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Los cinco envilecedores obstáculos que ponemos a los jóvenes cuando encuentran empleo

20 agosto 2014 - 13:02 - Autor:

Un 55% de los jóvenes en paro es una cifra que dejaría boquiabierta a cualquier sociedad. Eso es lo que sucede en España. Pero, ¿qué pasa después, cuando un joven consigue un puesto de trabajo?

Pues que se levantan ante él otros obstáculos que realmente son viles:

1. Nadie les enseña nada. Sucede en muchas empresas. Los jóvenes comienzan a trabajar con ilusión… y metiendo la pata. Les corrigen con una bronca, en vez de asignarle un tutor con experiencia y con ganas de enseñarle ‘los trucos’. Eso acortaría su periodo de aprendizaje.

2. Los veteranos les impiden el paso. Los veteranos  están aferrados a sus puestos como lapas. No hay movilidad. Ascender en la empresa es más difícil que subir el Everest. Pueden pasar años antes de que un joven llegue al puesto que se merece.

3. Les chafan las ideas. Cuando un joven entra en una empresa, ve las cosas de otra manera, detecta fallos en la rutina y propone cambios. ¿Cambios? Oh no, chaval, mejor deja las cosas como están no sea que nos vayas a cambiar nuestra deliciosa rutina diaria.

 4. Les ponen en sitios inadecuados. El que vale para marketing acaba en contabilidad, y el que sirve para ventas, termina en producción. ¿Es que no existen ‘cazadores de talentos’ en las empresas? ¿Es que no ven el potencial de un joven?
5. Les pagan muy poco. Becario, prácticas, aprendiz, empleadito… Los jóvenes echan horas y esfuerzo en la empresa, pero la empresa sigue compensándole durante años con un salario muy bajo. Así, ¿cómo se puede fundar una familia?
(Foto cortesía de freedigitalphotos.net)

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Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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