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El país de las orejas grandes

6 mayo 2011 - 9:46 - Autor:

Estuve hace seis años recorriendo el País Vasco de la costa a las fronteras con La Rioja para hacer un reportaje titulado “Los vascos no quieren la independencia… económica”. Me tomó varias semanas. Salió en la revista Capital en mayo de 2005.

Entrevisté a empresarios porque se trataba de un reportaje económico. Pero también hablé con políticos: desde el PNV hasta Batasuna. Uno de los representantes de Batasuna que me atendió, Juanjo Petrokorena, luego estuvo en la cárcel.

Mi impresión fue que la mayor parte de los vascos no quería la independencia económica. Los que promulgaban la independencia política, en concreto Batasuna, se detenían justo en la pregunta de si querían fronteras aduaneras, una moneda propia y aranceles (propio de un estado independiente), y decían que no, que eso arruinaría a muchas pymes. Hasta los de Batasuna me dijeron eso.

Me hicieron especialmente gracia los bodegueros de la rioja alavesa, pues cuando les preguntaba si cambiarían las etiquetas de sus botellas por otra que dijera “Arabako Errioka” (Rioja Alavesa), contestaron que no: con eso no venderían ni una botella. Se arruinarían. La Rioja, bien grande en la etiqueta. Uno de esos bodegueros me confesó que pagaba el impuesto revolucionario.

Pero lo que más me sorprendió de ese viaje era que, cuando la entrevista tenía lugar en un sitio público, el entrevistado mostraba miedo de ser escuchado por otras personas. En una ocasión, una de esas personas entró conmigo en una cafetería y buscó la mesa donde podía observar a todos los demás. Una esquina estratégica. Afuera estaba el escolta. Y la conversación tenía tal grado de tensión que podía medirse con un contador geiger.

¿Y a quién temían los vascos? Se temían unos a otros. Tenían miedo de hablar y de ser escuchados. Tenían miedo de las orejas de los demás. No eran libres de hablar porque las orejas que temían eran muy grandes y podían estar en cualquier sitio.

Me han venido estas imágenes ahora que Bildu, la coalición de la izquierda abertzale vasca, puede presentarse a las eleciones municipales del 22-M. Muchas personas hablan de que es un triunfo de la democracia. Y añaden que si no les hubieran permitido presentarse, habría sido entonces un fracaso de sistema electoral, un asco de país y una puñetera caca de Justicia. ¿Lo dicen en serio?

En un bar de mala muerte  de Almería hay más libertad que en todo el  País Vasco.

Si no tienes derecho de hablar, es que tu sistema no sirve.  Si te amenazan en tu pueblo, es que no tienes ni el derecho a vivir en paz en tu pueblo. Y por supuesto, si no tienes derecho a vivir porque te matan, bueno, pues el resto de los derechos ya no te sirve mucho.

Muchos empresarios han huido del País Vasco porque estaban amenazados. ¿Me lo estoy inventado? Hace un mes hablé con uno de ellos que tuvo que huir a la Costa del Sol. Pero vive con miedo a ser localizado. Los mismos que defienden Bildu, son los mismos que no mueven un dedo para que estos empresarios puedan volver a su tierra.

Otros empresarios han tenido que pagar el impuesto revolucionario para permanecer en su tierra. Y quienes les han quitado su libertad, son muchos de los que pedían la libertad y el derecho para Bildu.

Pienso que todo el mundo tiene derecho a defender la independencia de su tierra, la anexión a Francia, la unión con Portugal o la federación galáctica. Basta con ir a los foros públicos y expresarlo. Pero amenazar a los otros, presionarlos, quitarles la libertad… Amenazarlos incluso de muerte….

Hace unas horas, cuando se supo que Bildu se presentaría  a las elecciones, hubo gente que recordó a los presos de ETA. Voy a repetirlo: hubo gente que recordó a los presos de ETA, dentro de los cuales hay unos por delitos de sangre, otros por haber realizado atentados con bomba, otros por… en fin.

Muchos de sus partidarios respiraron ayer porque la decisión de permitir a Bildu presentarse a las elecciones era para ellos un ejercicio de libertad.

Me parece una gran contradicción defender el derecho de Bildu a presentarse a las elecciones, y no haber defendido el derecho a la libertad de los empresarios vascos, bueno, de todos los vascos. Y no hablemos de los muertos…

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Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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