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Elecciones Venezuela 2012: ¿por qué millones de personas siguen votando a Hugo Chávez?

8 octubre 2012 - 18:54 - Autor:

Gracias a una iniciativa del gobierno de Hugo Chávez, Caracas inauguró un espectacular Metrocable en enero de 2010. Eran unas góndolas que ascendían sobre la colina del barrio de San Agustín. Así los habitantes se evitaban subir escaleras interminables para llegar a sus chabolas (se llaman ranchitos).

En la acomodada Europa, esta obra habría sido considerada demagógica. ¡Hay que construirles casas decentes, no Metrocables!

Pero en América Latina, la diferencia es enorme porque los habitantes de esos barrios pasan de ‘pobres miserables sin servicios mínimos‘ a ‘pobres miserables’. Por eso votan a Hugo Chávez.

Cuando unos aguaceros colosales derribaron parte de una cordillera, y enterraron a miles de personas en pueblos y urbanizaciones en 1999, Hugo Chávez aceptó el auxilio de los médicos cubanos. Como la cosa funcionó bien, años después nació la Misión Barrio Adentro, que institucionalizaba la asistencia médica a los barrios pobres. Los médicos cubanos se hicieron populares. Allí no había llegado ni un bote de Betadine en décadas y de repente un montón de señores con bata blanca les escuchaban los pulmones. A cambio, Chávez vendía petróleo a Cuba a precio de amigos.

A esas misiones siguieron otras como la Robinson para alfabetizar a los ignorantes, la Misión Mercal para abastecer a los mercados, la Misión Vuelvan Caras para combatir el desempleo y capacitar a los trabajadores, la Misión Habitat de acceso a las tierras…

Mejora la calidad de vida

Gracias a esas y otras iniciativas, Venezuela subió puestos en el índice de calidad de vida que cada año publica Naciones Unidas. Y Chávez logró calar entre los más pobres, es decir, el 80% de la población venezolana. Por eso le siguieron votando. 

Un informe del Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales y apadrinado  por la fundación alemana Friedrich Ebert en 2005 concluyó que algunas misiones funcionaron mejor que otras, pero en general se logró aumentar ‘el ideal social de superación de la exclusión y de la desigualdad’‘ de las clases más humildes de Venezuela.

La parte menos bonita de estas Misiones es que Chávez ha aprovechado esa ‘superación” para para convertirlas en plataformas de la ideología del Proyecto de la Revolución Bolivariana.

El estado soy yo

Es como si el gobierno de EEUU hubiera aprovechado las ayudas que concede a la sociedad de voluntarios AmeriCorps para promover el programa bélico de George Bush en su mandato. O como si el gobierno de Rajoy se infiltrase en Cáritas para arengar en los comedores sociales que los recortes en Sanidad son necesarios. Eso, en las democracias occidentales está prohibido.

En segundo lugar, el Proyecto de Revolución Bolivariana de Chávez está apegado a una ideología. ¿Y de qué ideología estamos hablando? Como dicen ellos mismos, de socialismo científico. En resumen: marxismo leninisno. ¿Y eso está prohibido?

Todos los Gobiernos piensan que su ideología es la más conveniente. Pero los hechos les deben dar la razón o no.

Datos, datos, datos

Los datos positivos ya los he comentado antes: menos analfabetismo, menos pobreza extrema, más formación universitaria, más empleo y más casas para pobres.

Los datos negativos son: Venezuela tiene la mayor tasa de inflación de América Latina, casi un 30%. Tiene una de las mayores tasas de crímenes del mundo, 18.000 personas al año. La economía ha perdido a miles de empresarios, y la productividad interna del país ha bajado debido a las apropiaciones de empresas y tierras de empresarios y ganaderos.  La inversión extranjera se ha paralizado porque no hay seguridad jurídica. Venezuela depende cada vez más de las importaciones, lo cual siempre es un obstáculo para la soberanía económica.

Los apagones eléctricos y la caída de puentes demuestran que no hay buenas infraestructuras.  Hay un mercado negro del dólar y hasta los pisos se pagan en esta moneda. El número de funcionarios ha pasado de uno a dos millones y medio en 13 años. La empresa de petróleos PDVSA ha pasado de 30.000 a 105.000 empleados, pero está produciendo menos barriles de petróleo. La escasez de productos básicos recuerda cada vez más la propia de Cuba o Corea del Norte.

Y las Misiones han ido decayendo desde 2007 como muestra otro informe del mismo Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (fechado en 2010) que decía lo siguiente:  “El gobierno inició una nueva etapa dirigida a la construcción de un nuevo orden socialista caracterizada por fuertes rasgos autoritarios en las maneras de gobernar con graves repercusiones en el debilitamiento del Estado de derecho y de justicia, y altos riesgos para la vigencia del sistema político democrático”.

Las Misiones dejaron de combatir las causas de la pobreza para convertirse en comunas  ideológicas. Según este segundo informe, ahora su fin era representar “una línea radical” en la que el Estado “es el único encargado de la satisfacción de necesidades sociales”.  El informe concluía que desaparecían “las libertades individuales y colectivas, la igualdad ante la ley y la autonomía política, cultural y económica”. Para el chavismo esas cosas eran “valores perniciosos del capitalismo”.

Es decir, las Misiones eran plataformas estratégicas para perpetuar el chavismo, “pasando por encima de las políticas y los controles de las instituciones del Estado”. Peor aún: miles de médicos cubanos han tenido que abandonar la Misión Barrio Adentro porque el gobierno no cumplió con su palabra de crearles consultorios decentes en esos barrios.

Si las Misiones habían decaído tanto, ¿por qué le siguen votando millones de personas? Por el petróleo.

El maná negro

Cuando llegó al poder Chávez, un barril valía menos de 16 dólares. Hoy está por encima de 100. Además, en este lapso  Venezuela se ha convertido el país con más reservas probadas del globo.

Es decir, el Estado ha tenido y tendrá mucho dinero para ir aumentando las bases del nuevo servilismo del militante bolivariano. Chávez ha fundido el partido y su ideología con el estado.

Con el dinero de los contribuyentes, Chávez  financia sin escrúpulos la transformación ideológica de las Misiones y la movilización de los más de 100.000 miembros de los Círculos Bolivarianos, cuya ideología es el socialismo científico, como demuestra su medio de comunicación digital preferido: aporrea. Y para ellos hay un enemigo de clase: los patronos, los propietarios, los empresarios, los que no sean como ellos, los profesionales, la oposición política…

Sin petróleo no hay paraíso

¿Qué pasaría si Venezuela no estuviera asentada sobre un gigantesco mar de petróleo? Que tendría que crear su propia riqueza por otros medios. El chavismo no tendría fondos para financiar su expansión ideológica, ni para alimentar a sus bases, ya sean funcionarios, afiliados, simpatizantes, gente de buena fe o gente que quiera medrar. Sería un país en bancarrota como Corea del Norte.

Muchos pobres han votado a Chávez porque  han recibido indiscutibles servicios del estado:  han pensado que si se iba Chávez, se acabarían las ayudas. Lógico Por eso le votan y es legítimo. Pero también porque las Misiones se han convertido en medios de coacción política, como dice el informe del ILDIS.

Muchos funcionarios han sentido miedo de que sin Chávez iban a perder el puesto de trabajo. Es el factor miedo, como recogía un reportaje de The New York Times.

Por eso le han votado. Los prosélitos chavistas  se han aferrado a su comandante como el que se agarra a una mata de cambur. Les financia con fondos del estado. Por eso le han votado.

Mientras haya petróleo, Chávez tendrá dinero para financiar su estrategia de penetración política, y de ampliar las bases del servilismo. En los próximos seis años seguirá haciendo lo mismo.

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@ojomagico

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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