Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Cinco paradojas sobre la revuelta de Túnez

17 enero 2011 - 8:00 - Autor:

Como siempre, cada vez que estalla un conflicto internacional, salen de debajo de la alfombra algunos trapos sucios. La revuelta de Túnez y la escapada de su presidente, Ben Alí, han servido para mostrar algunas paradojas.

Esta es una selección de las cinco mejores:

1. Hay que ser muy iluso para pensar que antes de huir del país, Ben Alí no haya ordenado transferencias de dinero a sus cuentas. ¿No es una paradoja que EEUU y otros países no hayan bloqueado sus cuentas, pero sí las de Wikileaks, cuando gracias a esta web muchos tunecinos conocieron que su presidente era un corrupto y eso les dio ánimos para movilizarse?

2 Túnez era una de las democracias más abiertas del mundo árabe. ¿No es una paradoja que uno de los países más democráticos del mundo árabe haya caído, mientras otros como Marruecos, donde reina una clara represión, se mantienen en su sitio?

3 Ben Ali era un presidente que promovía el laicismo. ¿No es una paradoja que se haya refugiado en Arabia Saudí, uno de los países más cerrados y religiosos del mundo?

4  Túnez era uno de los mejores aliados de Occidente. ¿No es una paradoja que ningún país occidental haya querido darle refugio?

5 Ben Alí había logrado mantener a raya a los fundamentalistas. Pero está claro que los fundamentalistas islámicos más radicales aprovecharán su caída para tener más presencia en Túnez. ¿No sería una paradoja que, gracias a esta revuelta, Túnez se convierta a medio plazo en una república islámica anti occidental a 800 kilómetros del Viejo Continente?

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas