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El periodista socialista que Nicolás Maduro quiere dejar “en los huesos”

24 octubre 2016 - 21:45 - Autor:

Uno de los mayores enemigos de Nicolás Maduro es el periodista Rafael Poleo.

Nacido en 1937, ha sido director del prestigioso vespertino El Mundo (Caracas), jefe de noticias del canal Globovisión y fundador de otros medios como El Nuevo País o Zeta.

Ahora vive exilado en Miami. No puede viajar a Venezuela porque lo meterían preso. Está amenazado. Sobre todo por lo que publicó hace pocos días sobre PDVSA, la mayor empresa de Venezuela y una de las mayores petroleras del mundo.

PDVSA es la gallina de los huevos de oro de Venezuela. Siempre lo ha sido. Lo que pasa es que ahora sus cuentas no están claras. Se sospecha que los chavistas desde tiempos de Chávez la usan como caja B para apoyar a las FARC (como cuenta Emili Blasco en su libro Bumeran Chávez), o para financiar lo que al gobierno le dé la gana sin pasar por controles.

Resulta que la agencia de noticias financieras Bloomberg publicó a principios de este mes un reportaje sobre PDVSA titulado “Venezuela está empeñando trozos de su marca americana Citgo para sobrevivir” (Venezuela is pawning pieces of iconic american brand Citgo to survive).

PDVSA es propietaria de la red de gasolineras norteamericanas Citgo. Aunque no lo crean, esta compañía tiene una imagen muy buena en EEUU. Primero porque está en muchos sitios de ese país. Y segundo porque, si mal no recuerdan, Chávez ordenó una vez suministrar gratis el carburante para la calefacción de las familias pobres en EEUU. Y Citgo lo sigue haciendo cada invierno.

Era una forma de burlarse del imperio.

Pero sigo.

El problema de Citgo no es Citgo sino PDVSA.

Los bonos de PDVSA son el último recurso de Maduro para obtener divisas en unos momentos en que nadie presta dinero a un gobierno que ha provocado una inflación gigantesca y que no tiene prestigio financiero.

Hasta ahora, PDVSA tenía cierta credibilidad porque vende petróleo, el petróleo mueve al mundo y el petróleo se paga en dólares.

Durante mucho tiempo, PDVSA ha estado emitiendo bonos con una jugosa rentabilidad: 20%. Esas emisiones pagaban emisiones anteriores.

El esquema funciona bien siempre que confíen en ti y te sigan comprando bonos. Pero en los últimos meses, PDVSA ha tenido problemas para colocar los bonos. Se queda corta de dinero. Es más, en una colocación, se tuvo que comer la mitad de los bonos. Y eso a pesar de que estuvo dando largas, diciendo que ampliaba el plazo, y presumiendo de que tenía debajo el prestigio de Citgo, a la que valoró en más de 8.300 millones de dólares.

Pero la agencia Bloomberg consultó a varios analistas los cuales la valoraron en menos de la mitad. Todo eso lo contaba un periodista de Bloomberg llamado Joe Carroll, que debe ser ahora otro enemigo público de Maduro.

Y aquí es donde entra Rafael Poleo.

En su diario digital El Nuevo País se publicó la historia de Bloomberg con pelos y señales pero en castellano (pinchar aquí). Entre los detalles, se leía que a PDVSA le están esperando como lobos otras multinacionales petroleras norteamericanas que se quieren quedar con Citgo. ¿Saben por qué? Porque los chavistas nacionalizaron sus propiedades en Venezuela. Esas petroleras creen que ha llegado la hora de la venganza.

La situación es alarmante porque Venezuela se está quedando sin divisas. No tiene dólares para pagar las importaciones. Y encima su prestigiosa PDVSA ya no logra colocar bonos. Peor aún: entre algunos analistas empieza a correrse el rumor de que PDVSA podría entrar en default, en impago o quiebra.

Fue contado así, tal cual, por El Nuevo País de Rafael Poleo, y también por cientos de medios en todo el mundo conectados a Bloomberg.

Pero, ¿contra quién arremetió Maduro? Contra Poleo. Ha exigido a un ministro chavista que demande a Poleo “hasta dejarlo en los huesos”. Y el colmo es que quiere prohibir que Poleo y sus medios mencionen la palabra PDVSA. Es como prohibir decir “buenos días”.

Para Poleo esta batalla no es nueva. Hace muchos años, publicó que el antiguo presidente socialdemócrata venezolano Carlos Andrés Pérez había extendido a cuenta de su amante un cheque de más de 400 millones de dólares para cobrar en EEUU.

Pérez mandó a los servicios secretos a liquidarle, razón por la cual, Poleo se tuvo que refugiar en Miami. Volvió al cabo de los años a Venezuela. Pero cuando publicó que Hugo Chávez iba a acabar “colgado de los tobillos como Mussolini”, el gobierno chavista también le persiguió, acusándole de incitación al asesinato. Y vuelta a Miami.

Muchos pensarán que Poleo era un periodista antichavista. Pues no. No habla mal de Chávez. Fueron amigos hasta donde un periodista y un político pueden ser amigos. Poleo piensa que Chávez era un hombre de buena fe y nada codicioso; solo buscaba el mito y la gloria. Pensó en los pobres. Pero se echó a perder por culpa de Fidel Castro.

Chávez tuvo mucho aprecio a Poleo hasta que le dijo dos verdades.

Poleo cree que el chavismo, como cualquier dictadura, caerá tarde o temprano. Piensa que se está preparando una transición en Venezuela que no tardará en llegar, y que se vivirá una recuperación económica impulsada por Venezuela, Brasil y Argentina.

Poleo, por cierto, es socialdemócrata. Ha sido senador venezolano por Acción Democrática. Tiene muy buenas relaciones con el PSOE. Pero por encima de todo Poleo es periodista. Hace poco le escuché decir que un periodista es “un historiador del presente”.

(Poleo estuvo en España y dio una rueda de prensa organizada por Venezuelan Press, una asociación donde hay muchos periodistas exilados. Todos los que quieran contactar con ellos pueden hacerlo por la página web www.venezuelanpress.com o bien por Twitter @VenezuelanPress o bien facebook  www.facebook.com/venezuelanpress).

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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