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Todo el mundo se burló de Ana Botella pero aquí casi nadie habla inglés

14 septiembre 2013 - 13:28 - Autor:

Cuando vi la tormenta de burlas contra Ana Botella por su inglés macarrónico, le pedí a Bosco Martín que le hiciera una entrevista a alguien que pudiera confirmarnos si de verdad había hecho el ridículo.

El elegido fue Richard Vaughan. ¿Qué opinaba el profesor de inglés más popular de España del discurso de la alcaldesa?

“A la alcaldesa se le entendió correctamente, porque su discurso estaba bien escrito y se notaba que lo había ensayado mucho. Está claro que no tiene buen nivel de inglés, y que lo habla con fuerte acento español, pero eso cualquier angloparlante lo ve normal. En este país pocos pueden tirar la primera piedra…”.

Entonces, ¿por qué nos ensañamos con Ana Botella? Porque este país se “recochinea” de la gente que trata de hablar inglés.

Si yo fuera psicólogo diría que los españoles proyectamos en Ana Botella nuestra propia incapacidad con  el inglés. Según un estudio realizado por Diverbo, aquí casi nadie lo habla, y quien lo habla, lo habla mal. “Solo 1 de cada 10 supera el nivel más elemental para poder comunicarse en inglés”.

¿Por qué es tan difícil? Malos profesores, malas costumbres, malas actitudes, malos métodos. Eso dice Vaughan.

¿Cómo aprenderlo bien? Muy sencillo: sabiendo cómo aprendió Richard Vaughan español. Lo resume en un libro titulado “Si quiere, puedes” donde cuenta cómo aprendió castellano.

El verdadero método Vaughan

Inventa un personaje imaginario y habla inglés con él.

No compres CD para escucharlosen el coche. Habla inglés con tu personaje imaginario. En medio de un embotellamiento.

No te preocupes de maltratar el inglés. Vaughan dice en la sede de la ONU en Nueva York se realiza todos los días “una auténtica carnicería con la estructura y sintaxis de mi idioma”. Y todos tan contentos.

Olvídate de la gramática. Lo importante es oír, oír, oír en inglés. Dice que llegará un momento en que soñaremos en inglés.

Lee noveluchas o best sellers. Nada de Jane Austen ni Joseph Conrad. Donde haya una narración  sencilla (a mí me gusta Jeffrey Archer) que se quiten los clásicos.

Traduce del inglés al español. Del español al inglés. Y si puedes, traducción directa+inversa: del español, al inglés, y esa frase en inglés, luego al español.

Dedica un mínimo de 3.000 horas de trabajo si quieres hablar bien. Eso de dos horitas a la semana no funciona.

El bilingüismo es casi imposible

En resumen, este método no es “para” aprender inglés; sino “cómo” aprender inglés. Fatigoso, laborioso, persistente… Pero así se ven los frutos.

¿Y nos quitaremos el acento español? Eso nunca. Vaughan dice que después de los ocho años, ya es muy difícil ser bilingüe. Vaughan lleva cuarenta años en España aún se ríe de su acento americano.

Y eso que cuando llegó a España, Vaughan “había leído ya 200 libros en el idioma de Cervantes, incluido El Quijote”. Vivió de estudiante en una habitación alquilada de la calle Doctor Esquerdo; y aprendía castellano leyendo en voz alta novelas de Baroja, las declamaba, y repetía frases castizas una y otra vez.

Así que, a todos los que se burlaron de Ana Botella, les desafío: ¿vuestro inglés es mucho mejor? Si es así, estáis invitados a una relaxing cup of café con leche.

( Y eso que no quiero entrar de que en España no nos preparan para hablar en público)


Te gustará ver:

En este video, Vaughan explica que hablamos peor que hace 30 años

Los hombres de 40 a 50 años dirían mucho peor la frase “relaxing cup of café con leche”

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Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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