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Pedro Sánchez dice cuatro verdades y se calla otras cuatro

31 octubre 2016 - 0:25 - Autor:

En una entrevista con Jordi Évole, el que fue el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, dijo cuatro verdades.

Por ejemplo, que César Alierta, ex presidente de Telefónica, ha sido una de las personas que ha movido los hilos para que Rajoy fuera presidente, y evitar que lo fuera Pedro Sánchez.

También dijo que el diario El País le presionó:  o facilitaba el voto a Rajoy, o iba a hacerle la vida imposible.

También comentó que los grupos financieros más importantes de este país se oponían a un gobierno de izquierda.

Y por supuesto, que hubo una presión muy fuerte dentro del PSOE para ponerle zancadillas.

Todas esas verdades causaron estupefacción entre los militantes de Podemos, que no cesaron de decir en las redes que eso demostraba que la oligarquía financiera y económica conspira para lograr sus fines políticos.

¿En serio? ¿Se enteran ahora?

Los periodistas económicos lo sabíamos desde hace tiempo. Cuando criticamos a ese poder, siempre recibimos una llamada. Pero a pesar de todo ello, no es dios.

Si la oligarquía tuviera tanto poder, el PSOE no habría gobernado nunca. Ni los miembros de Podemos habrían conquistado alcaldías y consistorios.

Y ahora pensemos: ¿piensa alguien que el poder económico-financiero se iba a quedar callado sabiendo que Pedro Sánchez pensaba formar un gobierno de izquierdas con Podemos y los nacionalistas? ¿En serio alguien piensa que los grandes empresarios, los grandes banqueros las asociaciones empresariales se iban a quedar calladitos?

Ni locos: iban a movilizar toda su artillería mediática para impedirlo.

La política no la hacen solo los políticos. Ni siquiera los partidos políticos. Las hacen todos los que crean que tienen intereses en juego, desde sindicatos, empresas, bancos, grupos editoriales y asociaciones de boy scouts.

Cuando Podemos no apoyó a Pedro Sánchez hace diez meses (estuvieron a punto de formar gobierno), ¿fue porque les pagó el poder económico-financiero-mediático? No. Fue porque no les dio la gana. Querían más compromisos de Pedro Sánchez y no los obtuvieron.

Las declaraciones de Pedro Sánchez de ayer me parecieron que favorecían más a Podemos que al PSOE. Es más: habló mejor de Podemos (se dio cuenta un día que no eran ‘populistas’), que de su partido.

Y ahora pasemos a las verdades que se calló.

Pedro Sánchez no dijo nada de en qué consistía ese gobierno de izquierdas con Podemos que él estaba buscando desde las últimas elecciones el 26J. Solo mencionó ayer en la entrevista que quería unir a las fuerzas de izquierdas. Y si hubiera llegado a ser presidente, ¿a quién pensaba darle el Centro Nacional de Inteligencia? ¿A Podemos?

Tampoco dijo nada de qué había pactado con Podemos. Hace diez meses se hablaba  de reparto de ministerios y de la vicepresidencia a Podemos.

Y mucho menos habló de cuál era la letra pequeña de sus conversaciones con los nacionalistas. Dijo que se reunió con los nacionalistas. No me imagino conversaciones de los nacionalistas y Pedro Sánchez para hablar de sudokus. Es más, ayer Pedro Sánchez dijo lo mismo que dice Pablo Iglesias: “España es una nación de naciones”.

Eso y solo eso, es lo que desató la crisis del PSOE. Porque hubo una corriente muy fuerte dentro del partido para evitar que Pedro pactase con Podemos y los nacionalistas. Y Pedro no habló de eso en la entrevista de ayer.

Más bien se hizo la víctima de una persecución del partido porque ahora solo le queda una salida: crearse su propio mito.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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