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¿Estamos siendo demasiado críticos con el Gobierno?

25 enero 2010 - 7:00 - Autor:

Destrucción, catástrofe, hundimiento, castigo divino…

Más o menos eso es lo que escribimos sobre la economía española en estos momentos.La semana pasada no fue una bendición para las bolsas. Esta semana, el viernes, se conocerán los datos del paro EPA, y seguramente serán malos. Cada vez que conocemos los datos de la construcción, de la morosidad, de los procedimientos concursales (suspensiones y quiebras), y más cosas nos entra la depresión.

Ya lo sabemos: el culpable es el Gobierno.

Es la realidad. Pero ¿estamos siendo demasiado críticos con el Gobierno? ¿Hemos sido los periodistas demasiado pesimistas, destructivos y aguafiestas con el futuro del país?

Reconozco haber sido demasiado optimista en la primera parte de la crisis, y demasiado pesimista en la segunda. No sé si hay una tercera, pero creo que el papel debería ser el de buscar salidas.

Uno de los lectores de este blog me criticaba el otro día por haber escrito un post sobre “Los diez libros que hay que escribir sobre esta crisis”, y me preguntaba. “Sí, de acuerdo, la gestión del gobierno es un desastre. Sin embargo me gustaría ver si tiene usted ideas que aportar o sólo se apunta al linchamiento. Gracias”.

Alguna he aportado. Hace un año sostuve que había que copiar el modelo alemán, según el cual el estado ayuda a los empresarios pagando parte del salario de aquellos trabajadores que reduzcan su jornada. Propuse a principios del año pasado que el Estado aportara 2.000 euros a los que quisieran comprar un coche. Lo de los coches se puso en marcha en junio en España. Lo del modelo alemán es lo que proponen ahora los sindicatos.

También he sido muy crítico con el retraso del Pacto Social, ese acuerdo que espera este país entre empresarios y sindicatos. Ya han pasado dos años de la crisis, y no se ha llegado a ningún acuerdo.

No he sido crítico con el endeudamiento del estado, pues creo que podemos asumirlo. El endeudamiento español equivale a menos del 60% del PIB. El japonés se acerca al 250% de su PIB y no se han muerto. Tenemos margen.

De la ley de Economía Sostenible no he criticado tanto los contenidos como su necesidad. ¿Necesitamos una ley para dentro de diez años? ¿Y qué hacemos ahora con la crisis? ¿Hay algún plan?

Bueno. Sí ha habido un plan: el PlanE. Se pueden ver todas las medidas en la página de La Moncloa sobre el Plan E: invertir en obras públicas, extender ayudas a los parados, créditos especiales del ICO, modificar el pago de las deudas hipotecarias a los parados… Sí ha hecho cosas pero desgraciadamente no han funcionado porque el paro superó hace tiempo los 4 millones de personas.

Muchas veces, en las tertulias de la radio, se dispara al Gobierno con demasiada facilidad. Yo he disparado también. Creo que se merece la gran mayoría de la culpa porque un Gobierno es la más alta instancia en el programa económico de un país. Por eso gobiernan, ¿no? Ahora bien, cuando los periodistas saltamos la barrera y nos ponemos a rasgarnos las vestiduras invocando palabras como “catástrofe bíblica”, “hundimiento definitivo”, “desastre telúrico”, “caos total”, pues la verdad, en muchos casos no ayudamos a mejorar las cosas sino a empeorarlas.

Creo que los españoles necesitan una dosis de ánimo. Iba a escribir ‘optimismo’ pero ni a mí me gusta el término. En cambio me gusta ‘ánimo’. Es la palabra que gritan los entrenadores a sus equipos cuando van perdiendo. Y a veces, los jugadores dan la vuelta al partido y ganan. Ya saben lo que decía Valdano: “La economía es un estado de ánimo”. Ups, perdón. Creo que la frase era “El Real Madrid es un estado de ánimo”.

Bueno, y, ¿no estamos jugando un partido contra la adversidad?

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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