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La buena y la mala noticia sobre las pensiones de millones de españoles

1 octubre 2014 - 14:13 - Autor:

La buena noticia de este año es que aumenta un 3,3% el presupuesto para pagar las pensiones. Las pensiones se comen literalmente  131.000 millones de euros. Más de un tercio del presupuesto.

Eso demuestra que España es un estado de Bienestar, a pesar de los recortes.

La mala noticia es que cada vez hay más ancianos. España se convertirá dentro de poco en un país de viejecitos.

¿Por qué? Porque una de las lacras de los países desarrollados es que preferimos comprar un mueble de Ikea a tener niños.

Hay más razones:

Porque las parejas jóvenes se casan tarde.

Porque la gente joven prefiere ‘disfrutar de la vida’ antes que casarse o tener hijos.

Porque tener hijos cuesta dinero.

Porque las mujeres participan más en la vida laboral

Porque las mujeres embarazadas son discriminadas en los puestos de trabajo.
Porque en España, las ayudas por hijo son escasas: por ejemplo, los pañales pagan un IVA del 21%.

Un estudio realizado por Alejandro Macarrón hace unos años afirmaba que en natalidad estamos peor que en la Guerra Civil.

Hay otras razones para ese aumento de la población de la tercera edad. Ha mejorado mucho el nivel de vida.

No voy a decir que ser anciano es una gozada, pero, comparado con tiempos pasados, muchas personas mayores afirman que es cuando más han disfrutado de la vida. Los medicamentos nos alargan la edad, los sistemas de salud y prevención retrasan edad media, así como la mejora en la alimentación y todos los cuidados que se han desarrollado en torno a la tercera edad nos amortiguan los padecimientos.

La parte no tan bonita de ese envejecimiento medio es que cada vez habrá menos dinero para pagar las pensiones de todos. Ya saben que en el sistema español, los jóvenes pagan las pensiones de los viejos. Si no hay jóvenes, ergo…

Además, cuanto más viejos nos hacemos, tenemos más achaques, más graves y más a menudo. Por mucha salud que queramos tener, visitamos más al médico. Y cuanto más viejos, consumimos más medicamentos, y de ellos, más crónicos. Aumenta el gasto el dependencia.

¿Y cuál es el problema? ¿No deseamos todos tener una jubilación cubierta por todos los flancos? Yo el primero.

Pero el dinero da para lo que da. O residencias de la tercera edad o becas. Ya sé que exagero un poco. Pero así es como se elaboran los Presupuestos Generales del Estado. Los ministros se reúnen con el ministro de Hacienda y empiezan a extender la mano. El que tiene la llave de la caja, dice: ‘No da para todos. Así que…’.

Hay más consecuencias, algunas curiosas. El español medio será menos audaz y menos dispuesto al cambio. Eso se puede ver en elecciones. Por ejemplo, en Escocia la mayoría de las personas mayores de 60 años votaron No a la independencia. No querían experimentos con gaseosa.

Pero la mayoría de los jóvenes de 16 a 18 años están dispuestos a cualquier cambio. A experimentar. En Escocia, la mayoría de los jóvenes apoyaba la independencia. En las encuestas realizadas en los últimos 25 años en Cataluña, los jóvenes son más independentistas que los mayores. Quieren marcha. Cambio. Meneo.

Una población más anciana tiene un efecto terrible sobre la demografía: hay menos natalidad (personas infértiles), de modo que la consecuencia se convierte en causa.
De modo que hay que actuar sobre ‘los reponedores’ que son los jóvenes. Problema:
1. Los jóvenes no contraerán matrimonio si no tienen el acceso a una vivienda asequible
2. No tendrán hijos si no tienen perspectivas laborales y futuro
3. No verán el futuro con optimismo si no cuentan con un contrato laboral estable.
Pero por lo que he visto de los Presupuestos, ninguna de esas tres cosas va a mejorar sustancialmente en 2015. Mala noticia.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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