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El sospechoso marketing del ‘mejor restaurante del mundo’

29 abril 2014 - 0:09 - Autor:

 

La mujer más bella del mundo. El hombre más interesante del mundo. El mejor restaurante del mundo.

Cuando leen esos titulares, ¿no piensan que nos están tomando el pelo?

Por ejemplo, cuando leí el otro día que Lupita Nyong’o es la mujer más bella del mundo, me eché a reír. Lo decía la revista People y lo repetían todos los medios del mundo. ¿Qué pasa? ¿Es que a People les han llegado fotos de 3.000 millones de mujeres?

Decir que han encontrado a la mujer más bella del mundo es una mentira. Puro marketing. Algo imposible de comprobar.

Cuando leí que existía ‘el hombre más interesante del mundo’ me pregunté quién era y qué quería decir eso. Era la típica frase que se emplea con hombres bastante maduros, que se mantienen en forma y todavía les queda pelo (blanco). Resultó una campaña de publicidad de una marca de cerveza pero tuvo tanta pegada que muchos medios de EEUU le dieron coba como si fuera una noticia creíble. Marketing. Es mentira porque no se puede demostrar.

Y por supuesto, cuando leí que Can Roca dejaba de ser el mejor restaurante del mundo porque ahora era el Noma de Dinamarca, se me saltaron las lágrimas. ¿Quién dice eso? La revista británica Restaurant Magazine. Marketing. Demostrar que es mentira es fácil porque les reto a que pasen sin comer un día entero y se metan en una tasca cualquiera. Verán que esa tasca es el mejor restaurante del mundo.

Vinos, mujeres, actores, películas, incluso la lista de los personajes más ricos del mundo es puro marketing de la revista Forbes. ¿Y quién no nos dice que un jeque en un país árabe no tiene más patrimonio?

Los periodistas usamos las listas de ‘los mejores’ o ‘los más’ porque es un concepto simple que todo el mundo entiende. Pedimos el guiño de los lectores, para hacer relevante una información que es básicamente marketing periodístico. Mentira. Vendemos ejemplares, obtenemos clics o nos hacemos más famosos porque los otros medios nos citan. Pero científicamente, la mayor parte de esas listas son pura mentira.

Para los que obtienen el premio, supone un empujón inmenso. Y ahí viene la parte positiva del asunto: me alegro de que los restaurantes españoles reciban premios porque eso supone un tirón para nuestra comida. Gracias a los premios que obtuvo Ferrán Adria con El Bulli, se produjo un fenomenal interés por la comida española, que a escala internacional no pasaba de paella y la sangría.

Y a su vez, tuvo un efecto imitación en muchos restaurantes españoles que no salían de la paella y la sangría. Ahora te vas a cualquier chiringuito y tienen un menú de diseño con una cocina acristalada donde un señor con cofia le da vuelta y vuelta a un pollo.

Lo malo es cuando te sirve ese pollo deconstruido con patatas nitrogenadas y te cobra 200 euros por la degustación. Entonces se convierte en algo cercano a la estafa. Muy parecido a lo que vivimos con algunas obras de arte abstracto, que gracias a los marchantes (palabra muy parecida a marketing), encuentran a un montón de filisteos dispuestos a pagar millones por colgar de la pared de su casa un cuadro ‘de ese señor tan famoso que ha salido en la prensa’. Marketing.

Un día, un amigo consiguió una reserva en uno de esos ‘mejores restaurantes del mundo’. Le pregunté qué tal. Y me dijo que salió con tanta hambre que se fue a por un bocadillo de calamares en una taberna cercana. El bocadillo le pareció ‘el mejor bocadillo de calamares del mundo’.

 

 

 

 

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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