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Javier Cárdenas, protagonista de la mejor crítica televisiva del curso

9 julio 2017 - 0:00 - Autor:

La mejor crítica televisiva de esta temporada televisiva no ha sido realizada por ningún experto, periodista o gurú catódico. No, la mejor crítica televisiva ha sido generada por la propia televisión. Se trata de una minuciosa y realista disección del programa de Javier Cárdenas, Hora Punta, a través de la aguda parodia de Raúl Pérez, probablemente el más brillante imitador del panorama actual.

Una magistral caricatura sobre la figura de Javier Cárdenas perpetrada en Late Motiv de Buenafuente. Magistral no sólo porque el actor cuadra voz, gesto y personalidad del presentador, también por el atino del guion a la hora de radiografiar detalles menos obvios que definen el polémico show del ex reportero de Crónicas Marcianas.

De hecho, la imitación de Pérez no se queda en la cacareada (mala) dicción de Cárdenas y, en sólo 2 minutos, ejecuta una decostrucción del programa de La 1 con una destreza tan meticulosa como desternillante: la obsesión por las informaciones seudocientíficas de Cárdenas, el empeño por abusar de un frenético ritmo que termina desconcertando al propio espectador, la insistencia en “estrenar” en TV viejos vídeos de Youtube que están requetevistos pero que “las abuelas que no están conectadas en las redes sociales también tiene derecho a ver”…

Late Motiv aúna en un gag el mejor análisis, jamás realizado, de Hora Punta de Javier Cárdenas. Un programa que ha generado polémica porque ejemplifica la antítesis del significado de televisión pública, pues es un espacio sin un formato creativo definido. Justo lo contrario, ya que el programa se construye con un batiburrillo de secciones rellenadas con noticias curiosas o morbosas, tratadas con un sesgo sensacionalista donde el rigor es lo que menos importa. Una televisión ya superada, que Hora Punta ha recuperado. Incluso volviendo a dar voz en un plató a videntes y tarotistas de la televisión nocturna de los noventa que ya han quedado atrás. Ha quedado atrás para la audiencia, no tanto para Cárdenas. Por suerte, la mejor televisión tiene aún la sagacidad de reírse de sí misma con parodias como esta:

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El objetivo cumplido de ‘Ninja Warrior’, la espectacular competición atlética de Antena 3

8 julio 2017 - 0:34 - Autor:

  • La final de Ninja Warrior ha liderado las audiencias con un 17.2 por ciento de share y 2.162.000 espectadores, dejando en un 10,5 por ciento de share al concurso de Carlos Sobera en Telecinco, The Wall.

La primera temporada de la versión española de Ninja Warrior ha concluido con una victoria a medias, pues nadie ha llegado a superar todas las pruebas y, como consecuencia, nadie se ha proclamado el primer ‘Ninja Warrior de España’. Pero el programa sí que tiene ganador, Sergio Verdasco, que se ha llevado los 30.000 euros de premio, después de conseguir la mejor marca de los retos que propone esta particular yimcana televisiva. Desde saltar por la “salchicha peleona” hasta trepar por una interminable pared hacia el techo del Madrid Arena, lugar en el que se ha rodado el show.

Porque Ninja Warrior necesita de un espacio con grandes dimensiones para instalar todo el aparataje de las pruebas. No basta un plató habitual para un concurso que tampoco es un programa de televisión al uso: es un acontecimiento deportivo para todos los públicos.

Y, con este evento atlético, Antena 3 ha conseguido su objetivo de mantenerse en el horario de máxima audiencia del viernes como referencia del prime time de entretenimiento familiar con un show espectacular en imagen y contenido, tras finalizar Tu cara no me suena todavía y Tu cara me suena.

Si bien, el problema con el que cuenta Ninja Warrior es que puede ser repetitivo en el ojo del espectador, pues la extensión del prime time español obliga que, para ser competitivo en audiencias, se estire a más de dos horas un formato que sólo dura 30 minutos en su versión idónea, ya que cuenta con una dinámica de idénticas pruebas que pueden agotar al público en alta dosis.

Como consecuencia, en Antena 3 sólo se han realizado cinco galas del programa, convirtiéndolo en un puntual show-evento. Así no se da margen a que la audiencia se aburra con esta fórmula reiterativa y el programa se desgasta lo justo. Meta cumplida para Atresmedia, a pesar de que ha perdido fuelle en alguna de sus emisiones, Ninja Warrior ha mantenido la marca de entretenimiento familiar de Antena 3 en los viernes noche. Lo ha logrado con una repercusión social que no alcanza un pase cinematográfico a la misma hora.

Aunque Ninja Warrior podría haber conseguido mayor aceptación incorporando más humor. Sin embargo, en esta ocasión, con la narración de Arturo Valls, Pilar Rubio y especialmente Manolo Lama, se ha optado por un tono de intensa competición deportiva. Pero un programa familiar no es un partido de fútbol. Así que ha faltado más dosis de comedia para llegar a un público más masivo, como sucede en Tu cara me suena, donde la calidad musical se entremezcla con el tiempo suficiente para crear el clima de buen rollo entre los participantes.

En Ninja Warrior hay calidad deportiva, pero no ha existido margen para conocer y congeniar con los concursantes, ya que el montaje de imágenes del programa ha elegido que el desfile de atletas fuera frenético y, a veces, hasta estresante. Con este estilo se ha intentado incentivar una alta percepción de tensión en el “subconsciente” del espectador. Pero esa inyección de nervio tampoco es tan necesaria, ya que el superpoder de este programa está en ir empatizando y descubriendo a unos atletas que pueden superar (o no) unas delirantes pruebas gracias a su pericia fruto del deporte y el entrenamiento. Y la destreza física que se sobrepone, se supera y logra retos con esfuerzo y dedicación no siempre tiene hueco en prime time.

Los errores recurrentes en un casting de ‘Operación Triunfo’ (que no debes cometer)

7 julio 2017 - 0:00 - Autor:

El concurso musical más visto de la historia de la televisión en España prepara su regreso a TVE, la cadena donde empezó el fenómeno. Operación Triunfo vuelve como consecuencia directa del éxito de audiencia del reencuentro entre los concursantes de su primera edición. Ahora falta encontrar un nuevo casting de cantantes que recupere la esencia del origen inicial del formato, como programa que pone el foco en la evolución de sus artistas y no en los veredictos del jurado.

Para conseguir este casting de cantantes, con capacidad para crecer en una escuela de alto rendimiento y brillar a través de la televisión, el equipo de la productora Gestmusic (creadora del show) viaja estos días por todo el territorio nacional. Ya ha pasado por ciudades como Barcelona, Valencia, Las Palmas, Palma o Santiago. Y, esta misma semana, han parado en Bilbao.

Al frente del dispositivo, Noemí Galera. La directora de casting de Gestmusic Endemol avisa de que el error más habitual de los candidatos está en una mala elección dl la canción con la que acuden a la audición: “tienen que escoger bien un tema que les vaya con su voz, no intentar ser una persona que no son”, explica. “Nos encontramos con personas que cuentan con una buena voz y, de golpe. se ponen a cantar Whitney Houston. Con todo lo que conlleva Whitney Houston. Les pides otra, y vuelven a lo mismo. No se conocen bien, ese es el problema. Una cosa es lo que a ti te gusta escuchar y otra lo que va bien a tu voz“, sentencia Noemí en pleno casting de Bilbao.

A su lado, Ismael Agudo, otro de los integrantes del equipo de casting de OT, añade: “se confunde cantar bien con cantar las canciones que otros han cantado bien. Además, los tiempos y los estilos musicales cambian e incluso el público también cambia”. Otro fallo recurrente del casting, por tanto, es intentar presentarte con tu canción favorita del primer Operación Triunfo. De hecho, en Bilbao, ha existido un nutrido grupo de aspirantes que optaron por temas de Malú o Mónica Naranjo, como también pasaba en los castings de hace 15 años.

“Nos tenemos que renovar, pero muchos asistentes al casting acaban cantando lo de siempre. Nosotros pensábamos que nos iban a interpretar Despacito, pero no, ya que creen que no es un tema para que se puedan lucir. A veces, te desesperas un poco”, reflexiona Galera a Lainformacion.com, tras acabar una maratoniana jornada de un casting pensado para seleccionar talentos sin perfiles preestablecidos: “no buscamos nada, encontramos. Si vas con una idea determinada, es muy difícil localizar lo que pretendes y, a lo mejor, no se te presenta”, apunta Noemí que prefiere “descubrir”. En este sentido, Pablo Wessling, también del equipo de casting de Gestmusic, valora el estado de la audición: “nos hemos sorprendido con perfiles que no son tan habituales en determinadas zonas”.

A favor del retorno de OT está la evolución que ha vivido la cantera de talentos de España en las últimas dos décadas: “Hay una generación completa que sólo tenía de 3 a 5 años cuando comenzó Operación Triunfo, son completamente vírgenes en el programa. Aunque hayan visto alguna vez OT o tengan referencias, no han adquirido los clichés de OT. Es más, nos ha llamado la atención que, en las distintas fases del casting, muy poca gente dice aquellos viejos tópicos de que te presentabas porque ‘es mi sueño’, ‘he nacido para esto’; la música es mi vida’. Vienen con más enseñanza, más profesionalizados y con una cultura musical muy interesante”, explica Ismael Agudo, mientras Wessling subraya: “hay gente que no va al casting de otros programas y sí viene al de OT”, porque en el imaginario colectivo el fenómeno que supuso Operación Triunfo fue tal (llegó a lograr audiencias que superaban los 12 millones de espectadores) que para la sociedad no es un programa más. “Y cuenta con el valor añadido de que te forma además de concursar“, recalca Agudo.

Aunque recuperar una marca televisiva como Operación Triunfo, tan mitificada en la memoria de los espectadores, también supone un reto para Televisión Española y la propia productora Gestmusic. No se puede malograr el recuerdo, así que el primer paso ha sido sacar los castings a la calle como estrategia para que se hable del retorno de OT y, al mismo tiempo, hacer partícipes a los habitantes de las diferentes ciudades del regreso del programa. “Crea expectativa“, señala Wessling. “Y mucha gente se queda a verlo, pues un casting engancha mucho“, añade Galera, que también fue artífice del casting que descubrió a Rosa López, David Bisbal, Chenoa o Bustamante, y que, por cierto, tiene muy buena memoria, a pesar de haber realizado tantas audiciones para programas de televisión.

“Hoy se ha presentado una chica que ya fue con su bebé a la primera fase en Barcelona y pasó. Sin embargo, quedó descartada en la segunda prueba. Pero ha repetido aquí, en Bilbao, y ha venido otra vez con su bebé. Después ha dicho a una compañera de producción que pensaba que no la iban a reconocer”, cuenta Galera como anécdota de la jornada. Vamos, que si te eliminan no vuelvas a intentarlo. Esto no es cuestión de suerte, a no ser que hayas tenido un muy mal día.

Al final, los profesionales de un equipo de casting tienen muy claro lo que encaja con el ADN del programa y lo que no. Lo que sí está cambiando es la relación de Galera con los candidatos, debido a la incorporación de las redes sociales en el día a día laboral y personal. “Nos piden consejo en Twitter e Instagram“, comenta la directora de casting, que reconoce que su equipo observa los perfiles de los concursantes, especialmente Agudo: “Instagram ya es una de las principales plataformas para los cantantes. Si quieres tener un cierto posicionamiento es obvio que debes utilizar este tipo de red, con sus vídeos cortos. Una buena fórmula para que alguien se fije en ti. Y a nosotros nos sirve para complementar lo que hemos visto en el casting”.

Las próximas semanas el casting de OT aterrizará en Granada, Sevilla y Madrid. Serán las tres últimas oportunidades para tener acceso a la academia. “Vamos a tener 16 concursantes cojonudos“, sentencia entusiasmada Galera. Su compañero, Ismael Agudo, va más allá y apostilla un elemento crucial que definirá el éxito o fracaso del esperado retorno de OT: “Lo que parecía imposible, que viniera gente auténtica, sin un guion aprendido de lo que hay que hacer en Operación Triunfo, va a ser posible“.

A FONDO
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El fin de la programación de verano ¿la oportunidad perdida de las cadenas?

6 julio 2017 - 0:01 - Autor:

Lejos quedan aquellos veranos en los que los canales refrescaban sus parrillas apostando por productos específicos para las vacaciones, grandes y luminosos programas como El Grand Prix (1995-2005). Una época en la que también se probaban nuevos programas de cara a la nueva temporada. Así, por ejemplo, nació el mítico informativo satírico El Informal (1998-2002).

En cambio, en la actualidad, las cadenas dejan abiertos ‘de guardia’ sus principales magazines y sólo lanzan algún programa de bajo perfil, como un debate a lo Moros y cristianos que prepara Telecinco o un busca pareja llamado Contigo al fin del mundo, que emitirá en los lunes Antena 3.

Las dos grandes compañías de televisión, Atresmedia y Mediaset, ajustan las cuentas al máximo. Ahorran en una época en la que baja el consumo televisivo. Porque, tras la crisis económica, ya no se arriesga en inversión tanto como antaño.

Como consecuencia, la pequeña pantalla se queda aparentemente desierta. Este efecto colateral aún choca más en el caso de Televisión Española. La cadena pública apenas lanza producto cuando, sin publicidad, no debería sufrir los estragos del parón de julio y agosto. Al contrario, debería aprovechar la sequía de las privadas para aumentar adeptos con estrenos propios, que se diferenciaran de sus rivales. Aunque, de momento, sólo apuesta por producciones de bajo perfil como una tira de gags atemporales, La Peluquería, que cubre el hueco que ha dejado (por vacaciones) el controvertido show de Javier Cárdenas, Hora Punta, o un espectáculo de magia, Pura Magia, que previsiblemente pasará sin pena ni gloria. También La 1 programará Hotel Romántico, otro espacio de buscar pareja. Eso sí, esta vez, protagonizado por mayores de cincuenta años.

Pero ya no se realizan programas pretendidamente veraniegos, con nuevos decorados más “refrescantes” e incluso con rodajes en exteriores, que tomen el pulso a las inquietudes del espectador en estas fechas. Estos formatos estivales servían para romper con la monotonía visual del resto del curso televisivo.

Ahora, en el ojo del espectador, todo sigue igual en vacaciones. Las cadenas mantienen sus matinales y sus tardes casi como si fuera invierno. Mismos contenidos, mismos decorados y mismos colaboradores. Espejo Público, Sálvame, Aquí la tierra… Y, en prime time, al terminar las temporadas de Supervivientes o La casa de papel, crece el producto enlatado de relleno (cine, series norteamericanas de saldo -el martes Antena 3 estrenó Almost Human, un fracaso en USA de hace cuatro años-), lo que propicia la percepción de que la tele tira la toalla por vacaciones y que “no pone nada”.

Y ahí surge el problema. La audiencia termina castigando en septiembre a los canales que disminuyen en exceso los contenidos en directo y abandonan su prime time sin apenas producción propia. De ahí que Telecinco intente mantener cuota de emisión en directo en el día a día veraniego para no ceder ápice de su liderazgo. De ahí también que Antena 3 esté planeando estrenar una nueva etapa del juego cómico Me resbala en las próximas semanas y ya haya lanzado unas cortinillas de paso a publicidad con tonalidades refrigerantes. Pero estos movimientos no son suficientes para paliar la percepción de programación vacía en un público que observa cómo las cadenas no rompen con sus rutinas en verano.

Los ajustes de presupuestos y la bajada de consumo televisivo en vacaciones tienen la culpa de esta sequía televisiva estival. Aunque la inversión de las cadenas también debería medir un detalle intangible: el verano es una oportunidad para adelantar a los rivales dando luz verde a contenidos que potencien imagen de marca, atraigan otro tipo de anunciantes y generen nuevos públicos, cuando otros ‘no ponen nada’.

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Pablo Motos: así se ha coronado como el rey Midas del verdadero prime time con ‘El Hormiguero’

5 julio 2017 - 0:05 - Autor:

El retraso del horario de comienzo del prime time en España ha provocado un particular desbarajuste en la pelea por lo más visto de las audiencias que, en esta temporada, se ha saldado con un ganador táctico: El Hormiguero.

El programa de Pablo Motos, con una media del 14,8 por ciento de cuota de pantalla y 2.708.000 seguidores en este curso, se ha convertido en el programa diario más hábil a la hora de llevarse el minuto de oro de la jornada, el instante más visto del día entre todas las cadenas.

Ni Supervivientes, ni La Voz, ni Cuéntame, El Hormiguero se ha hecho con el título del rey del prime time al acumular un total de 89 minutos de oro esta temporada, lo que supone haber logrado este título en un 55 por ciento de los días en los que se ha emitido.

Se trata de una de las consecuencias directas de que el show de las hormigas Trancas y Barrancas se haya asentado en el horario de máxima audiencia. Como en la actualidad las series y programas estrella de las cadenas retrasan su comienzo hasta casi entradas las 11 de la noche, El Hormiguero se ha quedado con la franja en la que más personas están sentadas frente al televisor. Mientras que las apuestas de prime time de las cadenas se colocan en tramos horarios con menos consumo televisivo para ser más competitivas en el cómputo de la cuota de pantalla.

Como consecuencia, aunque El Hormiguero cuenta con el título de programa líder de access prime time -franja telonera del horario de máxima audiencia-, la verdad es que está programado en el arranque del prime time real, lo que ha producido el efecto colateral de reunir 89 minutos de oro. Un hito que alcanza al ser un programa diario, que se emite de lunes a jueves. Aunque, más allá del liderazgo de audiencia, El Hormiguero también aporta tres valores extra a Antena 3, que aseguran larga vida a Pablo Motos en esto del reinado del show business.

Uno. El Hormiguero como pilar de la programación

El Hormiguero ha conseguido un carismático sello que se identifica fácil por parte del público. La audiencia sabe que, a partir de las 10 de la noche, aparece Pablo Motos, junto a su equipo. El tirón de los invitados hará brillar más o menos cada episodio, pero los ingredientes del formato (experimentos, humor, pruebas…) están tan bien engrasados que han congeniado a la perfección con un horario en el que los niños aún no se han ido a la cama y sus papás todavía no se han quedado dormidos en el sofá.

Con este formato, Antena 3 logra una cita diaria que es esperada con cierta expectación por una audiencia fiel. Un contenido fijo de apabullante personalidad que da visibilidad a la cadena y que sirve, además, como pilar que estructura su programación con orden. El público ha interiorizado que cuando acaba El Hormiguero se emite la gran baza de prime time de la cadena.

Dos. El Hormiguero como escaparate publicitario

Aunque la duración de El Hormiguero no permite más que una gran pausa publicitaria, el programa favorece que los anunciantes se integren en los propios contenidos. Ya sea con menciones o con acciones específicas que se desarrollan dentro del guion del show. Esta es la publicidad menos invasiva y con más índice de eficacia, que incluso el espectador puede compartir en sus redes sociales si el sponsor se introduce de forma natural dentro de un gag o un experimento más del espacio. Por ejemplo, cuando regalaban coches a través de llamadas telefónicas al azar.

Tres. El Hormiguero como plataforma de influencia

El Hormiguero se ha convertido en el único programa de una televisión nacional muy eficaz para promocionar cualquier tipo de obra, ya sea una película, función teatral, un libro o lo que se tercie. Las personalidades se pirran por poder ir a El Hormiguero, siendo el más célebre show español al que acceden a acudir desde políticos a las estrellas de Hollywood. Esta cualidad potencia la imagen de Antena 3 como referencia en cadena generalista familiar, pero además permite a Atresmedia contar, en su propia parrilla, con la herramienta perfecta para poder vender sus propios productos, ya sea un estreno cinematográfico de la compañía, un nuevo programa (de tele u Onda Cero, la radio de Atresmedia) o incentivar la carrera de algún rostro de la emisora.

El Hormiguero ya es más que un programa, es una plataforma de influencia que basa su éxito en no quedarse en la típica entrevista y asombrar al personal, apostando por el ADN más clásico y fascinante de la televisión: experimentar constantemente con la creatividad. Y eso es una obsesión evidente de un meticuloso Pablo Motos, lo que se termina traduciendo en un exponencial valor añadido para la marca que busca Antena 3 como gran factoría de contenidos.

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La Peluquería, el nuevo desastre de Televisión Española

4 julio 2017 - 13:52 - Autor:

Televisión Española ha decidido sustituir en verano al programa de Javier Cárdenas, Hora Punta, por una ficción de sketches. La peluquería se llama esta tira cómica, protagonizada por Chiqui Fernández, Anna Gras, Juanjo Cucalón, Bárbara Mestanza, Adam Jeziersky y Fernando Gil, que en su estreno sólo ha congregado un 8.5% y 1.263.000 espectadores. Vamos, los habituales que ya estaban con la cadena sintonizada.

Porque La Peluquería difícilmente congeniará con el público de hoy, ya que representa un tipo de televisión ya superada: escenografía artificiosa, con una iluminación plana -menos realista que la luz de un frigorífico- y unos guiones flojos y rancios que tiran de falsas risas enlatadas para indicarnos que lo que acaban de decir es gracioso. Pero no.

Cuando creíamos que ya habían quedado atrás los teatrillos al más puro estilo de las matrimoniadas de José Luis Moreno, va TVE y da luz verde a esta producción que hasta consigue que Gym Tony, de Cuatro, nos parezca chispeante y moderna.

De hecho, probablemente, La Peluquería quiere parecerse a Gym Tony como producto evasivo (el objetivo de la actual televisión pública) y fácil de ver que conecta con un público más infantil. Pero ni esto lo logra, ya que los gags que proponen tienen nulo interés, cero gracia y son interpretados por un elenco de grandes actores pero que actúa en un código antiguo, fruto de una mala dirección y de unos personajes tan tópicos que no hay forma de defenderlos.

Y el carisma de los personajes es siempre la clave para que triunfe una telecomedia de plató en la que da igual que los decorados evidencien ser de falso cartón-piedra. Eso sería lo de menos si los guiones fueran brillantes, como en toda buena sitcom de ayer o de hoy. El problema es que en La Peluquería nada juega a favor.

TVE, en vez de aprender de su brillante historia creativa, cae, de nuevo, en el error de brindarnos un producto desfasado que recuerda más al humor básico de aquel retrógrado Taller Mecánico de Mariano Ozores que al brillante retrato de la plural familia española de, por ejemplo, Pepa y Pepe. La audiencia de 2017 no encuentra nada en lo que reflejarse en esta nueva ficción. Ni en La Peluquería ni en casi ningún otro nuevo programa propuesto por la actual dirección de TVE.

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El arte de Telecinco: así convierte una sentencia judicial de Belén Esteban en el culebrón del verano

0:57 - Autor:

Belén Esteban aparece en el plató número 1 de Telecinco, el mismo en el que se realizaba Tutti frutti. Un cañón de luz ilumina su figura, como si fuera una folclórica a punto de cantar su nuevo single. El público, silencioso, espera atento. Pero no, nadie va a cantar. La ex del torero empieza a recitar las cuantías económicas que se quedó, de forma ilícita, su ex representante, Toño Sanchís, de sus emolumentos de numerosas colaboraciones con marcas, revistas y productoras. Al fondo, en la gran pantalla, las imponentes cifras se van proyectando hasta culminar en la suma de todo el botín: 388.868 euros.

Belén Esteban no tiene pudor en gritar los datos que evidencian sus salarios de vértigo en los últimos años. Tampoco duda en hacerlo como si estuviera en el bingo. Una efectista idea del equipo de Sábado Deluxe, que conoce bien que el apasionado carácter de su “copresentadora” convierte en televisivo hasta una aburrida narración númerica de supuestos trapicheos financieros. Ella, con su vehemencia, lo hace entretenido y dramático a partes iguales.

Así ha nacido un nuevo género televisivo, sin necesidad de contratar bailarines ni cómicos ni artistas de variedades: el monólogo de saldar cuentas públicamente con una sentencia judicial favorable en la mano. Y el resultado para Telecinco ha sido un éxito, logrando récord histórico en los sábados del Deluxe, que ha crecido en sólo una semana 5,3 puntos, colocándose en un brillante 22, 2 por ciento de share.

Aunque, más allá del elevado dato de audiencia, con esta puesta en escena de Sábado Deluxe, Mediaset amortiza una simple noticia puntual de la sentencia judicial favorable a Esteban y la estira hasta lograr una larga trama de guion, que la cadena intentará que sea su culebrón transversal de, al menos, todo este mes de julio.

De hecho, después del recital en boca de la Esteban de lo sustraído, Jorge Javier Vázquez arrancó una entrevista en la que iba introduciendo píldoras de las reacciones del ex representante en otros programas del canal, como el magazine de las tardes de fin de semana Viva la vida.

Táctica redonda: la emisora retroalimenta sus diferentes programas con un mismo e indiscreto contenido. Y, además, lo hace dibujando perfiles de personajes que enganchan al espectador: que si la víctima identificable (Belén Esteban), que si el malo que siempre pareció malo (Toño Sanchís). Porque sin malos tampoco hay buenos queribles en la película del cuore. Toda una telenovela que se va desarrollando en diferentes programas. Así que para seguir bien la historia no basta con sólo ver un show. Telecinco va dosificiando con destreza la información para que perdure en el tiempo y traspase manadas de público entre programas.

De esta forma, la charla con Belén Esteban se complementa con otra entrevista el domingo por la tarde. En esta ocasión, del propio ex representante, Sanchís, que contesta desde otro programa de la cadena, el espacio de Toñi Moreno. Mientras tanto, en el resto de magazines los colaboradores expertos en la crónica rosa van caldeando el ambiente con más informaciones (o especulaciones) al respecto.

Y la historia se va potenciando con músicas de tensión de fondo que, siguiendo la estela de los lenguajes del culebrón latinoamericano, van incentivando sigilosamente la emoción de un guion digno de serial de tarde de más de millón de capítulos. Pero con el magnético valor añadido de que los actores protagonistas son reales, hipnoticamente reales. Ahí está el éxito de Belén Esteban: su vida se ha convertido en un reconocible folletín nacional del que es difícil escapar aunque no seas consumidor de información rosa. El verdadero y mayor reality de la historia de Telecinco es su propia vida.

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La mentira de los aplausos en televisión: cuando el público también sigue un guion

3 julio 2017 - 1:44 - Autor:

En televisión, la mejor improvisación es la está muy ensayada. Y los aplausos del público tampoco son siempre fruto del azar. Ya en los viejos shows de las cadenas norteamericanas, un cartelito luminoso avisaba del instante correcto en el que los asistentes debían ovacionar a su estrella. Ni antes ni después, no vaya a ser que rompieran el orden del monólogo o el gag. También sucede en España, aunque en la actualidad ya de poco sirven los letreros de luces, ahora se dirige al público casi como si fueran actores principales que dan vida a un guion. Es la manera de lograr que reaccionen cuando deben y no provoquen un silencio incómodo, que rompa con el ambiente planificado. Aunque no todos los programas siguen la misma estrategia. Existen cuatro formas de manejar el patio de butacas de un estudio de televisión en España (sin que la audiencia lo note demasiado).

1. El espectador autómata

Se trata de un público profesionalizado. Son personas que se apuntan a agencias de figuración y cobran (unos 10 euros por jornada) por hacer de espectadores en el estudio. Es su trabajo, así que acatan órdenes. Si hay que levantarse a aplaudir, se levantan y aplauden; si hay que soltar una carcajada, sueltan la carcajada como si fuera la interpretación cómico de su vida. En realidad son extras curtidos para ser un buen fondo de plano. Este tipo de público es habitual de los programas matinales (La Mañana de La 1, Espejo Público o El Programa de Ana Rosa), pero también suele ser llamado para talents shows como La Voz, en las galas grabados.

La contraindicación de contratar a público de agencia está en que, en verdad, no es público: están resabiados de sufrir horas y horas de grabación de programas y no gozan con un asombro genuino el show. Están ahí por obligación, no por devoción. Como consecuencia, el espectador desde casa capta que no se están divirtiendo y, además, que sus movimientos son realizados con cierto automatismo robótico, que evidencia desinterés y artificio. Este público siquiera está escuchando lo que sucede en el plató.

2. El director de orquesta

El público asiste a la grabación y se encuentra que, justo delante de su grada, se coloca un regidor-animador. Como si fuera un director de orquesta, esta persona va enfatizando cada una de las reacciones que debe surgir de su público. Lo hace con comunicación no verbal, fundamentalmente con gestos en sus manos y su expresividad facial. Cuando toca reírse, mira a la grada fijamente y gesticula una gran carcajada. Cuando toca asombrase, hace una “o” muy grande con su boca, que se transmite cual bostezo entre el respetable. Y, por supuesto, cuando toca aplaudir, marca el compás de las palmas con el vaivén de sus brazos y ya, después, sus manos frenan esa ovación en el instante adecuado. Sólo le falta la batuta.

Este procedimiento es el habitual de los programas clásicos, donde, normalmente, asiste público que no está habituado a la televisión y que se le va dirigiendo sutilmente durante el rodaje o el directo. Eso sí, antes, el propio regidor da instrucciones a seguir para que la escaleta avance sin sobresaltos.

3. El showman tras las cámaras

Este modus operandi es ideal para grandes formatos de entretenimiento que cuentan con una legión de fans. En este tipo de programas no hace falta contratar público “interpretado” por extras de agencia de figuración. De hecho, espacios como Tu cara me suena suelen tener cola de espera de seguidores acérrimos, deseosos de ver el show in situ. Aquí nadie cobra, acuden como el que va a una obra de teatro gratuita. Y el programa, en el caso de ser grabado, se intenta grabar como si fuera en directo, para mantener la atención e ingenuidad del público intactas.

El gran valor añadido de este perfil de público es que llegan pletóricos a disfrutar de show. Son fanáticos que acuden en actitud optima. No obstante, los asistentes necesitan un aliado que se encarga de mantener el hilo conductor y canalizar, adecuadamente, la energía. Se trata de una especie de maestro de ceremonias, con gran sentido del humor, que calienta motores antes de que empiece la emisión: explicando las medidas de seguridad del plató (como un azafato de vuelo), avisando de algunas acciones puntuales de la emisión que deban conocerse, realizando consejos estéticos (no mascar chicle o esconder las botellas de agua) y, sobre todo, amenizando la espera al arranque de la grabación.

El resto de la grabación este animador, como si fuera uno más, se coloca en una discreta esquina de la grada. El público se deja llevar por la experiencia de vivir el programa en directo, sin intermediarios que impongan demasiadas instrucciones. Sólo es necesario remarcar algún vítore, entonces, el mismo animador lo realiza y la gente se suma, si apetece. Y apetece, pues están viviendo el espectáculo como espectadores de excepción, sin un adiestramiento antipático. Sólo viendo lo que sucede en escena.

4. El presentador es el anfitrión

Esta es la táctica más infalible. La mejor estrategia para que el público quede persuadido por cada chiste o giro de guion, sucede cuando los propios protagonistas del espacio reciben a los espectadores asistentes, interactuando y bromeando con ellos. Así, desde antes de comenzar a grabar, el público ya se siente partícipe del programa. Esa complicidad, entre travesura y travesura antes del rodaje,  sumerge a los visitantes en el tono del formato y están dispuestos a vivir la experiencia como merece. Sin escatimar risa. Han ido a jugar. Y juegan. El regidor está más pendiente de los propios presentadores y actores durante la grabación que del público, al que vigilará de reojo.  David Broncano es perfecto para este cometido, metiéndose en el bolsillo al público de su programa Locomundo, de Cero, antes de empezar a rodar.

– Apartado especial. La risa de señora

Y, si se requiere un público que se ría a carcajada limpia, las cadenas saben que deben contar con señoras maduras. Ellas se ríen como nadie. En programas como Sé lo que hicisteis o Tu cara me suena nunca falla este perfil más mayor de público. Señoras que han aprendido a perder el sentido del ridículo, probablemente por la experiencia que otorgan los años, y que disfrutan sin complejos ni vergüenzas. Y en los platos lo hacen. Vamos que si lo hacen. Su risa es un ruidoso y exagerado virus pegadizo. Perfecto para una televisión de hoy que necesita evidenciar que también se disfruta dentro de la propia tele.

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El baile de Lina Morgan imposible en la televisión de hoy

2 julio 2017 - 2:48 - Autor:

Las galas de presentación de temporada es un género televisivo que ha desaparecido. En los años noventa, las cadenas arrancaban el curso con un gran show en el que ponían la alfombra roja a todos sus nuevos programas y series. En 1997, por ejemplo, TVE programó Quiero verte, un show con Ramón García y Ana Obregón que vendía los posibles éxitos de la cadena pública.

Hoy por hoy, este tipo de formato parece obsoleto. No obstante, los primeros minutos de aquella gala de 1997 de TVE contienen una fusión de elementos que son perfectos para atraer al público y anunciantes a la cadena y que, en cambio, no serían permitidos por los gurús de la televisión de hoy. Este es el vídeo del apoteósico esos memorables instantes de Quiero Verte:

La televisión de 2017 debe aprender de la habilidad de este especial a la hora de generar en el espectador el sentimiento de que está asistiendo a un acontecimiento festivo irrepetible y que lo hace en la cadena con el más competitivo elenco de profesionales. Así, TVE consigue potenciar su imagen de marca. Lo logra al reunir a todos sus rostros (presentadores, periodistas y actores) en el mismo escenario y presentarlos con una efectista voz en off, que los nombra como si fueran futbolistas entrando al terreno de juego.

De Anne Igartiburu a Carlos Herrera, pasando por Pedro Ruiz o los chavales de El Club Disney. Están todos y la realización los muestra en una multipantalla que otorga aún más pompa a la irrupción de cada artista en el escenario gracias a la ayuda de un grafismo en movimiento -que sobreimpresiona un primer plano de cada estrella de la cadena-. De todos estos rimbombantes fichajes de TVE, la última en ser nombrada y aparecer es Lina Morgan. Y la realización también marca, de forma especial, el recibimiento a la querida actriz, con emocionantes primeros planos de la protagonista de Hostal Royal Manzanares saludando al respetable. Es decir, el público.

De esta forma, TVE hace marca al entremezclar a todos sus rostros, de información y entretenimiento. El espectador percibe que es el canal con más y mejores caras. Y la presentación posterior de Ramón García y Ana Obregón lo recalca. Pero esta introducción aún depara otro elemento impensable en la televisión de hoy.

De repente, suena la música del show, un éxito discográfico que triunfaba por entonces y que la cadena había convertido en su eslogan ‘Quiero verte’. En ese instante, se ponen todos los profesionales de la emisora a bailar la canción. Algunos con más vergüenza, otros con más desparpajo. Pero todos están ahí, sin miedo al ridículo, bailando, alrededor de una Lina Morgan que danza con el mayor de los desparpajos, pues sabe que es la cabeza de cartel.

Y el equipo de TVE aguanta el tiempo suficiente el baile en cuestión, no tiene ni complejos ni prisa en acabar con este número, pues saben que, así, están sumergiendo al espectador en el tono festivo del show. La audiencia contaba con margen para verlo e incluso a disfrutarlo. De hecho, el público está comentando lo que ve por la tele (que si Pedro Ruiz no baila, que mira qué gracia tiene Lina…).

Un baile verbenero de las caras de TVE que termina fusionándose con la cabecera del programa, que da paso al discurrir normal de la gala. Parece surrealismo, pero en realidad es un as de la manga que sugestiona al espectador en el tono de la gala y promociona con vigor la imagen de la cadena pública, como cantera de los profesionales de primera línea.

En la televisión de hoy, en cambio, este efectista prolegómeno sería recortado hasta matar el clímax que produce en el ojo del espectador. Muy diferente a aquella TVE de 1997 en la que se entendía que hacer marca significa potenciar el carisma de sus personajes, juntarlos e incluso acercarlos al público en un ambiente distendido que -combinando emoción, música y surrealismo- despertaba cierta complicidad de cadena pública con  los espectadores. Hoy esta actuación no sería permitida por larga e incluso ‘freak’, pero ejemplifica la televisión que no duda en dejar respirar el tiempo suficiente sus armas (en este caso, el baile y la rítmica canción) para que, al final, el espectador lo goce sin los prejuicios que sufren los que hacen la propia tele.

@borjateran

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El día en el que TeleMadrid volvió a la calle

1 julio 2017 - 20:44 - Autor:

Por primera vez, la multitudinaria marcha por los derechos LGTBI del Orgullo de Madrid ha sido emitida a nivel nacional gracias a la señal que ha producido TeleMadrid, con más de 60 cámaras en todo el trayecto: desde la calle Méndez Álvaro hasta la plaza de Colón, donde la alcaldesa Manuela Carmena ha recibido a los manifestantes.

Una manifestación que combina la reivindicación con el ambiente festivo, porque ambas características no son incompatibles. Y esta emisión televisiva ha conseguido trasladar la esencia del Orgullo como fiesta por la visibilidad de la igualdad de derechos.

Boris Izaguirre, Berta Collado y Emilio Pineda han presentado esta emisión oficial de TeleMadrid que, además, se ha podido ver en todo el territorio nacional gracias al canal de TDT Dkiss, lo que supone una oportunidad extra para impulsar el índice de popularidad de esta cadena con solo un poco más de un año de vida. También una ocasión para la autonómica madrileña que, tras años centrada en una audiencia de sesgo ideológico, ha vuelto a la calle y lo ha hecho tomando el pulso al acontecimiento más multitudinario que acoge la capital este año, el World Pride.

El gran acierto de TeleMadrid ha estado en centrar su propuesta en seguir la estela del mítico programa Madrid Directo, una de las señas de identidad clásicas del canal:  un carrusel de conexiones con reporteros destacados en diferentes puntos de la ciudad.

Los periodistas desplazados han ido narrando los pormenores de la manifestación y han desvelado curiosidades del evento, mientras que en el set central los presentadores principales, Boris, Berta y Emilio, han ido realizando entrevistas con protagonistas de la jornada, como el embajador de Italia, Stefano Sannino, o la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes.

Si bien, ha existido un error de cálculo al situar al set central de emisión muy cerca del ruidoso escenario principal de la manifestación. El sonido de los ensayos que acontecían en ese lugar ha propiciado incómodas interferencias, convirtiéndose en un obstáculo para el espectador y los propios presentadores. Casi no se podía escuchar a los conductores de la emisión de Telemadrid y Dkiss, contratiempo que también ha sufrido el especial de La Sexta (realizado muy cerca).

Por suerte, este imprevisto se ha ido rebajando a medida que ha avanzado la larga manifestación. Un evento histórico que ha movilizado toda la programación de Telemadrid y su plataforma web, donde el usuario ha podido elegir, de forma interactiva y en directo, su señal de vídeo  entre las cámaras situadas en la fuente de Neptuno, la Glorieta de Atocha o la Plaza de Cibeles.

El Orgullo ha vuelto a poner en el mapa a Telemadrid, tras años de invisibilidad a causa de una parrilla muy politizada y casi sin producción propia. Este evento servirá a la cadena para abrirse camino de cara a la nueva temporada. Porque, con la manifestación y todos los actos que han rodeado al World Pride, la cadena autonómica ha demostrado que puede producir contenidos a lo grande. Ahora el siguiente paso es encontrar rostros identificables que encabecen la regeneración de su programación. Y, en este arranque de una nueva etapa, Boris Izaguirre, Berta Collado y Emilio Pineda han sido excelentes embajadores, otorgando una vibrante naturalidad al programa especial a pesar de los contratiempos (y ruidos) del directo.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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