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Una mujer hereda un país con cinco millones de parados y lo reduce a tres en plena crisis

15 noviembre 2010 - 7:00 - Autor:

En 2005, Alemania tenía cinco millones de parados. Eran de los mejores años económicos de su historia reciente, pero la cifra de desempleados no bajaba nunca.

Dirigía el país el canciller Gerhard Schröder, del Partido Socialdemócrata, el cual había introducido unas reformas en el mercado de trabajo que no acababan de funcionar.

Entonces llegó al poder Angela Merkel. Cinco años después, el paro se redujo a tres millones de personas. ¿Cómo lo ha logrado?

El diario Die Welt entrevistaba este domingo a la canciller, que volvía de su viaje a Seúl, en la Cumbre del G-20. Allí confiesa que sí, que cuando llegó el país tenía cinco millones de desempleados y ahora tres. Y que se hizo ampliando la edad de jubilación a 67 años, aboliendo la jubilación anticipada, y defendiendo un plan de empleo, contra el que se oponía el Partido Socialista.

Pero hay más detalles sobre la forma de trabajar de Merkel que explican su éxito gestor. Por ejemplo, dice que detesta la cultura de las excusas que se adueña de muchos trabajadores. Y ponía el ejemplo de lo que sucedía en la República Democrática Alemana, cuando ella vivía allí: “Todo el mundo siempre ponía excusas: el equipo era demasiado débil, las malas condiciones, las circunstancias desfavorables y así sucesivamente”. Pero ella confiesa que era una persona a la que le gustaba probar sus límites, ver hasta dónde podía llegar. Eso le hacía feliz.

Nacida en 1954 en Hamburgo, en la Alemania Federal, se trasladó a la Alemania comunista (cerca de Berlín) cuando era niña, siguiendo la ruta de su padre, un pastor protestante. Formó parte de la Juventud Libre Alemana, una organización comunista, y luego estudió física en la Universidad de Leipzig.

Cuando se derribó el Muro de Berlín, entró en la política. Primero formó parte de un partido llamado Despertar Alemán, que se fusionó con en el partido conservador CDU. Fue ministra de Mujer y Juventud, con Helmuth Kohl, y luego de Medio Ambiente y Seguridad Nuclear (Kohl la llamabe “mi chica”).

Cuando llegó al poder como canciller en 2005, subió el IVA del 16 al 19%, y recortó el gasto público. Promovió el Plan Hartz IV, una estrategia para luchar contra el desempleo basada en las propuestas de Peter Hartz, ex director de personal de Volkswagen.

El punto más importante de este plan consistió en convertir la Oficina de Empleo en una maquinaria eficaz. Entre las novedades, por ejemplo, consistió en crear una especie de Parque de Atracciones del Empleo, donde los trabajadores que sufrían paro de larga duración pudieran reciclarse y no olvidar su oficio. Son fábricas o instalaciones donde los parados aprenden oficios, o se reciclan.

Un reportaje realizado en el diario El Mundo este domingo en el suplemento Mercados explicaba más sobre esta forma de crear empleo: pacto de contención salarial con los sindicatos, a cambio de estabilidad en el empleo. (El reportaje se titula “Fábricas de empleos virtuales”). Además, la economía alemana produce empleos fijos, no temporales, lo cual da confianza a los trabajadores para consumir.

A pesar de que el paro sigue siendo del 13% en la antigua RDA, ha bajado al 7% en la RFA, lo cual se acerca mucho a paro técnico, es decir, el mínimo que se necesita para cubrir puestos flotantes o temporales que necesita todo país (que es de un 5%).

Otra de las novedades de su plan de empleo es que cuando las empresas entran en crisis y se ven obligadas a reducir en empleo, el estado les recomienda reducir la jornada laboral en la misma proporción. No despedir. En compensación el estado abona al trabajador un 60% de los ingresos que el trabajador ha dejado de percibir.

Como muchas veces ha confesado Merkel, prefiere invertir dinero en mantener o crear empleo, que en el subsidio de desempleo porque al final, las cuentas favorecen al estado, y se ahorra más por esa vía.

Las cifras le acompañan: en el último trimestre se crearon 800.000 puestos de trabajo. La economía crecerá este año entre un 3,4% y un 3,7%. Si es la última cifra, será el mayor crecimiento desde la Unificación

[A pesar de todo esto, las encuestas no le otorgan mucha popularidad entre su electorado conservador. Por esa razón, Merkel está acentuando su lado más derechista, y trata de ganarlo de nuevo con frases como “el multiculturalismo ha fracasado” (admitiendo el fracaso del modelo de integración de extranjeros). Hoy lunes se somete en Karlsruhe a su reelección como como líder de la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU).

Algunos expertos hablan de que su sucesor puede ser Karl-Theodor zu Guttenberg, noble alemán, ministro de Defensa y miembro del CSU, el partido aliado de origen bávaro.]

Existen predicciones, grandes predicciones y hacer el ridículo

12 noviembre 2010 - 7:00 - Autor:

Hace dos años, Nouriel Roubini saltó a la fama por predecir la crisis. La había predicho en 2005. Y se cumplió. Lo que pocos saben es que Roubini había predicho muchas cosas contradictorias: algunas no las acertó y otras sí. Al final acabó acertando la de 2008.

Roubini hizo lo mismo que The Economist. La “prestigiosa” revista (pongo prestigiosa porque parece que no se puede seguir escribiendo sin poner ese adjetivo), había predicho la burbuja inmobiliaria española… desde hace 10 años. Claro, acertó.

Otro que tal es Marc Faber. Tiene un portal llamado The Gloom, Boom & Doom Report y ya con eso se sabe de qué va pues le llaman Doctor Catástrofe. Bueno, a Roubini también le llaman así.

Según dijo a principios de año Faber, “el futuro será un desastre total, con el colapso de nuesto sistema capitalista, al menos como lo conocemos, guerras, suspensión de pagos en masa de gobiernos y el empobrecimiento de grandes sectores de la sociedad occidental”

En la primavera de 2009, pocos después del colapso de Lehman, los españoles se encontraron con un libro sobre la crisis. “El crash de 2010“. Era un título tan sobrecogedor y tan seguro, que se convirtió en un éxito de ventas.

El autor es el profesor Santiago Niño Becerra, nuestro Doctor Catástrofe, y pronosticaba, si mal no recuerdo, que en julio de este año, este país se hundiría en el caos económico. El paro habría llegado al 23%. Habría deflación. Y la economía decaería un 4%. Agua. No acertó ni una.

Una persona que escribe eso o sabe mucho y está segura del riesgo de predecir, o es un suicida económico.

Hace un par de días, la agencia Efe pasó un teletipo. Recogía una charla de Niño Becerra en la cual decía, ejem, pues, en realidad no sería en 2010 sino en 2011. Puede ser. Pero ya no es en 2010. El País disparó contra él a matar aprovechando el teletipo de Efe.

En resumen, este será un año malo pero no nos hemos hundido. No ha sido peor que 2009, desde luego. Y el año que viene tampoco será mucho mejor. Pero catástrofe, hundimiento, armagedón, colapso… pues no. Seguimos en crisis.

Si todos los que escribimos de economía echásemos la vista atrás, nos encontraríamos con un montón de sandeces escritas de nuestro puño y letra. En algunas, hemos hecho el ridículo. En otras, hemos pifiado por unos metros.

Hace unas semanas, dije en este blog que la cifra de la EPA del tercer trimestre iba a ser peor. No lo fue. Mejoró respecto al anterior trimestre. No fue una gran mejora pero no acerté. Hay que tragárselo y reconocerlo.

En esta crisis, ha habido momentos de espanto gloriosos como cuando comenzó la pérdida de credibilidad en la deuda española. Muchos dijeron que íbamos directo al default, a la suspensión de pagos del Reino, cuando lo que querían decir era que “ojalá que entremos el default y le echemos la culpa al gobierno”. Para mi defensa, nunca creí en esa suspensión y critiqué el sesgo catastrofista e irresponsable de la prensa en dos artículos: uno titulado “Por qué veo el vaso medio lleno” y otro titulado “No me disparen por no ser tan pesimista”.

En aquellos días de febrero, se había apoderado de cierta prensa española el virus del hundimiento total. Yo parecía un poco naif tratando de escribir Decrecemos pero cabalgamos,  y hasta traté de contrarrestar el efecto hundimiento, con una cabalgata de buenas noticias. En algún momento, hasta parecía el portavoz del PSOE, pues llegué a publicar una autocrítrica titulada. “¿Estamos siendo demasiado crítricos con el gobierno?”. Decía por ejemplo: ” ¿Hemos sido los periodistas demasiado pesimistas, destructivos y aguafiestas con el futuro del país?”.

No era fácil defender esa postura porque los especuladores estaban atacando al mercado español y eso era una verdad templaria. Pero de ahí a aceptar que este país no tenía solvencia y que éramos una caca había una gran distancia. Hubo gente (muchos periodistas, muchos políticos y economistas del PP), que casi pensaban que nos merecíamos ese castigo. Eso era autoflagelarse y un ejercicio de irresponsabilidad.

Para mí, las dos peores noticias desde que empecé a escribir este blog son: el paro y la lentitud del gobierno en tomar decisiones eficaces. Eso sí es caca.

El paro no ha mejorado mucho y no lo hará sustancialmente en los próximos meses. ¿Saben por qué? Porque el gobierno ha sido muy lento en reconocer la crisis y en tomar medidas.

No sé cuántas predicciones catastrofistas quedan por conocer pero a medida que pasan los meses, está claro que quedan menos. La economía está mal, y le queda mucho tiempo para recuperarse. Creo que esta época hay que tildarla como la de la paciencia. Hay que esperar y trabajar para ir recuperándose poco a poco de las heridas. Son profundas. Pero de las enfermedades también se recupera uno. Algún día, ¿no?

Lo bueno de los momentos de pánico, es que especialistas como Faber, Niño,  Nouriel Roubini o algunos periodistas pueden levantar el dedo y decir: “¡Ah, humanos, ya os lo dije!”.

Lo malo de eso, es que al pasar el tiempo, la crisis no fue tan catastrófica y entonces, los predictores quedan en ridículo.

Nuestra tele-ficción quizá cometa errores, pero comienza a dar dinero

11 noviembre 2010 - 10:59 - Autor:

Cuando se estrenó la miniserie de televisión sobre los Príncipes (Felipe y Letizia), un montón de espectadores se desahogaron por Twitter: los diálogos eran de risa, los personajes parecían marionetas…

Algo parecido sucedió con Hispania: los caballos de los romanos llevaban estribos (en realidad, los romanos casi iban a pelo), los soldados iban ataviados perfectamente (la verdad es que muchos eran mercenarios e iban sin cascos), las flechas y los arcos parecen de Robin Hood, todos hablan la misma lengua…

Y lo mismo con Tierra de Lobos, una serie situada en el siglo XIX que parece sacada de La Conquista del Oeste. Por no decir, de “Aguila Roja”, con un protagonista que parece salido de una película de “chinos“. En “La Princesa de Eboli”, el parche que se puso Belén Rueda estaba en el ojo equivocado porque, si se lo ponía en el ojo “histórico”, no veía la espada en las escenas de lucha.

No es la primera vez que triunfan series españolas: desde Los Serrano a Un paso adelante, ya se había cosechado muchos éxitos y se habían exportado bnastantes series.

Pero este salto es nuevo porque se trata de reconstruir temas históricos, o de hacer ficción histórica. Las cadenas de televisión están invirtiendo mucho dinero en producir material original. Las horas que ocupan esas series españolas no las están ocupando las series importadas. Y por ahora gustan. Si fueran malas, habrían sido retiradas.

Es un negocio rentable. La televisión británica ha logrado sacarle punta a estas series, como la de Enrique VIII. Nosotros podemos hacerlo.

Todo esto está dando empleo a miles de personas, y está desarrollando una nueva faceta de la industria audiovisual. Los porcentajes de aceptación son bastante altos, lo cual significa que habrá más series históricas, y más empleo y dinero en estos proyectos.

El público y los expertos descubren muchas mentiras en estas series, pero si hicieran el mismo análisis de las series históricas de Hollywood, serían más generosos. Hollywood sacrifica la verdad por un buen plano cuando sabe que es rentable.

Lo ideal es hacer televisión de ficción sin engañar mucho.

Alemania espera el mayor crecimiento en 20 años

10 noviembre 2010 - 13:25 - Autor:

Los expertos económicos alemanes piensan que éste va a ser un año estupendo. El PIB será de un 3,7%, algo que nadie esperaba, el más elevado desde la unificación, según informa Stern. El mayor crecimiento en 20 años. “Los expertos son más optimistas que el gobierno, el cual espera un crecimiento del 3,4% para este año”, dice la revista.

Lo más sorprendente es que se haya hecho con un euro fuerte. Alemania es una economía exportadora, y como tal, cualquier subida del euro le debería castigar. Este año, el euro se sigue revalorizando, lo cual quiere decir que otras monedas mundiales como el dólar o el yen, están bajando de precio, beneficiando las exportaciones de Japón o Estados Unidos.

Pero Alemania crece. ¿Por qué?

La revista da dos razones:  “Los ciudadanos gastan más dinero, y las empresas están invirtiendo más”. La estabilidad económica lograda por el gobierno de Angela Merkel, y sus política de contención del paro, han mantenido la confianza de los trabajadores y de las empresas.

La segunda razón que esgrime Stern es que los productos alemanes gozan de mucho prestigio, sobre todo en los mercados emergentes. Aunque el euro fuerte sigue siendo una amenaza, el país está saliendo de la crisis con más fuerza y más rapidez que sus socios, según verifica el Consejo de Desarrollo Económico en su informe de este miércoles.

Inmigración: que el último cierre la puerta, por favor

9 noviembre 2010 - 7:00 - Autor:

Cada vez que alguien se muestra preocupado por “el exceso de inmigrantes”, siempre se escucha un argumento que parece un martillo: los españoles fuimos inmigrantes en muchos países.

Y entonces, se quedan sin voz aquellos que piden que cerremos las fronteras a los inmigrantes.

Los españoles emigraron en el siglo XV y en los siguientes a América. En principio, se inició la aventura para buscar una alternativa económica a la ruta asiática, bloqueada por la conquista turca de Constantinopla.

En el siglo XIX hubo otra oleada. Y en el XX hubo varias oleadas a ese continente. Las fotos de familias desgarradas por un buque que se alejaba en el mar todavía rompen el corazón.

Los españoles emigraron también a Alemania y a Francia. Y aún hoy día, aunque con menos furor, sigue habiendo emigrantes (o inmigrantes, según el país con que se mire).

Con este curriculum, en teoría no se podría defender ninguna política sobre la moderación de la inmigración.

Pero hay un detalle que a mí me gusta recordar.

¿Alguien ha leído alguna vez noticias sobre las mafias españolas que asolaban Buenos Aires? ¿Alguna vez han escuchado historias sangrientas sobre los andaluces forajidos de Dusseldorf, que robaban bolsos a las ancianas? ¿Han existido las terribles pandillas de navajeros cántabros en Colombia? ¿De timadores catalanes en Chile? ¿Ha habido vascos que asaltaban vehículos en las autopistas de México con el método del falso pinchazo? ¿Existen testimonios de los atracadores de joyerías procedentes de las Rías Baixas que asolaban los comercios de Lima? ¿Tienen en los archivos de la policía venezolana muchas fichas de los sanguinarios extremeños que robaban casas de familias en Caracas?

Que yo sepa no. (Bueno, olvidando la Conquista).

Esa es la primera diferencia que surge cuando se establecen las comparaciones entre los inmigrantes españoles en otros países, y los de otros países, en España.

Empecemos por el fundamento. En lo que se parecen los inmigrantes de todos los países es que a lo largo de la historia salen de su país para vivir mejor. En lo que no se parecen tanto es en la forma que tienen de asentarse.

Todos los años, la policía española realiza un informe sobre el número de detenciones. Y todos los años, al menos en los últimos, el portavoz traga saliva cuando tiene que exponer el origen de los delincuentes: ¿Finlandeses? ¿Suecos? ¿Daneses? ¿Belgas?

Pues no.

Porque esos países son ricos y de ahí nadie sale a pasarlo peor.

Suelen venir de países más pobres: países africanos, latinoamericanos o del este de Europa. Bueno, por lo menos tienen esa excusa, ¿no?

Ahora bien, ¿alguien conoce muchas listas de delincuentes españoles en las memorias de los policías de los países latinoamericanos? ¿De Alemania en los años sesenta? ¿De Francia?

Creo que lo que diferencia a un inmigrante de otro es si sus compatriotas son más o menos honestos. Es verdad que pagan justos por pecadores. Y encima está la presión del hambre, que los convierte en delincuentes. Pero recuerden que los españoles que emigraron en el siglo XX a muchos países del mundo eran bastante incultos por no decir analfabetos. Eran pobres. Tenían hambre. Pero no hay muchos historiales de ellos en las policías de esos países.

Un exagerado número de delincuentes es de origen extranjero. ¿Es eso una declaración racista? No lo es. Los delincuentes más peligrosos, según la policía, vienen de los países del este: caucásicos. Blancos. Ojos azules. Extorsión, trata de blancas, crimen organizado, asesinatos implacables…  Comparados con sus delitos, los que cometen los árabes o los latinoamericanos son de risa.

De modo que no es una cuestión de raza. Es de inmigración sin control.

Desde hace muchos años, la policía afirma que hay una relación muy estrecha entre inmigración descontrolada y delincuencia. Y no es porque España sea un país hostil a la inmigración.

España es un país mucho más acogedor de lo que se piensa. En los últimos 15 años ha asumido la mayor entrada de inmigrantes en términos relativos del mundo: hoy el 12% de la población es inmigrante. Pero, salvo casos bastante aislados, no se han registrado casos de hostilidad tan profunda como en Alemania, Gran Bretaña o incluso Italia o Estados Unidos.

¿Por qué? Porque el sistema social español es uno de los que ofrecen la mejor acogida del mundo. Salud, educación, vivienda. En realmente fabuloso. Pero esto no significa que sea un sistema infititamente generoso, con inmensos caudales de dinero. Tiene un límite.

Por muy abierto que sea un sistema, hay un momento en que debe cerrar la puerta para que ese mismo sistema sobreviva. ¿Cuándo? ¿Cuántos?

Ningún político quiere decirlo abiertamente porque es un asunto que desde el punto de vista social produce quemaduras. Pero alguien tiene que decir en algún momento: por favor, el último inmigrante, que cierre la puerta porque no caben más.

Las cifras de la ONU no cuadran

5 noviembre 2010 - 7:00 - Autor:

Ayer El País publicaba en su portada on line la noticia de que España había mejorado un puesto en el Índice de Desarrollo Humano elaborado por la ONU.

Este índice está compuesto por varias mediciones: salud, ingresos y educación. Se agita en un cóctel y sale una cifra que coloca a cada país en un puesto de honor o deshonor. Los primeros, son los países con más desarrollo social. Están Noruega, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos…

Los últimos, duele decirlo, son Níger, Congo y Zimbaue.

¿Y España? Según la última clasificación, ocupa el puesto 20. Eso es lo que dice el informe (publicado en El País) en su página 162 (está en castellano). Más adelante, expone las tendencias y señala que desde 2005 España ha avanzado un puesto (Tendencias en el IDH, página 168), pues hace cinco años estaba en el 21.

Pero los mismos informes de otros años no dicen eso. Según otro informe denominado 2007/2008, España ocupaba el puesto número 13 en la misma lista referida al año 2005. Si es verdad, eso querría decir que en cinco años, España habría perdido siete puestos en el Índice de Desarrollo Humano.

¿Cómo es posible que los mismos informes de la ONU digan cosas diferentes? A que, según explica el periódico, “la edición 2010 del informe del PNUD utiliza un nuevo método de cálculo del índice de desarrollo humano, que tiene en cuenta otros parámetros”.

A veces, como sucede con los datos estadísticos, a medida que pasan los años se corrigen algunas desviaciones, pues se cuentan con mejores mediciones. Eso es normal. Pero siempre se trata de pequeñas desviaciones.

El año pasado, en octubre, cuando la ONU emitió su informe de 2009, decía que en el IDH referido a 2007, España ocupaba el puesto 15.

Lo que no se entiende es que España esté en el puesto 13 en 2005 (según informes anteriores), y que ahora diga que entonces estaba en el puesto 21.

La ONU debería tener más cuidado antes de hacer saltar a un país de un lado a otro. Sobre todo cuando da saltos de siete puestos.

La frase que derrotó a Obama: “Nada es gratis”

4 noviembre 2010 - 7:00 - Autor:

Hace dos años, Obama llenó de esperanza a EEUU. El discurso del 4 de noviembre de 2008, la Noche de la Victoria, fue emocionante. Mucha gente lloraba mientras Obama pronunciaba su discurso e intercalaba este estribillo: “Yes we can”. Aquello no era un acto político sino religioso, porque parecía una ceremonia litúrgica en la que se reza una oración. Prometía, sobre todo, lanzar la mayor reforma sanitaria de la historia de EEUU. Y lo hizo.

Y ahora, casi todo eso ese ha esfumado. Los republicanos controlan el Congreso. ¿Cómo es posible que no le hayan apoyado los votantes a pesar de las inmensas reformas en la sanidad, su gran logro?

Lo que sucede en EEUU es que el Tea Party y los republicanos, han movido las brasas de una serie de sentimientos que están en la base de EEUU para criticar incluso la reforma sanitaria.

En EEUU el ciudadano pretende ser más fuerte que el Estado. Y se lo cree. Desde que se independizaron de la metropoli británica en 1776 (de ahí procede el nombre de Tea Party), libros de historia o películas (The Patriot) promueven la idea del ciudadano independiente, indivualista, opuesto a normas e impuestos, emprendedor, en fin, una persona que se resuelve los problemas a solas, y que no quiere que el Estado se inmiscuya.

Aquí, en España, lo que no haga el Estado, no lo hace el ciudadano. Hasta los empresarios quieren ayudas del Estado; quieren subvenciones, y si es posible, que les monte un stand en Turquía para vender quesos (pagado por el Estado). El Estado, afortunadamente, nos provee de una de los mejores sistemas sanitarios del mundo, pero también regula con miles de normas, penetra con sus impuestos en todas las capas y crea una burocracia inmensa.

Al equipo de Obama se le olvidó tener en cuenta este sentimiento del americano medio. Es sorprendente. Ese equipo que tan magníficamente bien lo hizo en las elecciones de 2008 (usando hasta las redes sociales como nadie hasta entonces), se olvidó de todos sus trucos durante dos años. Ni siquiera la reforma sanitaria ha sido vista con cariño, pues lo que para un español sería una bendición, para muchos norteamericanos es una pregunta: ¿Y quién paga estos servicios? La respuesta es lo que les preocupa: son ellos quienes la van a pagar… y a eso no están dispuestos.

O peor, aún: según un artículo del The New York Post, un diario popular de la famosa ciudad, Obama empezó a construir su propia derrota porque “se puso a perseguir la reforma sanitaria, cuando a los votantes lo que de verdad les aterrorizaba era su futuro económico”. No querían camas de hospital, sino ingresos de un empleo con los que pagarse su cama de hospital.

Prefieren pagarse su seguro social y cuidarse ellos mismos. ¿Inconcebible? Para nosotros sí. Para ellos, no. Es su forma de pensar.

A eso se refieren muchos analistas cuando dicen que Obama ha perdido estas elecciones porque no ha explicado bien sus reformas o fue demasiado rápido. A nosotros nos habría encantado un presidente así, que protege a sus ciudadanos con un seguro sanitario que abarcará a más de 30 millones de personas nuevas a partir de 2013. Pero el americano siempre piensa en la pasta: nada es gratis. Obama llegó a decir que el coste de la nueva Sanidad sería de 900.000 millones de dólares en diez años. Los republicanos respondieron en blogs, en periódicos, en discursos, en la televisión: eso no es gratis.

La Revolución Verde, la Reforma Sanitaria, no son gratis: cuestan dinero. Una encuesta realizada por Gallup en marzo de este año (y explotada por los medios republicanos) reveló que una de las mayores preocupaciones de los norteamericanos a largo plazo era la deuda nacional. Y cuando escuchaban que Obama iba a incrementar esa deuda con sus reformas, las preocupaciones crecían de tamaño.

En España, eso no preocupa porque se piensa que las cuentas del Reino son “de ellos”. No existe una tradición de “tener conciencia de los impuestos que pago”. Y la prueba es que los salarios no se negocian en bruto sino en neto, porque se piensa que los impuestos los paga un ectoplasma.

Lo mismo pasa con la Sanidad: los españoles piensan que es gratis, pero no saben que el gasto sanitario público, según datos del Ministerio de Sanidad, es de unos 60.000 millones de euros.

No envíes CVs sino buenas ideas

2 noviembre 2010 - 7:00 - Autor:

(Este post es la continuación del post de ayer sobre “La Edad de Oro de los periodistas”, con la diferencia de que aquí me refiero a todo el mundo en todas las profesiones)

En los pueblos existió y existe la costumbre de que los labradores antes de ir al campo, van a la plaza del pueblo a escoger peones. Los hombres se ponen en grupo y esperan ser escogidos. El labrador les echa un vistazo rápido señala a algunos, “tú, tú, y tú” y el resto se mete las manos en los bolsillos y se aleja.

A otro nivel, las cosas hoy día son parecidas. Los jóvenes envían curriculums y esperan que alguien les diga “tú”. Igual que los peones.

Pero, ¿por qué esperar a que te escojan?

Creo que el último año de toda carrera, sea universitaria o de FP, se debería dedicar a que los chicos se pusieran a trabajar en ideas como por ejemplo, ¿qué pueden necesitar los empresarios? O bien, ¿por qué no nos montamos nuestra empresita?

Uno de los temas más leídos hoy en El Mundo es la historia de una chica que salía en YouTube dando consejos de belleza. Antena 3 la ha contratado. Esa chica no se fue a Antena 3 a ponerse en fila, sino que presentó al mundo una idea y alguien se fijó en ella.

Cada vez es más difiícil encontrar trabajo, siempre que uno siga los viejos modelos de buscar trabajo: ponerse en fila (enviar CVs), y esperar a que el patrón te señale (escojan tu CV). Hay que idear soluciones. ¿Cómo? Pensando. Pensando a solas o en grupo, creando proyectos, ofreciendo soluciones.

Esta semana pasada conocí a dos chicos malagueños que tienen un portal Resultados de Fútbol, con el que lainformacion.com tiene un acuerdo de colaboración. Nos surten de resultados deportivos, y nos resuelven un gran problema. Ellos creron una solución haciendo algo que les encanta: el fútbol.

La chica que ha sido contratada por A3 hizo algo que le gustaba: enseñar trucos de belleza.

Cuando hablo con la gente joven de cualquier carrera, especialidad o sin ella, siempre le digo que haga lo que le gusta, que lo haga bien, que formule soluciones, que deje volar la cabeza, que emprenda proyectos y que los ofrezca a las empresas en lugar de enviar CVs.

Una de las ventajas de nuestro mundo tecnológico es que es muy fácil darse a conocer, así como montar un proyecto. Está a un click. Más fácil que nunca. No sé si es más barato (el dinero no sobra en los bancos), pero tener ideas es lo mejor que le puede lasar al bípedo implume vertical también llamado ser humano.

La Edad de Oro de los periodistas, ¿ya pasó?

1 noviembre 2010 - 7:00 - Autor:

Fue el tema del pasado acto de InterQué: la precariedad del periodismo.

¿Precariedad?

Se referían a que los jóvenes que se lanzan a esta profesión están mal pagados, con contratos temporales y que parece un pecado decir que uno es periodista. Ah, bueno. ¿Y eso es nuevo?

Como me tocó intervenir en esa charla de InterQué organizada por Millán Berzosa y Bárbara Yuste, comencé hablando de una anécdota que circula en esta profesión desde hace muchos años.

Resulta que el periodista César González Ruano, un clásico de la profesión de la segunda mitad del siglo pasado, vivía tan precariamente que un día se acercó a la redacción de su periódico para vender su propio obituario. “Es para que lo tengáis listo cuando me muera, ¿me lo podéis pagar ya?”.

No sé si me ajustado al relato verdadero, pero me lo han contado tantas veces que cuando alguien me habla de que los periodistas de hoy viven en medio de la precariedad, me acuerdo de González Ruano.

En esta profesión no se hace uno rico. Esa es otra de las cosas que uno siempre escuchará.

Yo empecé haciendo reportajes que me pagaban bastante mal. Como a todos los periodistas.

Pero eso no quiere decir que esta profesión sea miserable. Lo que pasa es que cada especialidad ha tenido su Edad de Oro. Por ejemplo, la Edad de Oro del periodismo político fue en los setenta y en la primera mitad de los ochenta. El país entero cambiaba de piel y los periodistas tenían que contarlo. ¿Periodismo deportivo? ¿Económico? ¿Científico? Ni asomaban la cabeza en esas fechas. Lo que se pagaba bien era el kilo de periodista político, del columnista, del analista con fuentes en las altas esferas de los partidos.

También fue la era de los corresponsales o enviados especiales a España. Creo que era el corresponsal del Frankfurter Alllgemeine Zeitung, el veterano Walter Haubrich, quien decía que poco a poco, los medios internacionales fueron retirando sus corresponsales en España porque este país se convirtió en un país muy normal a medida que se democratizaba.

A mitad de los ochenta empezó la Edad de Oro del periodismo económico y yo participé en ese despegue. Las empresas salían a bolsa, se enriquecían, vendían cada vez más, y los lectores querían saber cómo hacerse ricos. A principios de los noventa, se inició la Edad de Oro de los periodistas audiovisuales pues nacieron un montón de canales de televisión: Antena 3, Telecinco, Canal + y multitud de canales autonómicos.

A finales de los noventa, fue la pequeña Edad de Oro del periodista de internet. Pequeña porque internet quiso despegar muy rápido y hubo que abortar ese despegue. Y luego, vino la Edad de Oro de la prensa deportiva, a medida que la Liga española encandilaba al planeta, y las secciones de Deportes crecían en páginas o en minutos.

Es decir, siempre ha habido época de vacas gordas para unos periodistas, y de vacas flacas para otros.

Y ahora, ¿qué Edad de Oro es? ¿Del bloguero? ¿Del free lance? ¿Del periodista orquesta? ¿Ha pasado la Edad de Oro?

No sé. Pero sé que en todas esas edades, había un tipo de periodista que se convertía en imprescindible: el Solucionador de Problemas.

Suelo decir que los periodistas se dividen en dos categorías: los que dan problemas y los que resuelven problemas. Los primeros son la inmensa mayoría, pero no se dan cuenta . Lo segundos son una minoría, no importa su especialidad, pero al final resuelven problemas de todo tipo.

En esta época de metamorfosis de la prensa (como nunca se ha visto), hay periodistas o profesionales que destacan y despegan: pueden ser a través de un blog, o porque se han desplazado a un sitio lleno de noticias. Puede ser porque saben mucho de baloncesto o de botánica, o por el contrario, porque manejan video, cámaras de fotos, móviles, así como multitud de programas, o porque hablan cinco idiomasLo que sea: pero están solucionando un problema a alguien, algún medio, algún jefe, que tiene un problema.

Por eso, recomiendo a los que envíen curriculums que envíen soluciones. ¿Y tú qué propones? ¿Qué reportaje se te ocurre¿ ¿Puedes entrevistar a alguien que nadie ha entrevistado? ¿Tienes acceso a información que otros no tienen? ¿Tienes ideas originales o eres del montón?

Ideas, originalidad, creatividad. Los medios de comunicación siempre han sido acusados de pagar mal y de ser precarios, pero la imaginación no lo es.

Además, cuando se habla de precariedad de medios, es que muchos no se han leído el cuento de Arthur Conan Doyle sobre tres corresponsales de guerra enviados en el siglo pasado a cubrir un conflicto africano. Cuando tienen la noticia de que un general británico ha ganado la guerra, deben correr con sus caballos y camellos a transmitirlo antes que la competencia. Llegar a un telégrafo o un teléfono demoraba días. Era una hazaña. Aquello sí era precariedad.

¿Y ahora hablan de precariedad de medios cuando cualquiera de esos corresponsales podría transmitir hoy su crónica al instante, con imágenes y video, usando un móvil o un portátil del tamaño de una libreta? ¿O contarlo desde su blog? ¿O tuitearlo?

Comparado con esa época, la nuestra es la Edad de Oro de los medios, pues nunca los periodistas tuvieron unos medios tan increíblemente versátiles, portátiles y rápidos. Como siempre, ganará el que tenga más imaginación para resolver problemas.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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