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¿Quién tiene el dedo en el gatillo de tu hipoteca?

8 febrero 2011 - 7:00 - Autor:

No hay que ser un lince para afirmar que antes de que termine el año muchos españoles estarán pagando un precio más alto por su hipoteca.

¿Cuánto? ¿Cientos de euros de más al mes? Posiblemente.

El Banco Central Europeo está mirando con preocupación la aguja que mide la inflación. La euro-zona, es decir, los países que sostienen el euro, está sufriendo la mayor pendiente inflacionaria desde finales de 2008: ya está al 2,4%. El nivel más alto desde octubre de 2008. Y tiene ganas de subir. La historia se repite.

Hagamos memoria: en julio de 2008 el barril de petróleo escaló a casi 150 dólares. Asustado por la subida de precios, el BCE subió el tipo central al 4,25%. Y, por supuesto, el euríbor, siguiendo la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo, ascendió a su mayor nivel en la historia: 5,393%.

Entonces, las hipotecas a interés variable subieron tanto que obligaron a muchas familias a regalar sus casas con hipoteca incluida porque no las podían pagar. Eso sucedió en pocos meses. Luego, el euríbor bajó pero el daño ya estaba hecho.

Hoy el euríbor ya está a 1,674%. Asumible. Hace un año estaba más bajo, al 1,1%.

Y volvemos a vivir una situación parecida. Con la inflación en España al 3%, y la alemana cerca del 2%, es cuestión de meses que el BCE diga: “Amigos, se acabó lo que se daba: hay que subir los tipos”.

Las condiciones mundiales indican que en lugar de bajar, la inflación seguirá subiendo: inestabilidad en África y Oriente Medio que empujan el precio del petróleo, gran demanda de materias primas en India y China, que están creciendo a un ritmo nunca visto…

Es cuestión de tiempo que la inflación se convierta en la gran espoleta, justo cuando España aún no se ha recuperado de su una crisis de tres años.

Según The Wall Street Journal, citando fuentes de ING Groep (Holanda), el BCE no apretará el gatillo de los tipos hasta el último trimestre del año. Pero apretará el gatillo.

Y esa bala irá directamente a las hipotecas con interés variable, esas que según los directivos de banca de este país “nunca van  a subir, Pepe, sino a bajar”.

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Horror: en 2012 examinarán a nuestros jóvenes sobre finanzas

6 febrero 2011 - 22:00 - Autor:

Cada tres años se publican los informes de PISA sobre conocimientos de la juventud del mundo. El último se publicó en diciembre de 2010 y quedamos fatal , como informó un redactor de Lainformacion. (también hay un  gráfico). Los jóvenes españoles están mal educados. No en caballerosidad sino en matemáticas, razonamiento y comprensión. Más o menos, cada tres años nos vienen a decir que somos unos catetos.

Pero ahora leo que en la próxima evaluación se va a hacer hincapié en la competencia financiera. (Vean este enlace, tercer párrafo al final). Lo leí esta semana en el blog de José Sande, una de las personas que, junto al dibujante Carlos Calvo, más está haciendo en este país para divulgar la economía.

Dice en su blog que nadie se está poniendo las pilas para preparar a la gente a esa evaluación tan delicada. ¡Competencia financiera!

Suspenderemos. Eso lo doy por seguro ya que cada vez que repaso un libro de texto destinado a los niños y jóvenes me pasan dos cosas: no entiendo lo que dice (a pesar de que llevo más de 25 años en periodismo económico y algo se me habrá quedado de hablar con tantos empresarios, economistas y banqueros), y me enfado porque todavía tienen un ramalazo de reivindicación marxista del siglo XIX. “Empresario malo. Muy malo”.

“Cuando salgan los resultados de este informa PISA”, dice con enfado José Sade en su blog,  “comenzaremos a rasgarnos  las vestiduras por no habernos preparado”. Y añade: “¿Por qué siempre nuestro sistema educativo tiene que ir por detrás?”.

Si quieren ver el último comic que Sande y Calvo han realizado para explicar economía a los jóvenes, pinchen aquí. El título lo dice todo: “Emprender en media hora”. No es que ganen dinero con estos cómics. Les da igual. Solo quieren divulgar la economía, algo que yo intento hacer desde hace muchos años.

Les dejo la portada de su cómic.

Cómo se gestó el caso Vigalondo

15:47 - Autor:

El viernes 28 de febrero por la noche leí en Twitter que el director de cine Nacho Vigalondo escribía lo siguiente: “Ahora que tengo más de cincuenta mil followers y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El holocausto fue un montaje!”.

Seguí leyendo sus mensajes y le di la importancia que me pareció que tenían: un poco de humor que quizá molestara a algunas personas, pero humor al fin y al cabo. Era agrio, sí, pero no pensé que esos mensajes llegaran muy lejos. En Twitter se hacen comentarios que nos divierten, nos gustan, nos molestan o nos cabrean, pero que mueren ahí.

Al día siguiente, sábado, me llamo una redactora de Lainformacion.com para decirme que ése y otros comentarios de Nacho Vigalondo se habían convertido en Tema del Día (Trending Topic) en Twitter, esa red de micromensajes. “¿Lo damos?”. Tuve mis dudas pero le dije que sí porque no era la primera vez que convertíamos en noticia esos TT (Trending Topic). Si el debate agita la red, hablemos del debate. Muchos blogueros ya estaban comentando esos mensajes.

Fuimos el primer diario en recoger la polémica.

En pocas horas, la noticia se convirtió en lo más leído en la Lainformacion.com.

Envié un mensaje a Nacho por Twitter preguntándole si había tenido reacciones de El País y qué pensaba de la polémica. Nacho respondió: “En realidad es bastante inocuo. Hay gente que lo entiende al revés, pero pasa con todo, vamos”. En fin, que no había que darle la mayor importancia.

Incluimos esa opinión en el texto. Pero también incluimos otras opiniones contra Vigalondo que no habían gustado a algunos internautas. Algunas eran un poco duras y por eso lo defendí en Twitter. “En Twitter, como en el infierno de Dante, hay que decir: abandonad vuestro mal humor, vosotros que entráis en Twitter”. Y, “Nacho, quien te conoce sabe que no hay que tomarse esto en serio. Pero algunos no lo entienden”.

Algunos me atacaron por decir eso.

Conocí a Nacho Vigalondo el año pasado. Dimos un curso de comunicación en una empresa (yo era periodista free lance), y me impresionó su ingenio y su talento. Y su vida. Así lo expresé en este blog. Luego vi sus películas y sus cortos,  y me convertí en uno de sus fans.

Cuando me nombraron director de Lainformacion.com pedí que le hicieran una entrevista para que explicara a nuestros lectores cuáles eran las claves de una película. La entrevista tuvo tanto éxito que iniciamos una serie con otros directores. La más vista de esa serie sigue siendo la de Nacho.

Pero una cosa es mi opinión de Vigalondo, y otra la noticia: ésta fue adquiriendo el rango de un drama.

Dado que El País no tenía el mismo sentido del humor que Nacho Vigalondo, el diario anunció que suspendía la campaña de publicidad protagonizada por el cineasta en esos días, y al mismo tiempo supimos que el blog que Vigalondo escribía en ese diario se extinguiría en pocas horas.

Informamos de ambas cosas en nuestro diario digital,  pero algunos internautas nos criticaron por sensacionalistas. Como si nosotros hubiéramos causado todo este drama magnificándolo o cambiando el contexto.

Era una crítica injusta porque nos limitábamos a dar la explicación final de Nacho, en su propio blog, y a contar lo que estaba pasando en las redes sociales.

A esas alturas, la vida de Nacho ya era un holocausto. Ya me había escrito diciéndome que el primer artículo le estaba causando daño, pues se había sacado de quicio lo que era una broma. Yo le ofrecí que escribiera un artículo en Lainformacion explicando su postura, pero él al final dijo que era mejor dejarlo así.

Cuando Vigalondo anunció que cerraba su blog en El País, también ofrecí al director de cine continuar su blog en Lainformacion. Pero Nacho ya no contestó. Días después recogimos incluso el apoyo que la Red le estaba dando, pues aumentaba el número de blogueros y comentaristas a su favor. Fuimos el único medio en recoger estas opiniones a favor de Vigalondo.

Ese apoyo ha derivado en el manifiesto que están firmando ahora muchas personas, el cual hemos llevado a la portada del periódico. En este caso, como en los anteriores, hay opiniones a favor y en contra del manifiesto y de Vigalondo, pero nuestro deber es hablar de lo que debaten los lectores, los internautas o la calle.

Cualquier director de un medio diría que está obligado a dar los temas de actualidad. De lo que se habla. Si somos los primeros, mejor.

Toda esta polémica nos ha descubierto a muchos que Twitter no es un correo electrónico interno de persona-a-persona, sino de persona-al-mundo. Todo lo que digas puede tener consecuencias. Le pasó esta semana a David Bisbal cuando hizo un comentario sobre las pirámides: le costó una oleada de chistes que llegaron hasta los informativos de televisión. Pero el comentario de Bisbal era inocuo, la verdad.

Muchos blogueros e internautas nos acusan a los periodistas de manipular o explotar esos comentarios como el de Bisbal o Vigalondo para generar una polémica y atraer visitas. No es así. Esas polémicas habían estallado ya en las redes sociales antes de que pasara a los diarios digitales y al papel. Las redes son más rápidas que los periodistas

Los periodistas no escogemos los temas que nos gustan a nosotros, sino lo que está hablando  la gente en la calle. Basta mirar a Twitter y Faceboook para constatar que ahora esas redes son La Calle.

La Calle ahora habla por las redes. Nosotros solo seguimos su ritmo.

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Vean el significado de la palabra que usó Merkel

5 febrero 2011 - 7:00 - Autor:

Un día antes de que Angela Merkel viniera a España, aposté que el gobierno español habría pactado con la diplomacia alemana alguna frase gloriosa de la canciller, algo que diera un espaldarazo a las reformas económicas. “Lo estáis haciendo fenomenal, chicos”. Me imaginé eso. Bueno, quizá era demasiado porque en la diplomacia hay que medir mucho las palabras para no ofender. Y no era cuestión de ofendernos, por muy mal que hubiéramos organizado la economía en los últimos años.

Hablando semanas atrás con algunos diplomáticos, les pregunté si esas cosas se pactaban y me dijeron que sí. En estas Cumbres entre dos países, nada se improvisa. Unas palabritas de la canciller alemana sobre la economía española vendrían de perlas y seguro que estaban pactadas.

Pero jamás me imaginé que esas palabras serían las que todos leímos. “España está haciendo sus deberes y va por buen camino”. ¿No sonaba esto a una frase demasiado provocadora? ¿Un maestro de escuela que le da palmaditas a su alumno? ¿Es que somos alumnos?

Para confirmarlo, busqué la transcripción en alemán y encontré que la canciller dijo algo incluso más duro: “Spanien hat seine Hausaufgaben jetzt wirklich gemacht, und deshalb glaube ich, dass Spanien auf einem sehr guten Weg ist”.

He puesto en negrita la palabra Hausaufgaben porque no significa deberes en el sentido general, sino los deberes que hacen en casa los niños aplicados: las tareas del cole. La declaración es sin duda la de alguien que nos ha hecho un examen y nos ha dicho “muy bien, niños”.

Era mucho más duro de lo que yo esperaba.

Pero la prensa española (al menos la más conocida a escala nacional) no destacó que nos tratasen así: los editoriales fueron sobre si era un chaparrón al gobierno, o si era hora que alguien nos pusiera firmes.

Nadie criticó el trato, algo que desde el punto de vista de la soberanía tiene algo de humillación.

El gobierno respiró con alivio porque era justo lo que esperaba.

Los españoles deberían meditar sobre hasta qué punto estamos por los suelos para que nuestra diplomacia sea capaz de soportar esas declaraciones sin molestarse.

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Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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