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El fascinante caso de dos países que invirtieron en Ciencia

5 abril 2012 - 6:00 - Autor:

Visité con otros periodistas la isla de Taiwán en 1995. Le ex colonia portuguesa de Formosa sirvió de refugio a los chinos nacionalistas que huyeron tras el triunfo de Mao y el comunismo en 1949. Estos chinos llegaron a un sitio que solo tenía rocas y tifones. Décadas después, Taiwán era uno de los llamados Tigres asiáticos. Las marcas Acer, Asus, HTC y otras son taiwanesas. Tienen fábricas en China continental y es un país muy rico. Su economía se basa en la fabricación y exportación de tecnología, pues es uno de los mayores productores mundiales de microprocesadores. Muchas empresas  occidentales solo ponen la marca como Hewlett Packard, Bluesens, Airis… Pero sus productos proceden de Taiwán.

“¿Cómo lograron ustedes convertirse en una superpotencia económica?”, le preguntamos al vicepresidente de Taiwán, que accedió a pasar un rato con nosotros.

“Nos dimos cuenta de la única riqueza que teníamos eran nuestros ahorros y las reliquias del Museo Nacional de China que trajimos desde Pekín. Entonces decidimos invertir todos nuestros esfuerzos en educación y en ciencia. Enviamos a muchos jóvenes a estudiar al extranjero, sobre todo a EEUU. La condición era que tenían que volver y trabajar por Taiwán. Eso nos permitió crear industrias de alta tecnología y desarrollarnos”.

En el libro del físico y ensayista Michio Kaku titulado “El futuro de la física”, encontré una parte dedicada al milagro de Singapur. Esta pequeña ciudad-estado ubicada en Asia, se creó con chinos han (la etnia han es la más industriosa de China).  Singapur era un puerto de piratas y contrabandistas. Entonces, al igual que Taiwán, hubo unos líderes que sentaron las bases de la prosperidad a partir de 1965, cuando lograron independizarse de Malasia. ¿Cómo?

Lee Kuan Yew, el presidente de esta antigua colonia, decidió que invertirían todos sus esfuerzos en levantar una generación con una alta preparación científica. También ofrecieron enormes cebos para atraer científicos de todo el mundo, entre ellos, actividades culturales de gran nivel. En poco tiempo, este pedacito de tierra se convirtió en otro Tigre Asiático. Es también uno de los mayores fabricantes mundiales de microprocesadores. Un centro de alta tecnología. Ocupa los mejores índices en calidad de vida, en riqueza por persona, en desarrollo… Lee Kuan Yew lo cuenta todo en su libro de memorias “La historia de Singapur”.

Mientras tanto, en España… 

Pobre ciencia española. Eso es lo que se me vino a la mente cuando vi los recortes en los Presupuestos Generales del Estado para 2012 que nos esperan. Justo lo contrario de lo que ha hecho prósperos a dos países mínimos. El Presupuesto de investigación, desarrollo e innovación se recorta un 26%.

Vamos a ser sinceros: el futuro de nuestra supervivencia y nuestra prosperidad no está ligado al cine, a las carreteras o a las ong. Está muy ligado a la ciencia. A la educación. A la investigación. Si triunfamos en ese área, seremos un país con más recursos para construir carreteras, ayudar al cine o sostener ong.

Si Taiwán y Singapur tienen altos estándares de vida y son destacadas potencias económicas, es porque se dieron cuenta de que las inversiones en Ciencia y en Educación son las más productivas.  Yo soy, por lo tanto, uno más de los que clamará contra esos recortes en los Presupuestos. Necesitamos científicos.

@ojomagico 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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