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Aznar: de presidente admirado a ser tratado como el personaje de ‘El guateque’

21 diciembre 2016 - 23:58 - Autor:

Milagro económico español, spanien wunderwirtschaft, miracolo spagnolo, le miracle espagnol...

La prensa europea chorreaba elogios a finales de los años 90, cuando José María Aznar y su equipo metieron a España en el dream team del euro, rebajaron el déficit y la inflación, impulsaron la economía y bajaron la deuda pública. Ni los alemanes lo habían conseguido.

Las hipotecas estaban casi regaladas. Los costes del agua, luz, teléfono y gas se reducían de mes en mes. Hasta los notarios tuvieron que bajar sus tarifas y los medicamentos bajaron de precio porque el PP rompió el monopolio de las farmacias.

El empleo estallaba por doquier. Había una oleada de optimismo tan grande que los empresarios contrataban con chequera en mano, y el paro se reducía con una velocidad de vértigo.

El PP tuvo tanto éxito que en las elecciones de 2000 arrasó con una mayoría absoluta sin precedentes. La gente joven quería ser del PP. Todo lo que se relacionase con el Partido Socialista era como decir corrupción, atraso y mala gestión económica.

Aznar era un presidente admirado dentro y fuera del país.

Pero ya saben: las mujeres enloquecen por amor, y los hombres por el poder. Con tanto poder como una mayoría absoluta, Aznar decidió que merecía mucho más. Se alió con George W. Bush y se involucró en la Segunda Guerra del Golfo. Los españoles se preguntaban qué pintábamos allí, y hasta el vicepresidente económico, Rodrigo Rato, le dijo a su amigo José María que no estaba de acuerdo con esa guerra.

La jugada de Aznar consistía en hacer valer a España a escala internacional. Que se le tomase más en cuenta. Que Estados Unidos nos viera como unos aliados serios. Y quien se arrima a EEUU…

Y desde el punto de vista económico, debió para a tiempo la burbuja inmobiliaria. Comenzó en su etapa, cuando la liberalización del suelo provocó el efecto contrario al esperado.

Pero fue tras los atentados del 11M de 2004, cuando  la imagen de Aznar se hundió. Desde entonces, Aznar se convirtió para el partido en ese personaje patoso de la película ‘El Guateque’ protagonizada por Peter Sellers. Vagando por aquí y por allá, y diciendo cosas tan raras que hasta en su partido se apartaban de él.

En una ocasión se burló de las campañas de la DGT sobre la prevención de tomar vino. En otras comentaba que no entendía por qué Occidente había dejado caer a Gadafi, algo que provocó las risas de muchos y que ahora callan porque en Libia están peor.

Desde que dejó la presidencia del partido en 2003, sus críticas hacia los nuevos dirigentes del PP han ido en aumento. La última: criticar al actual gobierno y su postura sobre Cataluña, por “asumir el relato de sus adversarios”. Para Aznar, no hay que dar ningún paso atrás ni en política nacional con Cataluña, ni en política internacional con Cuba.

Todas esas posturas han chocado con los actuales dirigentes del PP, que se apartan o se burlan de él incluso en actos oficiales. Aznar se siente despreciado y ha renunciado a la presidencia de la Faes, la institución que era como el gran cerebro de ideas del PP.

Dentro de poco, los jóvenes del PP no sabrán mucho quién era ese señor. Pero ese señor logró reconstruir el Partido Popular, cuando aquello era un nido de víboras en los años 90. Y logró uno de los cambios económicos más importantes de los últimos 20 años en España.

Con sus aciertos y sus errores, fue Aznar.

 

¿Cuánto tiempo falta para un ataque terrorista islamista en España?

20 diciembre 2016 - 22:18 - Autor:

Todos los días me hago esta tétrica pregunta: ¿cuánto tiempo falta para que haya en España otro ataque del terror islámico?

Muchos ven lo que ha pasado estos últimos años en Francia, Bélgica o Alemania, y piensan que esto no pasará aquí. Les recuerdo que hace 12 años sucedió el segundo mayor ataque del terrorismo islámico en Europa, con 192 muertos. Fue en Madrid y supuso una conmoción nacional e internacional. Solo lo superó el ataque a una escuela de Beslán en Rusia ese mismo año con más de 300 muertos.

Los servicios de inteligencia españoles se dieron cuenta entonces de que estaban demasiado ocupados de ETA y muy poco de la nueva amenaza terrorista. A partir de ahí, empezaron a trabajar más con soplones, infiltrados y espías para detectar y neutralizar a tiempo a posibles terroristas.

Cada mes hay detenidos. No le damos importancia porque parece una rutina policial, pero les aseguro que no es rutina. Es un atentado neutralizado. Si el Ministerio del Interior no lo expone más es porque no desea causar pánico en la población.

Pero a cualquier persona que se haya detenido a leer estas noticias, se dará cuenta de que los cuerpos de seguridad del Estado han hecho una extraordinaria labor cortando a tiempo la raíz de un terrorista en evolución.

Pero, aun así, hay demasiados frentes. Hace unos días, la policía alemana informó que había detenido a un niño iraní de 12 años, que había dejado una mochila con explosivos que no se detonó por error. Imaginen lo que habría pasado si la hubiera detonado. ¿Quién puede sospechar de un niño?

La fuerza del terrorismo es esa: es casi indetectable hasta el final. Puede tratarse de un niño de 12 años, un camionero en Niza, o unos jóvenes con mochila y sudadera en el aeropuerto de Bélgica. Y su fuerza también se basa en que cuando se culmina el atentado, puede causar la muerte a cualquier persona, en cualquier lugar y a cualquier hora.

Hace meses, unos terroristas islámicos degollaron a un párroco en un pueblo perdido de Francia. Del mismo modo, puede atacar un mercadillo de Navidad, o pasear con un kalashnikov con Estepona disparando contra todo lo que se mueve.

Lo único que podemos hacer es confiar en que las fuerzas de la Policía y la Guardia Civil tengan los medios necesarios para detectar y neutralizar esa amenaza. No sé si nuestros servicios de inteligencia han sufrido recortes de presupuesto con la crisis, pero espero que no. En estos momentos y sin que nos demos cuenta, están salvando más vidas que un hospital.

 

 

Los españoles se fían más de la prensa digital que de la prensa de papel

7:57 - Autor:

Metroscopia publica cada cierto tiempo una encuesta sobre la idea que los españoles tienen de las instituciones. La última deja un sabor agridulce sobre los periodistas. Los españoles se fían más de internet que de la prensa de papel.

Según esa encuesta, los medios de comunicación en internet son aprobados por el 80% de los encuestados. Los de papel solo por el 55%.

¿Por qué los españoles no se fían tanto de la prensa de papel? La gente no puede aprobar lo que no conoce, o lo que conoce cada vez menos. Los medios escritos de papel han perdido más de la mitad de los lectores en los últimos 15 años, y no sabemos cuándo terminará esta caída, si es que termina.

En cambio, su versiones de internet siguen sumando lectores. Es lo que lee la gente joven. Lee informaciones en internet, tanto las versiones digitales de la vieja prensa de papel, como los nativos digitales al estilo de lainformacion.com

Eso es buena noticia para los medios digitales. Se han ganado el respeto de los españoles a pesar de que existen blogueros o pseudo medios que no tienen ninguna fiabilidad y a pesar de que hay bulos que corren más rápido por internet que por el papel. Y también a pesar de que hay noticias que, por culpa de las carreras por ganar clics, ni siquiera comprueban los medios serios.

Lo que no explica la encuesta de Metroscopia es a qué se refiere cuando habla de medios de comunicación en internet. Mucha gente lee noticias que les llegan a través de Facebook, de Twitter o hasta de WhatsApp. Pero no saben si esa noticia procede de lainformacion.com, elpaís.com o eldiario.es. ¿Acaso piensan que el medio es Facebook?

Sea lo que sea, los medios digitales nativos o no nativos, ya se han ganado no solo a una enorme masa del público, sino su fe. Algunas de las grandes investigaciones que han surgido en los últimos años proceden de medios puramente digitales. Además, los digitales son más rápidos, vuelcan más información y hasta pueden rectificar sus errores una vez publicados.

No se puede decir que haya dos clases de periodistas: papel e internet. En realidad, son los mismos. Solo que internet les permite corregir los errores sustituyendo la información incorrecta.  En cambio, los errores en papel quedan para la historia como algo indeleble.

(La encuesta de Metroscopia no es solo de medios sino de todas las instituciones. Además compara las opiniones de los españoles con la de los franceses, los italianos y los norteamericanos. Pinchar aquí).

 

Decide rápido a qué dedicarte antes de que la tecnología fulmine tu empleo

19 diciembre 2016 - 12:08 - Autor:

T.J. Bray, 32 años, se había pasado los últimos 14 años trabajando en la fábrica de aparatos de aire acondicionado Carrier, la más famosa de EEUU. A comienzos de 2016 estaba desolado. Él y muchos otros empleados iban a ser despedidos porque la empresa prefería trasladar las instalaciones a México, donde a mano de obra es más barata.

El 3o de noviembre pasado, cuando Donald Trump había sido elegido presidente, los propietarios de Carrier decidieron seguir con la fábrica de Indiana después de recibir la promesa de Trump de ofrecerles incentivos fiscales. “Papá, Donald Trump te ha salvado”, dijo Jovie, la hija pequeña de T.J. Bray.  Su caso salió en la cadena de televisión conservadora Fox (imagen superior).

Para evitar que las empresas norteamericanas se vayan a fabricar a países más baratos como México, Donald Trump está ofreciendo incentivos fiscales. Muchas empresas lo están aceptando.

Pero la historia no tiene un final completamente feliz para los trabajadores. Las empresas norteamericanas que se quedan están sustituyendo mano de obra local por máquinas. Es decir, por mucho que Trump les ofrezca incentivos fiscales, una empresa industrial solo puede retener una parte de su mano de obra. De hecho, solo pudo proteger el trabajo de un tercio de los empleados de Carrier.

Desde la crisis de 2008 hasta ahora, Estados Unidos ha perdido 1,5 millones de puestos de trabajo en la industria, según informaba The Wall Street Journal. Las fábricas norteamericanas están recuperando su actividad pero los empleos no regresan con la misma fuerza. “La tecnología y la automatización han brindado a las empresas manufactureras los medios necesarios para funcionar, e incluso prosperar, con muchos menos empleados que antes”, decía el diario financiero.

Lo que sucede en Estados Unidos sucede más tarde en el resto del mundo. Los puestos de trabajo manuales o repetitivos, aquellos que puede hacer una máquina, un programa informático o una aplicación, van a ser suprimidos. Viene sucediendo desde la Revolución Industrial, cuando las máquinas segadoras e hiladoras acabaron con el trabajo manual de campesinos y artesanos.

Luego, le tocó a la propia industria sufrir ese golpe, con la automatización de procesos y los robots. Ensidesa tenía a principios de los setenta más de 30.000 trabajadores. Ahora forma parte de Arcelor y no pasa de 3.000 empleados.

El problema de ahora es que la tecnología va más rápido de los esperado. Las máquinas aprenden de sus procesos, el llamado machine learning, de modo que amenazan más puestos de trabajo y a una velocidad mayor.

Los trabajadores cualificados pueden encontrar empleo en esta corriente… siempre que la tecnología no les atrape. El problema es que los trabajadores nunca sospechan cuándo la tecnología les va a atrapar. En el mundo del motor, un soldador era un trabajador cualificado hasta que llegaron los robots soldadores. El trabajador pasa a estar no-cualificado. Y así sucede con casi todas las profesiones.

Entonces, solo queda en confiar que la economía crezca y que salgan más puestos de trabajo. Pero, como decía The Wall Street Journal, independientemente de lo rápido que crezca la economía, siempre habrá un amplio grupo de ex obreros poco calificados que no ha podido hallar empleo en un sector cada vez más automatizado.

La consultora McKinsey elaboró un gráfico sobre 750 ocupaciones en EEUU, y su grado de ser sustituidas por la automatización. Las más amenazadas estaban en la industria manufacturera.

Para el trabajador, la clave de su supervivencia estará en predecir si su profesión será ocupada por una máquina en un plazo corto, y tomar la decisión de cambiar o reciclarse. Pero, sinceramente, los trabajadores no se pasan los fines de semana leyendo los informes de McKinsey. La tecnología les pillará sin confesarse.

Los gobernantes y los políticos deberían pensar que este va a ser uno de los grandes desafíos de las próximas décadas. La tecnología se desarrolla a una velocidad nunca vista en la historia. Ya estamos formando a jóvenes para empleos que dejarán de existir, y no sabemos aún cuáles son los que se necesitarán dentro de cinco años.

¿Por qué el gobierno de Venezuela retira billetes y habla de conspiración?

18 diciembre 2016 - 10:59 - Autor:

Hace muchos años, el presidente de Venezuela Hugo Chávez le pidió al Banco Central de Venezuela que le diera 1.000 millones de dólares, pues pensaba destinarlos a la agricultura. El BCV los sacó de las reservas internacionales y se lo dio sin rechistar. El presidente del Banco Central no quería perder su puesto.

Según el economista venezolano José Toro Hardy, en ese momento el BCV perdió su autonomía y empezó la inflación que castiga a Venezuela.

La inflación tiene muchos detonantes pero uno de los más graves es cuando hay más dinero que productos. Si lanzásemos billetes sobre una ciudad periódicamente, todo el mundo se pondría a comprar: primero había un efecto de riqueza, pero luego, los comerciantes subirían los precios al ver que la gente sigue comprando.

Si llega otro avión soltando dinero, los habitantes superarían ese bache inflacionario comprando más, pero los comerciantes subirían de nuevo los precios porque se dan cuenta de que así ganan más. Esa ola es imparable hasta que los aviones dejan de soltar dinero.

Desde tiempos de Hugo Chávez, el gobierno ha roto con una de las reglas de la economía: el Banco Central de cada país tiene que ser lo más independiente posible porque si no, el gobierno empieza a echar mano de la caja, y se desata la inflación.

¿Cuánto dinero debe haber entonces? El justo para comprar los bienes y servicios que se producen, sin que suban los precios. Los bancos miden la cantidad de dinero y la producción de cada país con sus estadísticas, y fiándose sobre todo de la inflación, van soltando dinero por goteo. No de golpe.

La costumbre de los gobiernos chavistas ha sido sacar dinero del Banco Central en masa pensando que el país iba a tener el futuro asegurado con el petróleo.

Con ese dinero se pagaban pensiones, subidas a empleados públicos, se regalaban pisos y hasta se pagaba la electricidad de miles de familias.

Pero llegó un momento en que se gastaba más de lo que se ingresaba. Al gobierno le dio igual: siguió pidiendo dinero al Banco Central para financiar el agujero fiscal.

Así año tras año, el gobierno de Chávez alimentó la inflación. Entonces, cuando ya los venezolanos tenían que llevar los billetes con enormes carteras, Chávez decretó de un plumazo quitarle tres ceros a cada billete. Pensaba que quitando los ceros, mataba la inflación.

Cualquier economista sabe que eso no cura la inflación pues en el fondo el gobierno sigue imprimiendo billetes como si fueran donuts.

Pero lo insólito sucedió hace dos años: el petróleo que estaba en 110 dólares por barril cayó a menos de 40 en el plazo de unos meses. El gobierno se quedó sin la mitad de sus ingresos por el petróleo, pero siguió sacando dinero del BCE.

El resultado es que el bolívar es la moneda que menos vale del mundo. La inflación verdadera entre 2008 y 2015 supera el 2.250%.

Con una moneda tan depreciada, los venezolanos saben que cuando tienen dinero en efectivo deben gastarlo porque los precios suben de semana en semana. O bien, compran dólares. Y ya que no hay dólares en el mercado legal, los venezolanos van al mercado negro, parte del cual está en la frontera con Colombia y Brasil.

Se calcula que cada día pasan unos 30.000 venezolanos por esas fronteras. Pero sucede otra cosa curiosa: las mafias de especuladores adquieren esos bolívares, y luego entran en Venezuela para comprar productos subvencionados por el gobierno. Son productos a los que no se puede subir el precio y son de primera necesidad: café, harina, azúcar… Están realmente baratos.

Pero miren lo que pasa. Luego, las mafias recorren cientos de kilómetros hasta la frontera con Colombia y Brasil, y allí los ponen en venta al precio normal de Colombia o Brasil, que es más elevado.

Ese doble tráfico de salida de dinero y de productos está causado por la inflación. No por una conspiración internacional. Cuando el ser humano ve la oportunidad de ganar mucho dinero en poco tiempo, lo hace.

El resultado es que Venezuela no tiene productos básicos, no tiene billetes de 100 bolívares (los más altos), y no es capaz de detener la rueda de la inflación.

Y encima, el gobierno, para atajar toda esta locura, decide suspender de circulación los billetes de cien. Es como disparar a la inflación pensando que es una nube.

La gente corrió a los bancos a cambiar sus billetes, pero el gobierno no había surtido a los bancos del país con los nuevos billetes de 1.000, 5.000 y 20.000 bolívares, de modo que el caos ha sido de película de terror. Hubo saqueos, robos y hasta asesinaron a tres personas.

Maduro ha tenido que extender el tiempo para cambiar los billetes de cien hasta el 2 de enero. Eso revela el tipo de gobernante que tienen los venezolanos. Se trata de una persona que ignora las leyes más elementales de la economía, y que sigue echando la culpa a poderes internacionales por impedir el viaje en avión desde Europa de los nuevos billetes. La cadena chavista de televisión Telesur afirma que los aviones fueron desviados y retrasados. ¿Qué aviones? ¿Qué vuelos? ¿Qué compañía? Como siempre, el gobierno no ofrece datos precisos.

La compañía privada que imprime los billetes se llama La Rue. Es británica. A principios de este año dijo que el estado venezolano les debía más de 71 millones de dólares, según informó la agencia Bloomberg (pinchar aquí para leer la noticia). La sospecha (no comprobada) es que el gobierno de Maduro puede haber vuelto a fallar en sus pagos.

Si es así, eso significa que ni boicot a los aviones, ni conspiración internacional. Se llama gobernante inútil y moroso.

 

Esperando que alguien de Podemos nos explique el caos económico en Venezuela

17 diciembre 2016 - 11:12 - Autor:

Cada dos o tres meses, el antiguo alto cargo de Podemos Juan Carlos Monedero escribe una columna de opinión en un medio chavista llamado aporrea. Habla de política nacional e internacional, de economía y de sociología, de España y de Venezuela.

La última vez que habló del desabastecimiento en Venezuela fue en mayo de 2013, hace tres años y medio. Decía que los medios españoles informaban mucho de que no había compresas ni papel higiénico en Venezuela, pero no informaban de cosas más graves como un encierro de estudiantes en el Rectorado de la Complutense de Madrid o los jóvenes en paro en España.

Desde entonces han pasado dos cosas: la situación económica en Venezuela está al borde del abismo (yo creo que está en el abismo), y la situación económica en España ha mejorado.

Cualquier persona con cierta coherencia diría: “Pues sí, me equivoqué”.

Pero pasan los meses y no leo nada de Monedero ni de  alguien de Podemos sobre la crisis económica en Venezuela. Y esa crisis ya ha pasado los límites de lo humanamente concebible. Lo último ha sido de terror. Nicolás Maduro anunció la supresión de billetes de 100 bolívares.

Resulta que el billete de mayor denominación era de 100 euros, pero debido a la inflación causada por la inutilidad del gobierno, con 100 bolívares no se puede ni comprar un café. Es el billete más demandado pero aún así, hay que llevar muchos fajos en los bolsillos para pagar cualquier producto. Escasean. Maduro piensa que esos billetes los roban los especuladores y los colombianos, y salen por las fronteras de Colombia y de Brasil.

Por eso, cerró temporalmente las fronteras. ¿Y saben lo que ha pasado? Que ahora los mismos especuladores compran los billetes de 100 por 50 bolívares. El colmo de la especulación.

Y en Venezuela se han formado colas enormes en los bancos para cambiar en tiempo récord los billetes de cien. Ha habido saqueos, protestas y robos: ya hay tres muertos.

Lo que pasa en Venezuela es que las fórmulas que adora Monedero y Podemos han destrozado el país. Y como no quieren admitirlo, prefieren echarnos la culpa a los periodistas por ser tan malintencionados.

Nosotros, los periodistas que informamos de Venezuela, esperamos con intriga el próximo artículo de Monedero o de cualquier miembro de Podemos que nos explique qué está pasando allí. Estoy intrigado porque no sé cómo va a justificar el caos de los billetes, la horrorosa escasez, los crímenes, los presos políticos y muchas cosas más.

 

Estamos ‘diginudos’: digitalmente desnudos ante los ataques de hackers

16 diciembre 2016 - 8:09 - Autor:

 

Este año han sucedido varias cosas que definen nuestra era.

A. La primera fue la filtración en gran escala de los Papeles de Panamá. Un hacker entró en los archivos informáticos de un bufete de abogados en Panamá y desveló las operaciones de miles de clientes, muchas ilegales. Consecuencia: dimisión del ministro español de Fomento; dimisión del primer ministro de Islandia; dudas sobre el comportamiento de personajes famosos como Almodovar o el ex director de El País, Juan Luis Cebrián. Eso para empezar.

B. La siguiente fue la actuación de hackers rusos. Entraron en los correos electrónicos de políticos del Partido Demócrata y del Partido Republicano de EEUU, y expusieron algunos contenidos. Pero solo filtraron los contenidos del Partido Demócrata porque así pensaban que podrían ayudar a ganar a Donald Trump. No eran mails terroríficos, pero algunos eran inconvenientes o sencillamente se usaron cuentas privadas para tratar asuntos públicos. Resultado: gana Donald Trump.

C. Luego vino la filtración de hackers que entraron en los archivos de un bufete de abogados. Estos abogados llevaban entre otros a futbolistas famosos. Se ha conocido que, supuestamente, recibieron pagos por derechos de imagen, los cuales no han pagado impuestos. La imagen de muchos deportistas, entre ellos Cristiano Ronaldo, ha quedado dañada y quién sabe lo que puede pasar.

D. Yahoo! reconoce que uno o varios hackers a entrado en mil millones de cuentas. Han robado datos, claves, nombres y direcciones. ¿Qué pueden hacer con eso? Está por saber, pero imaginen que son datos confidenciales o comprometedores de un pequeño empresario o un empleado de banca, y un día les llega un correo electrónico diciendo que si no les dan una cantidad, expondrán esos contenidos.

Resultado: si se comprueban las sospechas, eso significa que hay personas con el poder decidir resultados electorales, destituir primeros ministros, llevar a deportistas a la cárcel, e incluso, acosar a pequeños ciudadanos.

Estamos diginudos. Desnudos y expuestos a un nuevo tipo de actuación digital.

¿Y es nuevo?

La información confidencial siempre ha tenido ese impacto. En los años 70 las revelaciones de Garganta Profunda a dos periodistas de The Washington Post, que hicieron caer a Nixon. Pero aquello parecía heroico, casi artesanal. No era fácil obtener información, salvo que uno invirtiera dinero en espías o escuchas.

Ahora desde cualquier parte del mundo, unos hackers pueden penetrar en cualquier sistema informático, reventarlo y extraer información delicada de cualquiera, sea poderoso o débil.

Y cada vez pasa con más frecuencia a pesar de que los sistemas de detección, en teoría, son cada vez más inexpugnables. La sensación que da es que los hackers van por delante de los informáticos de las empresas o los gobiernos. Nos van a ‘diginudar’ a todos. Lo cual puede significar que estas revelaciones de datos van a ser cada vez más frecuentes e impactantes.

 

El problema no es el tortazo al Youtuber sino los que seguían sus bromas

15 diciembre 2016 - 0:04 - Autor:

Vi el video de un YouTuber burlándose de un repartidor y llamándole ‘caranchoa’, y cómo el trabajador le suelta un tortazo.

También la reacción del público: unos diciendo que se lo merecía, y otros defendiéndole porque una broma no justifica la violencia. ¿Ese era el debate?

La historia es la siguiente. Un joven alicantino de 20 años llamado Sergio (o MrGranBomba) se dedicaba desde hace años a salir a la calle para hacer bromas con cámara oculta y subirlas a YouTube. No he visto todos los 134 vídeos pero temo que no coinciden con mi sentido del humor.

A mí se me ocurre que hay que hacerse la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que alguien que se dedica a burlarse con mal gusto de la gente tenga medio millón de seguidores?

Es como deleitarse viendo vídeos de gente que hace daño a los demás. Una especie de snuff movies en versión suave. Los snuff movies son vídeos verdaderos de torturas, y al parecer tienen su público. Lo de Sergio no era un snuff movie ni mucho menos, pero tenía el mismo patrón. Colgar vídeos de personas a las que se intenta  maltratar, humillar o ridiculizar.

Los pocos vídeos que he visto de MrGranBomba me han hecho pensar que hay algo que no funciona en la cabeza de medio millón de personas. Es como si casi toda la ciudad de Zaragoza se dedicara a ver por las noches vídeos de un joven que se burla de repartidores o camareras.

Insisto: me preocupan más los seguidores que el mismo YouTuber. El joven quizá tenga mal gusto, o quizá los padres se equivocaron en algo y no lo corrigieron. Me da pena. Pero él no es el verdadero culpable, sino solo el efecto de un tornillo suelto en medio millón de personas.

¿Quiénes veían esos vídeos? ¿Qué han estudiado? ¿A qué se dedican? ¿Cómo educan a sus hijos? ¿Cómo tratan a sus amigos y a su familia?

Aunque no lo crean, una de las mayores búsquedas en Google es ‘cómo ser YouTuber’. Los jóvenes quieren ganar dinero y fama haciendo vídeos. Y cómo para lograr eso hay que obtener seguidores, algunos piensan que lo más corto hacer cosas fuera de lo común como MrGranBomba.

Que la sociedad produzca vídeos de dudoso gusto no es tan preocupante como que otra parte de la sociedad se entretenga viendo esos vídeos.

Salir antes de las seis de la tarde no depende de la puesta del sol sino del jefe

14 diciembre 2016 - 8:34 - Autor:

Como la mayoría de los españoles, yo he sufrido también el castigo de los horarios. Ahora que la ministra de Empleo Fátima Báñez propone salir a las 6 de la tarde, me parece buen momento para reabrir el debate. ¿Realmente se puede salir a las seis de la tarde?

No sé si para todas las profesiones y en todos los casos, pero creo que sí se puede lograr que mucha gente que hoy sale después de las seis de la tarde pueda salir antes y conciliar su vida familiar y laboral.

¿Cuáles son los obstáculos?

La costumbre, la rutina, la productividad, el uso horario, los colegios, los comercios, el sol… En fin, hay muchas razones pero hay una que destaca por encima de todas y que no he mencionado. El mayor obstáculo son los jefes.

Los jefes son los que organizan el trabajo, la rutina y la producción del equipo. Si los jefes son desorganizados, no me extraña que salgamos a las 8 o más tarde. Si no saben repartir el trabajo, no me extraña que los pringaos de siempre salgan después de las diez.

Lo que tienen que hacer los jefes es tomar cursos de organización: desde cómo hacer reuniones cortas, a cómo despachar mucho trabajo en poco tiempo. Ir al grano, poner prioridades al día, y trasladar al siguiente lo que se puede trasladar. Y quitarse la manía de que si él no sale a las seis, los demás tampoco deberían salir.

Para eso se requiere disciplina.

El problema es que, salvo que hagamos un curso de dirección de empresas en una escuela de negocios, a nadie le enseñan cómo ser jefe. Yo he sido jefe y nadie me enseñó a organizar equipos, salvo los ejemplos que tenía delante de jefes estupendos a los que siempre he tratado de imitar.

Pero quitando eso, no sabía cómo gestionar mejor las reuniones, cómo administrar el tiempo, cómo repartir trabajo y cómo sacar el trabajo del día lo más rápido posible.

Dado que mi trabajo era de periodista, siempre nos enfrentábamos a la realidad. Por ejemplo, las guerras no tienen un horario. Las quiebras tampoco. Es decir, la realidad que tenemos que contar los periodistas sucede cuando le da la gana y en ese momento hay que contarla. Eso nos pegaba a los asientos de la oficina hasta muy tarde.

Pero un día que viajé a Colonia, en Alemania, vi delante del hotel unas cristaleras dentro de las cuales había unas máquinas. Pensé que era una embotelladora que ya había hecho su trabajo y que los empleados estaban en casa. Pero cuando me acerqué, vi que eran las rotativas del Kölnischer Rundschau, el periódico de la ciudad. Eran las seis de la tarde.

Los periodistas locales se habían ido a casa, como siempre, a su hora.

Sin llegar a esos extremos, creo que se pueden establecer horarios y turnos para que todo el mundo complete su trabajo o, vaya a casa y esté con su familia o amigos. Siempre habrá picos de trabajo a los que responder de manera adecuada, pero pienso que la mayor parte de nuestros horribles horarios se debe a jefes que no se han propuesto de verdad organizar los horarios y a sus equipos.

Este país ahorraría mucho dinero en electricidad, y en conflictos si los jefes resolvieran con voluntad el problema de los horarios.
Luego, habría que cambiar el de comidas, y bancos, y comercios, y…. Pero a eso no me atrevo todavía.

Donald Trump regatea con Taiwán para obtener más beneficios de China

13 diciembre 2016 - 9:02 - Autor:

China está enfadada con Trump porque el presidente electo de EEUU ha dicho que no va a reconocer ‘una sola China’. ¿Es que había varias Chinas?

Más o menos, sí.

Cuando las tropas comunistas de Mao Tse Tung fueron conquistando el territorio chino en la década de los años 40 del siglo pasado, los chinos nacionalistas decidieron huir.

Y huyeron a una isla que está a pocos kilómetros de la China continental. Era la antigua Formosa (Hermosa), un enclave descubierto por los portugueses y más tarde gobernado por españoles, que le pusieron el nombre de Todos los Santos, y hasta fundaron la ciudad de San Salvador.

La isla pasó por numerosos gobiernos: holandeses, franceses, japoneses y por fin, chinos otra vez. En 1949, cerca de dos millones de chinos que huían de Mao se refugiaron en la isla y proclamaron la independencia.

¿Es o no es de China?

El gobierno de China nunca renunció a la isla, pero los taiwandeses lograron que no metiera sus zarpas, incluso manteniendo la declaración de guerra que duró hasta 1987. De un gobierno autocrático, Taiwán pasó a una democracia. Pero los taiwaneses siempre han vivido con sus cañones apuntando a China continental, cañones que comparados con el ejército de Mao era como tener escopetas de balines.

En ese lapso, desde 1949 hasta hoy, los taiwaneses han creado uno de los territorios más prósperos del planeta. Se han especializado en tecnología hasta el punto de que muchos de los ordenadores o componentes informáticos que usamos en Occidente proceden de Taiwán.

Con ello, han dado un ejemplo de cómo se puede prosperar en una isla pequeña, sin otros recursos que la voluntad de su gente (Venezuela debería aprender).

Todo ello se debió a la educación. Los padres fundadores de Taiwán apostaron por una educación técnica, por enviar a sus estudiantes a universidades extranjeras, sobre todo de EEUU, y gracias a ello lograron aumentar el nivel de vida y la renta per capita hasta 37.000 dólares. La de España es de 29.300 dólares.

Pero China era demasiado grande para ignorarla. Consiguieron doblegar al planeta y que la ONU no reconociese a Taiwán como un país a pesar de que cumplía con todos los requisitos: democracia, población y desarrollo económico.

Incluso EEUU, viendo el mercado chino, dio la espalda a Taiwán y en los años 70 admitió la política de ‘un solo país’ que promulga china. Ahora Trump se echa para atrás y dice que no se siente comprometido a la política de China de los últimos 40 años. De hecho, atendió una llamada de la primera ministra de Taiwán, cuando según las normas de la diplomacia, debería haberla rechazado.

Es una provocación muy seria. Es casi un desafío a China.

Pero en realidad es una técnica de negociación de un empresario que se ha hecho millonario comprando y vendiendo propiedades inmobiliarias. Y ahora va a negociar con China.

En el comercio mundial, China ha hecho lo que le ha dado la gana: por ejemplo, copia y piratea productos norteamericanos; hace dumping laboral explotando a sus trabajadores y fabricando productos imbatibles que luego exporta; sube y baja el precio del yuan, la moneda nacional; y penetra en otros mercados usando técnicas abrasivas. Además, se está apropiando de islas del mar Meridional con la simple técnica de invadirlas y poblarlas.

A cambio de que el país más poderoso del mundo, EEUU, reconozca que Taiwán es de China, Trump espera sacar algo de partido. De hecho, las plabras de Trump fueron: “No sé por qué tenemos que estar obligados por una política de ‘una China’ a menos que hagamos un trato con China que tenga que ver con otras cosas, incluyendo el comercio”.

Está jugando con fuego porque la prensa china ya habla de tomar Taiwán por la fuerza. Pero eso es lo que ha pasado en Occidente con China en las últimas décadas: con el miedo de que no hay que cabrear al dragón dormido, hemos dejado que sus industrias penetren en nuestros mercados y destrocen nuestras empresas.

También es verdad que a cambio, muchas empresas occidentales se han beneficiado de China. Boeing por ejemplo, espera vender hasta 11.000 millones de dólares en aviones a las líneas aéreas chinas, según revelaba The New York Times.

Creo que Trump va a tensar la cuerda hasta lograr algo que beneficie a su país, porque en el balance entre los dos países, quien gana es China. EEUU tiene acumulado un déficit comercial con China de 288.780 millones de dólares en los primeros diez meses de este año, según los datos de la oficina de comercio exterior de EEUU.

Trump va a usar ahora su palabra preferida: bargaining. Significa: regatear.

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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