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Me llamo Cristóbal Montoro y doy miedo

12 febrero 2015 - 9:39 - Autor:

¿Qué tienes ahí escondido? ¿Por qué abriste esa cuenta en el extranjero? ¿Has declarado todos tus ingresos? ¿Y ese piso en Canarias? ¿Por qué no confesaste que tenías dinero en Andorra? ¿Me puedes justificar estas facturas de comidas?

¡Confiesa!

Y si no confiesas, da igual. Yo te haré confesar. Tengo todos los medios a mi alcance. Por ejemplo una red de supercomputadoras que poseen todos tus datos. Bueno, los tuyos y los de 42 millones de contribuyentes más. Y cada año que pasa, tengo más datos sobre ti: en cualquier comunidad autónoma, y en otras partes del mundo. No hay escape.

¿Sabes lo que hago con eso? Pues mira, a esas máquinas les metemos un algoritmo que cruza todos los datos y hace saltar una alarma cuando notan algo raro. ¿Qué es algo raro? Demasiados movimientos en tu cuenta no previstos, ingresos en efectivos superiores a 2.500 euros, transferencias extraordinarias… Algo que se salga de tu patrón de comportamiento. Ah, además, la máquina tiene cada vez más memoria y me recuerda esas deudas tributarias que tú pensabas que ya habíamos olvidado. Nada de eso, querido. Todos vais a pagar.

Lo mejor de esta máquina es que ya piensa por sí misma. Lo llaman Inteligencia Artificial. Nosotros la llamamos Orellana, porque, como el descubridor español, cada vez descubre más fraudes fiscales.

Ya sabes que tengo cinco años para revisar tus deudas con Hacienda. Rebuscaré en tus cuentas, en tus declaraciones pasadas, en tus facturas, y si veo que algo no cuadra, te enviaré una notificación. Eso al principio, luego te envío un inspector. Y si te pones chulo, varios.

¿Te pones aún más chulo? ¿Es que no sabes donde está el poder? El poder está en la Agencia Tributaria. Mi Armada Invencible. Puedo poner a todos de rodillas. Deportistas Number One, actores, grandes fortunas, incluso políticos desafiantes… Puedo triturar incluso a los periódicos, radios, webs, televisiones, blogs, periodistas ‘estrella’, o locutores arrogantes.

¿De dónde crees que va a salir el dinero para pagar esas cosas fantásticas que tenemos en este país? La sanidad, las autopistas, los trenes de alta velocidad, los colegios, las universidades…? A ver si te piensas que el copago, las matrículas universitarias o los billetes de tren lo pagan todo. No querido. Eso hay que pagarlo poniendo impuestos sobre todo lo que se mueva: IVA, Impuesto de la Renta, sobre bebidas, sobre tabaco, gasolina, sobre propiedades, sobre sociedades, plusvalías y la madre que lo parió.

En 2008 recaudamos 8.000 millones de euros. ¿Sabes cuánto recaudamos en 2014? Más de 12.000 millones. Record histórico.

¿Los tontos que han pillado con la lista Falciani? Ya los teníamos agarrados por las pelotas. Y confesaron. Vaya si confesaron. Todos pagaron lo que tenían que pagar. Bueno, a eso yo lo llamo regularización. Es una palabra bonita. Regulariza o muere.

Lo bueno aún está por venir: este año voy a tener mi propia pasarela Cibeles. Por ahí van a pasar un montón de caras conocidas. El coletas, sus amiguetes ‘y amiguetas’ (je, je), pero también empresarios, sindicalistas, grandes fortunas, actores, directores,  (ah, el cine español es tan rebelde), artistas, peluqueros, futbolistas… Cuando caen los grandes, todo el mundo se asusta. Tiene un poder sugestivo.

Aquí no se salva nadie. Nadie que quiera saltarse la ley, se entiende. La ley de los impuestos. ¡A pasar por caja!

¿Sabías que si pones ‘Cristóbal’ en Google, salgo después de ‘Cristóbal Colón’?  Eso es poder. El descubrió América. Yo descubro a evasores fiscales. Estén donde estén.

Por eso doy miedo.

Me gusta mi trabajo. Me encanta. ¿Se nota mucho?

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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