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Las cinco razones (extravagantes) para no comprar un libro electrónico

12 enero 2011 - 7:00 - Autor:

Tengo un lector de libros electrónicos desde hace casi dos años. Es un aparato del tamaño de un libro de bolsillo, pero más delgado y con pantalla de tinta electrónica.

Como ese aparato venía cargado con un montón de clásicos (es el Papyre 6.1 con 500 libros), he podido leer libros de esos que “hay que leer antes de morir”. No he dejado por ello de comprar libros de papel y sobre mi mesilla de noche tengo el e-reader y un montón de libros de celulosa.

Cuando hablo con la gente de las ventajas de los readers y los libros electrónicos sobre los clásicos de papel, sigo encontrando a muchos enemigos de aquel invento. Estas son las razones que dan para no comprarse un artilugio electrónico.

1. “Nada como el olor de un libro”.

No entiendo esta postura. Nunca he entrado en una librería como si fuera una tahona. Jamás me he parado en medio de una acera, para levantar la nariz y decir: Mmmm, qué delicioso olor a pulpa de papel. Cuando pego mi nariz a los libros, no huelo nada. En serio.

2. “No quiero que se me agote la vista”

La tinta electrónica permite leer sin cansarse. La pantalla de un libro electrónico es mejor que la de un monitor de PC o un iPad pues cuanto más luz exterior, mejor se ve. Es más natural. Se puede leer perfectamente en una playa a pleno sol.

3. “La tecnología no es tan romántica como el papel”.

Es lo mismo que le dirían a Gutenberg cuando inventó la imprenta. “Johannes, perdona, pero ese invento lleno de tipos móviles no destronará el romántico papiro, o el embeleso de un códice miniado”. Lo importante es si es útil, no si es romántico.

4.  “Me gusta ver una librería llena de libros”.

A mí también, hasta que la librería se fue extendiendo por los pasillos de casa, los cuartos de baño, la galería… Todos los libros de papel que he acumulado en mi vida (leídos y no leídos), caben en cinco tarjetas de memoria del tamaño de media patata frita.

5. “La pantalla de un lector electrónico no se puede subrayar con lápiz”.

Con lapiz de grafito, no. Pero con lápiz electrónico (puntero de plástico), sí, desde luego. Hay modelos que permiten subrayar y hasta hacer anotaciones al margen. Algunos tienen diccionario de idiomas. Y esa misma pantalla permite pasar el dedo y cambiar de página, como un libro cualquiera.

En resumen, ¿es el fin del libro? Ni mucho menos. Es otra forma de leer libros. Una más. Y desde luego, con mucho éxito: en EEUU se acaba de saber que, de los seis libros más vendidos el año pasado, se comercializaron más versiones electrónicas que de papel.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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