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¡Tonto el último!: la psicología del pánico financiero contada por un banquero

1 mayo 2014 - 19:22 - Autor:

¿Recuerdan la película de James Stewart, Qué bello es vivir?

El personaje de Stewart es director de un banco. Un día, se extiende el rumor falso de que ha dejado de pagar una suma de dinero. El rumor desemboca en pánico, los clientes acuden a retirar su dinero y, ante la amenaza de quiebra, este hombre se intenta suicidar. Pero la visita de un ángel le hace cambiar de opinión. Stewart vuelve a casa, los amigos reúnen el dinero que alguien había robado del banco, y colorín colorado.

Este ejemplo lo usa Ben Bernanke, que fue el presidente de la Reserva Federal, para explicar el temible efecto pánico en el mundo de la banca (el libro se titula Mis años en la Reserva Federal, Deusto). Explica que cuando se extiende un rumor maligno, tenga o no razón, los clientes piensan de la siguiente manera. “Bueno, no sé si el rumor es cierto o no. Pero lo que sé es que si espero, todo el mundo saca su dinero y soy la última persona de la cola, puede que me quede sin nada”.

¿Qué harían ustedes? Según Bernanke la gente iría a hacer cola para retirar su dinero a tiempo. Eso crea un grave problema incluso en los bancos sanos. “Ningún banco dispone de efectivo equivalente a los depósitos; con ese dinero concede créditos”. El banco intenta vender todo lo que se pueda convertir en dinero lo antes posible, pero llega un momento en que se le acaba la cuerda y aparece un montón de gente diciendo: “¿Dónde está mi dinero?”·

Entonces, dice Bernanke, tenemos una profecía autocumplida: la idea falsa del pánico bancario lleva a muchas instituciones a la quiebra. Eso fue lo que sucedió en la Gran Depresión en 1929 y los años siguientes. En Estados Unidos quebraron miles de bancos. Fue entonces cuando se creó algo que hoy día es como el airbag de los clientes. El fondo de garantía de depósitos.

Realmente es un arma psicológica, pero funciona. En la crisis de 2008, según cuenta Bernanke, este fondo de 250.000 dólares por clientes se elevó “hasta el infinito en las cuentas corrientes”. Se evitó que el pánico se extendiera como una epidemia más allá de lo razonable.

En Europa salvo pequeños casos, tampoco hubo epimedia. El límite se elevó de 20.000 euros a 100.000 por persona a finales de 2008. Mucha gente no se acuerda de aquellos meses, pero en octubre de 2008 el sistema financiero europeo estuvo a punto de estallar.

Y una de las cosas que más sorprende de esta crisis, es que los impostores confiaron en el sistema. A pesar de la quiebra técnica de entidades, de la mala gestión de los directivos, de los juicios abiertos contra muchos de ellos, de las preferentes y otras porquerías financieras vendidas sin moral, los impostores han mantenido su fe en bancos y cajas.

Un directivo de BBVA me confesó un día que con las malas noticias de Bankia, esperaban que miles de clientes abandonasen la vieja caja y se refugiaran en BBVA o Santander. Ni agua.

Para no dejarles con la sensación de hambre les diré que este libro examina cómo se originan las crisis financieras y cómo los bancos centrales han acertado unas veces, y se han equivocado muchas otras.

El libro de Bernanke es una recopilación de varias conferencias. Al estar dictados con ese ánimo divulgativo ante un público no experto, tiene la gran ventaja de que se lee como un cuento. Pero no es un libro de memorias, como parece decir el titular español de Mis años en la reserva Federal. En inglés es The Federal Reserve and the financial crisis. Hay que darle un tirón de orejas a la editorial española por confundir al lector.

En resumen, el libro examina cómo se originan las crisis financieras y cómo los bancos centrales han acertado unas veces, y se han equivocado muchas otras

 

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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