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En Suecia, los pueblos se pelean por tener un almacén de residuos nucleares

31 julio 2015 - 9:05 - Autor:

Suecia es el país-ejemplo al que siempre miramos cuando estamos en un atolladero económico o social.

Resulta que Suecia es uno de los países con más energía nuclear del universo: tiene diez reactores para una población de nueve millones de habitantes. España tiene menos reactores, ocho, para más habitantes: 47 millones.

El 50% de la electricidad de Suecia es de origen atómico. En España, menos del 20%. Por lo tanto, los suecos tienen más problemas que los españoles a la hora de enterrar sus residuos nucleares, residuos que pueden estar activos miles de años.

Las leyes suecas permiten que cualquier municipio se niegue aceptar  la instalación de un almacén nuclear en sus dominios. Entonces, ¿cómo resuelven el problema de los residuos?

Para empezar, con mucha transparencia. Primero abren un proceso para saber cuál es el sitio ideal para instalar silos nucleares. Los municipios interesados pueden postularse. ¿A alguien le interesa? Generalmente, a los municipios cercanos a plantas nucleares pues los vecinos quieren proteger los puestos de trabajo de sus familiares en la central.

El departamento sueco de residuos nucleares va eliminando candidatos. Una vez quedan, por ejemplo, dos municipios, llega la hora de la comunicación. Se trabaja estrechamente con los vecinos, con políticos y con asociaciones civiles.

Y aquí viene lo bueno: en lugar de decirles que las barras nucleares almacenadas en el silo van a estar seguras y que no hay peligro, les dicen todo lo contrario. “Estos residuos son muy peligrosos. El riesgo existe, de modo que hay que encontrar una solución”. Eso afirmaba a un periódico norteamericano Claes Thegerstrom, director de la Oficina Sueca de Residuos Nucleares.

Se inunda a los vecinos con toda clase de información y se les concede un largo periodo de deliberación. Pero se les dice que no están solos: hay otro ayuntamiento interesado en instalar el cementerio de residuos. “Cada uno de los municipios sabe que el almacén es una fuente de empleo, y que si son elegidos también puede suponer un enorme prestigio internacional”, afirmaba Thegerstrom.

Esa es la clave: instalar un almacén nuclear en tu pueblo da empleo.

Empleo es precisamente lo que busca el alcalde de Villar de Cañas, el municipio de Cuenca que desea el almacén. El municipio se presentó voluntariamente cuando se abrió el concurso en 2010, en tiempos de Zapatero. Y fue un gobierno del PP quien lo eligió.

El nuevo gobierno de Castilla La Mancha no quiere el almacén porque dice que esa es una zona donde no hay plantas nucleares. En eso tiene razón. Pero supongamos que no se guardan los residuos en Villar de Cañas. ¿Dónde los metemos? No hay tiempo para improvisar. Por si no lo sabían, Francia guarda nuestros residuos y en 2016 nos empezará a cobrar 70.000 euros al día por hacerlo.

Cuanto más tardemos, más pagaremos.

Lo que cualquier español debería saber a estas alturas es que tenemos plantas nucleares que generan electricidad que todos consumimos diariamente para ver la tele o calentar un pescado al microondas. La parte bonita es que no dependemos del petróleo de los árabes para tener esa energía. La energía nuclear te hace independiente.

La parte fea es que esa energía es muy sucia. Y peligrosa. A mí especialmente no me hace gracia y espero, como los alemanes, el día en que el 100% de la electricidad venga por energías renovables (ellos lo planean para el 2050). Pero mientras tengamos abiertas centrales nucleares, hay que pensar en cómo y dónde enterrar la basura nuclear.

No sé si hay que creerse las cifras catastrofistas del ministro de Fomento, pues dice que si no tenemos almacén, tendríamos que cerrar las plantas nucleares y la factura eléctrica va a subir un 20%.

Lo que  sí sé es que esos residuos hay que meterlos ya en algún sitio, y que si todos los gobiernos autónomos reaccionasen como el de Castilla La Mancha, tendríamos que tirar la basura nuclear como hacen ciertos bestias: por un barranco.

Volvamos a los suecos. Esperan inaugurar en 2020 un cementerio nuclear en Osthammar (centro del país) excavado en un lecho de roca cristalina. El pueblo cumple con todos los requisitos porque las rocas tienen 1.900 millones de años de antigüedad, son herméticas y sin fisuras. Además, los habitantes han dicho sí, por la sencilla razón de que al lado está la estación nuclear de Forsmark, donde trabajan muchos de ellos.

Los habitantes de Osthammar han recibido en sus casas visitas de los expertos y además uno a uno han recibido llamadas de teléfono preguntándoles lo siguiente: “¿Confía usted en que las autoridades van a resolver el problema, o desea que esperar a que llegue una mejor tecnología y dejar los residuos a las futuras generaciones que en realidad no se benefician de la energía nuclear?”.

El 88% de los habitantes ha dicho que acepta el silo nuclear. Recordemos que está al lado de una central atómica.

La gran diferencia es que en los alrededores de Villar de Cañas no hay ninguna central nuclear. Por eso la opinión está dividida. Pero si persistimos en nuestra política de escurrir el bulto, estaremos de aquí a 2020 buscando todavía un cementerio.

PD: Vean este reportaje en video de la CNN sobre el pueblo sueco que desea un almacén nuclear.

PD: Lean este blog que se opone al silo nuclear en Villar de Cañas: Plataforma contra el cementerio.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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