambio, (casi) todos los platós de tele parecen el mismo: que si un tono azul de fondo, que si una gran pantalla de leds, que si unos paneles abstractos, que si un suelo negro brillante…

6. El chimpún final

La exhaustiva medición de audiencias no perdona e incluso afecta al desenlace de los programas. Si, por ejemplo, se decide el ganador de la final de un show, véase Supervivientes, la curva de cuota de pantalla nada más decirse el nombre del triunfador, ya que el público se marcha. Como el prime time en España se alarga hasta horas tardías, los televidentes huyen a dormir tras conocer el resultado del concurso o espectáculo. Como consecuencia, las cadenas también precipitan los finales de sus grandes apuestas, no vaya a ser que pierdan media de audiencia por demorar la emisión cuando ya no interesa.

Pero el espectador se terminará quedando siempre a la expectativa frente al televisor, y con los ojos bien abiertos, si se le da un contenido cuidado hasta el fundido en negro final: ya sea un buen primer plano emocional de despedida del ganador del talent de turno o un delirante gag de adiós de uno de los protagonistas del show, como pasaba con Silvia Abril y sus tartazos de cierre de Tu cara me suena. Entonces, el público esperaba hasta el último crédito para ver qué ocurrencia discurría la cómica. Eso es la televisión, la que mima también el ingenio en los finales. Porque, como en una serie, el entretenimiento debe contar una historia bien definida de principio a final. Es la única forma de recuperar la ingenuidad e implicación perdida del espectador.

@borjateran

Y ADEMÁS…

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

> Los elementos cruciales para el éxito en TV que se han olvidado

8 trucos de Chicho Ibáñez Serrador que siguen siendo modernos hoy

> La actuación que no permitirían los temerosos directivos de la TV en España

¿Qué tiene que aprender Antena 3 de Telecinco? ¿Y Telecinco de Antena 3?

Jorge gana MasterChef: lo que se cuece detrás de un éxito de prime time

1:59 - Autor:

Jorge, el ex futbolista de Granada, ha ganado los 100.000 euros que atesora el título de convertirse en MasterChef España 2017. Aunque, ¿qué es ser realmente un MasterChef?

MasterChef es el premio de un concurso que busca a un cocinero de primera línea pero, además, necesita que cuente con carismáticas habilidades para seducir al público, ya que cuando acaba el concurso empieza el negocio de la venta de libros de recetas, conferencias, clases y otro tipo de acciones de tinte comercial.

Porque MasterChef no es un simple juego culinario, ante todo es un show de televisión que pretende entretener gracias a las personalidades de un casting de aspirantes con una aplastante telegenia. De hecho, en un principio, no era nada fácil lograr un gran espectáculo con la cocina como trasfondo en España. El principal problema está en la cacareada duración del prime time español: en otros países MasterChef no dura más de una hora, mientras que en la versión cañí se alarga hasta las dos de la madrugada para, así, ser un producto más competitivo en audiencias. Esa peculiaridad nacional es un obstáculo pero, a pesar de ello, el equipo de la productora del programa ha sabido dotar al juego de un interés casi de película.

Y es que el duradero éxito de Masterchef se basa en que el programa narra una épica historia a través del juego de los participantes. Con la realidad de los fogones no basta, así que el show cuenta con un guion que se inventa pruebas o situaciones que sirven para descolocar a los concursantes, desmontar sus planes e incluso propiciar momentos surrealistas.

Porque la tele-realidad sin guion es muy aburrida. El mérito de MasterChef está en cocinar bien esa realidad con los aderezos y especias que necesite. Y eso se consigue gracias al montaje de imágenes, clave para narrar una historia con emoción y sin dejarse prácticamente nada relevante en el tintero.

Como si de una ficción se tratara, MasterChef potencia las personalidades de los aspirantes hasta transformarlos en personajes y los presenta con una realización cargada de matices de guion: marcando los silencios, desvelando los susurros, impulsando la tensión o emoción con músicas de fondo, retratando la comunicación no verbal que esconden las miradas (de participantes, contrincantes, jurado y familiares). Y todo se monta como un puzle que dibuja un hilo dramático sin condescendencias para guisar, en su punto exacto de cocción, una sabrosa receta catódica, irresistible para el espectador.

Así es la televisión de prime time: la realidad entremezclada con la imaginación para que salga de resultado una historia atrayente, que emocione a una audiencia cada vez más resabiada de la mecánica de los talent shows. Sin embargo, MasterChef sigue movilizando un público fiel y se mantiene como el programa de entretenimiento más visto de la cadena pública.

Tanto es su éxito para La 1, que los responsables de Televisión Española han decidido adelantar, por sorpresa, la emisión de la final para que su resultado de audiencia entre en la media del mes de junio.

El buen dato de MasterChef de esta noche es determinante para que la primera cadena acabe junio con una media de cuota de pantalla que toque los dos dígitos. Si RTVE llega a dejar el desenlace de MasterChef para este domingo, como estaba previsto, la cadena pública no lograría superar la frustrante barrera del diez por ciento de cuota de pantalla, que determina la percepción de éxito o fracaso del canal. Trucos de la incansable contraprogramación.

>>> los 13 ingredientes del éxito de MasterChef

@borjateran

Y ADEMÁS…

Lo que debe aprender TVE de su propia historia

> 22 vías de acción para la supervivencia de TVE

La gran mentira de TVE

> 5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para lograr una TV pública mejor

50 años de los Estudios de Prado del Rey (infografía)

8 trucos de Chicho Ibáñez Serrador que siguen siendo modernos hoy

Buscador

Suscríbete a este Blog

Ahora mis artículos en Lainformacion.com los puedes seguir en el siguiente link

http://www.lainformacion.com/opinion/borja-teran


borjateran.es

Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

junio 2017
L M X J V S D
« May   Jul »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

TeleDiaria en Twitter