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El empleo de moda es el ‘gig’

3 julio 2014 - 18:11 - Autor:

Los anglosajones lo llaman gig. Es decir, el trabajo eventual, ocasional, de horas… Ni siquiera llega a minijob.

La palabra gig usa en el mundo de la música para expresar esas actuaciones de pocas horas de un grupo musical en un pub en fin de semana. 

Y ahora se han dado cuenta de que esos trabajos esporádicos se han trasladado a todas las capas del sistema económico. Obtener un gig es conseguir un curro de horas, o días, una colaboración, un trabajo limitado, microscópico, de algunos euros. Y hay hasta webs para que te apuntes y consigas un gig. (Pinchad aquí).

¿Cómo lo llamaríamos en España? Propongo ’empleo de tapeo’.

Para entenderlo, veamos la evolución del empleo en los últimos diez años:

-Menú a la carta: salías de la Facultad, de la FP o incluso, de Bachillerato, y encontrabas empleo fácilmente: de albañil, ingeniero o reponedor. No tenías miedo al paro porque en poco tiempo ibas a conseguir otro. Te podías permitir el lujo de escoger empleo a la carta

-Menú del día: cuando empezó la crisis en 2008, conseguir empleo fijo era casi una carrera de obstáculos. Cuando conseguías uno, alguien te leía las condiciones. Tú ponías cada de asombro. Y te decían: “Es lo que hay, chaval. Lo tomas o vete porque hay cola”. Como los menús del día. Ya ni soñabas con pedir a la carta.

-De tapeo: es la última moda. Nuestro gig. Pillas lo que hay. ¿Duración? La que sea. No te pagan mucho por esas horas en un súper, esa sustitución en una gasolinera o por unas colaboraciones. Pero si logras un poquito por allí y otro por allá, puedes ir tirando. Como cuando vas de tapas: unas tapitas por aquí y otras por allá, te gastas poco y ya has llenado el estómago.

Si lo prefieren, lo podemos llamar un ‘tapas’ job’.

Foto: cortesía de freedigitalphotos.net

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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