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Los cuatro tipos de catalanes que han surgido a raíz del referéndum de independencia

17 septiembre 2017 - 22:10 - Autor:

Después de mucho leer las diferentes posturas ante el referéndum, creo que se pueden establecer cuatro categorías de catalanes:

Primera. Los que no quieren celebrar ningún referéndum de independencia: ni legal ni ilegal.

Segunda. Los que quieren celebrar un referéndum de independencia legal para decir No.

Tercera. Los que quieren celebrar un referéndum de independencia legal para decir Sí.

Cuarta. Los que quieren celebrar un referéndum de independencia ilegal para decir Sí.

El problema es que no se sabe con certeza qué proporción hay de cada uno. Si tomamos por fiables los referéndums celebrados en los últimos años (legales como el estatut, o ilegales como el de 2014 y el promovido por ayuntamientos), tendríamos que un tercio de la población es independentista hoy día. 

Lo que sucede es que una parte de ese tercio es, cómo decirlo, muy activista: no me refiero ya a que pongan carteles o que ondeen banderas antes las cámaras de TV. Son los activistas que además van a gritarte a tu casa, te insultan y te pegan, te hacen el vacío en la empresa o te coaccionan. Todavía no estamos al nivel del País Vasco hace años, donde los más radicales te ponían una bomba.

Pero basta ese amedrentamiento, para que los catalanes de la primera y la segunda categoría se callen. Mucha gente no manifiesta su opinión ahora en público en Cataluña porque saben a lo que se arriesga. Es por eso por lo que, de repente, cuando alguien se suelta el pelo y dice “ya basta”, su actitud se convierte en un comentario de masas.

Sucedió con Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya Sí que es Pot, quien criticó la forma ilegal en la que se estaba votando en el Parlament. Y sucedió también con la carta de Los otros catalanes” publicada en El Periódico de Cataluña, y que tuvo miles de visitas en muchos medios que se hicieron eco.

Nadie sabe qué va a pasar el 1-O, ni después. Pero si se modifica la proporción de esas cuatro categorías, también se modificará todo lo que está pasando en Cataluña.

Los periodistas, Cataluña y la verdad que duele: por qué hay que mojarse hasta el final

16 septiembre 2017 - 18:30 - Autor:

Cuando veo en la televisión o en internet las noticias sobre Cataluña me asalta una extraña sensación. Esa sensación no procede de lo que dicen Puigdemont o Junqueras, ni de las provocaciones de la CUP. Procede de ver a los periodistas informar en directo de un mitin independentista, cubrir una manifestación o transmitir las sesiones del Parlament.

Están poniendo sus micrófonos, sus cámaras y sus cuadernos a disposición de unas personas que mienten. ¿Qué sentirán mis compañeros? 

Ellos cumplen con la parte positiva de la libertad de expresión que consiste en que cualquier persona puede expresar a la prensa sus opiniones. Nosotros hacemos nuestro trabajo recogiendo y publicando esas opiniones. La parte menos positiva es que hay gente que miente, pero nosotros no podemos parar la retransmisión y decir: “Por cierto, esta persona está mintiendo”.

Así es el género informativo que se estudia en las facultades de periodismo de España, de Estados Unidos y de cualquier país civilizado: establece una línea roja. Los periodistas recogen la información, y punto. 

Todos los periodistas hemos sufrido esa sensación de volver a la redacción con declaraciones de una persona que miente. Puede ser un político, un empresario o un sindicalista. No hay más remedio. Se publica. Forma parte del derecho a opinar.

Pero en el caso de Cataluña, es como si los periodistas tuviésemos que informar de un meteorito que se acerca a la Tierra y que va a impactar causando una carnicería enorme. Y un señor dice a la cámara que ese meteorito va a ser bueno porque trae las semillas de una nueva civilización.

Por fortuna, el género informativo no es el único que existe en la prensa. También está el articulismo, los editoriales, el columnismo y el reportaje analítico. 

Y aquí es donde los periodistas tienen la herramienta para decir en la cara: perdón, ustedes están mintiendo. No es verdad que vayan a seguir en el euro. No es verdad que vayan a seguir en la Unión Europea. No es verdad que la mayoría de los catalanes quiera la independencia. Y no es verdad que hayan sufrido la opresión fiscal y cultural. 

Todo eso es mentira y se puede probar mostrando las normas de la UE, las normas del BCE, las encuestas de opinión, los resultados de los referéndums legales e ilegales que se han celebrado en Cataluña desde 1978, y hasta las cuentas de Hacienda.

Muchos periodistas en Cataluña piensan así pero no pueden expresarlo porque serían víctimas de acoso social. Es lo que le ha pasado a El Periódico de Cataluña, que por contar la verdad y aportar las pruebas de un aviso de la CIA a la policía catalana, ha sufrido acoso, amenazas y presiones.

Otros periodistas fuera de Cataluña se quedan impresionados por las manifestaciones y los actos independentistas, y empiezan a mostrar una actitud tibia ante la verdad. Creen que es una inmensa masa social la que apoya a los independentistas. No es así. La mayoría de los catalanes no aprueba la independencia.

¿Y por qué no celebrar un referéndum?

Muchos lo hemos pensado. ¿Y por qué no? Hay varias tazones pero me quedo con una: porque si lo pierden los independentistas, convocarán otro y otro referéndum hasta ganarlo algún día, como dijo Puigdemont. No lo ganarán nunca (es una opinión), pero así estaremos año tras año.

Cataluña es la región más rica de España, cuenta con una envidiable autonomía y destaca en todos los órdenes de la vida económica, social, deportiva y científica. Pero en el orden político, cuenta con una clase de gente que en los últimos años se ha dedicado a fomentar el odio en los colegios, a convertir al Barça en un partido político, en poner a sus comisarios ideológicos en todas las instituciones, y en hacer que todos ellos expandan una enorme mentira.

Los secesionistas pueden aprovechar la libertad de expresión para decir que quieren la independencia. También pueden decir que será buena para Cataluña. Y hasta pueden echar la culpa a Madrid o a Murcia.

Pero los periodistas tenemos que decir sobre Cataluña toda la verdad sin complejos. Si somos tibios, nos arrepentiremos. Significaría abandonar a la mayoría silenciosa catalana.

 

Se cumplen 20 años del error que permitió a Google registrar su nombre en internet

15 septiembre 2017 - 21:58 - Autor:

 

Hace 20 años, un error permitió registrar el dominio más poderoso del mundo. Así lo cuentan desde la propia compañía.

Fue el 15 de septiembre de 1997. Larry Page y Sergey Brin, los fundadores, habían desarrollado un año antes su motor de búsqueda, llamado BackRub.

Pero Larry quería un nombre más formal “para describir la tarea colosal de un motor de búsqueda que organizaba y priorizaba una enorme cantidad de información”, cuenta el bloguero Brad Acker.

Ese día de septiembre de 1997, Larry Page y sus compañeros de oficina discutían una serie de nuevos nombres posibles para esa maravillosa tecnología de búsqueda. Sean Anderson y Larry Page estaban usando una pizarra, tratando de idear un buen nombre relacionado con la indexación de datos.

Sean propuso verbalmente la palabra “googolplex”, y Larry respondió verbalmente con la forma abreviada, “googol”.

El googol en matemáticas se considera un número seguido por cien ceros.

El caso es que Sean se puso ante  su ordenador, y empezó a buscar en bases de datos un registro de nombres de dominio de Internet “para ver si el nuevo nombre sugerido todavía estaba disponible para su registro y uso”. Sean cometió el error de no deletrear bien gooogol y puso “google.com”. Ese sí estaba disponible. 

A Larry le gustó el nombre. Poco después  dio el paso de registrar el nombre “google.com”. Era el 15 de septiembre de 1997. En pocos meses se convirtió en el dominio de internet más poderosos del mundo.

¿Por qué Apple no baja de precios sus productos sino que los sube cada vez más?

14 septiembre 2017 - 21:20 - Autor:

En 2013 le preguntaron a Tim Cook, presidente de Apple, por qué los productos de su empresa eran tan caros. “La verdad es que estamos trabajando en eso [bajar precios], pero llegamos a la conclusión de que no podríamos hacer un gran producto. Lo que hicimos fue inventar el iPad”, dijo Cook.

En parte tiene razón.

Pero lo que no entienden los analistas es que el margen bruto de explotación –lo que la empresa gana después de aplicar los gastos–, sea del 38%. Es decir, que por cada 100 dólares de ingresos, la empresa gana 38 dólares en bruto, algo con lo que soñarían muchas empresas.

Con ese margen, Apple tiene dinero de sobra para invertir en Investigación y Desarrollo y otros gastos y seguir en la vanguardia de la telefonía móvil, de modo que el beneficio (antes de impuestos) que le queda es del 24%, según las cuentas del segundo trimestre de 2017. Eso sigue siendo un sueño.

Ahora, acaba de presentar el teléfono más caro de toda su gama, el Apple X, el cual vale más de 1.149 dólares (unos 1.000 euros), en su versión más cara. Y seguro que se lo quitan de las manos. 

Eso quiere decir que no es el precio lo que cuenta. Apple ha logrado crear a su alrededor algo más, algo que el propio Cook reveló en un discurso inaugural en la conferencia Goldman Sachs Technology and Internet en 2013: lo mágico.

Cook repitió en esa presentación la palabra “mágico” o “magia” varias veces. Los productos de Apple son mágicos o trabajar en Apple es mágico.

Cuando entran esas emociones en un producto, ya no es un producto sino un talismán, y como las camisetas del Real Madrid o del Barça, puedes venderlas al precio que quieras.

El lema de Rajoy en la próximas semanas es: “Ni un paso atrás ni para tomar aliento”

13 septiembre 2017 - 22:38 - Autor:

El Govern catalán abrió una web para anunciar el referendum y la ha tenido que cerrar por orden judicial. Ha intentado imprimir papeletas de votación pero la Guardia Civil ha intervenido la imprenta donde se pretendía hacer. Ha tratado de comprar urnas, pero por ahora no lo ha conseguido.

El govern catalán y el gobierno central mantienen este juego donde los dos se juegan su credibilidad como instituciones. El primero quiere sentar las bases de un supuesto estado catalán, aprobando normas ilegales, y organizando un referéndum ilegal. El segundo quiere demostrar que el poder del estado español es mayor, más fuerte y más determinante.

Dentro de unas semanas veremos de verdad hasta dónde llega el poder del estado español. Tiene en su mano tres cosas: leyes, jueces y fuerzas de seguridad. 

Para el gobierno de Rajoy sería un gran triunfo activar esos mecanismos sin que se produzca un acto de violencia que salga fotografiado en la prensa internacional. Espera tener de su parte a los catalanes que no son independentistas, y meter miedo a los que son independentistas.

Recibir una notificación de un juzgado da mucho miedo. Y tener a los Mossos golpeando en la puerta de tu casa aún más.

Para algunos, esa ‘ofensiva’ es negativa porque solo va a dar alas al nacionalismo. Seguramente, sí. Pero la alternativa es no hacer nada, y en ese caso, los más radicales independentistas tomarían la iniciativa y abrirían webs, imprimían papeletas y comprarían urnas.

Por eso, la consigna del gobierno de Rajoy en este momento es “ni un paso atrás, ni para tomar aliento”.

Warren Buffett, el icono del capitalismo que se carga las leyes del capitalismo

12 septiembre 2017 - 21:46 - Autor:

Durante décadas, los analistas financieros han puesto sus ojos en Warren Buffett para desvelar sus técnicas para hacerse rico.

Buffett suele estar en la lista de los hombres más ricos del mundo desde hace muchos años. En los años sesenta, empezó a levantar su imperio de inversiones por todo EEUU, y hoy su grupo, Berkshire Hathaway, sigue ganando dinero y compensando a los accionistas.

Desde entrevistas en televisión a confesiones de sus amigos en libros superventas, todo el mundo ha intentado revelar las técnicas del llamado ‘sabio de Omaha’ (nació en ese pueblo, y sigue viviendo en su casa de los años cincuenta).

El último en tocar el tema ha sido Robin Harding para Financial Times. Según este especialista del periódico británico, una de las claves principales de Buffett es que aplica reglas anticapitalistas. Esta definición, que haría feliz a los anarquistas, tiene su truco.

Harding se refiere a lo siguiente: si uno analiza las compras de Buffett desde los años 70, se da cuenta de que su método no ha consistido en comprar empresas, inyectarles capital, y esperar los dividendos. Más bien lo contrario: comprar empresas y subir el precio de los productos de estas empresas, sin poner más capital.

Así lo hizo Buffett con See’s Candies, una compañía que compró por 25 millones de dólares en 1972. Cuenta Financial Times, que cada año, Buffett elevaba los precios. Sin invertir en capital, poco a poco la empresa fue aumentando los beneficios. “El negocio ideal es aquel que no requiere inyección de capital y que crece”, dijo Buffet año pasado.

Su amigo Charlie Munger afirmaba lo mismo en unas declaraciones al libro The Snowball, (la Bola de Nieve), la biografía de Buffett escrita por Alice Schroeder. “Munger siempre ha dicho sobre Buffet que su forma ideal de gestión es quitar el capital de una empresa, y subir los precios”.

Pero hay más. Buffett afirma que no le gusta tener competidores, algo que rompe con la lógica del capitalismo y las reglas del mercado y el equilibrio. ¿Entonces? Lo que le gusta es tomar una empresa y aconsejar a sus ejecutivos que hagan todo lo posible por ampliar el foso entre ellos y la competencia, como si fuera un castillo medieval. “Me gustan los negocios con un gran foso alrededor, y con un castillo valioso en el medio”, dijo Buffett en una ocasión, según recuerda FT.

En resumen, no tener competidores, no inyectar capital, y subir precios. Justo las reglas que detesta el capitalismo. Gracias a ellas, Berkshire Hathaway sigue ganando dinero año tras año, encontrando ‘castillos valiosos’.

Claro que, para encontrar ese negocio valioso, hay que tener el olfato de Buffett, cosa que no tiene todo el mundo. 

Aquella vieja manifestación en Barcelona de 1,5 millones de catalanes para apoyar a Madrid

11 septiembre 2017 - 22:07 - Autor:

La manifestación de la Diada de este año al parecer ha reunido a menos gente que el año pasado. Puede que sí, puede que no. En los próximos días veremos una guerra de cifras.

Para mí lo más llamativo es que los catalanes sean capaces de organizar manifestaciones multitudinarias por su tierra. No sé qué porcentaje hay de independentistas en la Diada, y qué porcentaje de catalanes no independentistas pero que aman su terruño y nada más.

Pero sí se que es envidiable. Y digo envidiable porque no recuerdo en el ranking de manifestaciones en los últimos 40 años, ninguna que haya sido multitudinaria por España. Ha habido muchas contra el terrorismo. De hecho, en la mayor manifestación de la democracia asistieron más de 11,5 millones de personas en todo el país salieron para protestar contra el terror tras los atentados de madrid el 11-M de 2004.

En Barcelona, en aquella ocasión, salieron a manifestarse contra el terrorismo y en solidaridad con Madrid más de un millón y medio de personas: no faltó ni un político conocido.

¿Pero manifestaciones multitudinarias por España en algún sitio de España? No lo recuerdo.

Tengo mi teoría particular sobre eso: durante la Transición, la izquierda trató de denigrar todo aquello que tuviese que ver con la simbología franquista, y ahí metieron desde el concepto de patria, hasta el himno pasando por la bandera.

Claro, no prestaron atención a que algunos signos de esos iban a prevalecer y ahora prevalecen, pero con la carga de que nadie se los cree a fondo, por aquello de que estaba mal visto gracias a la anti propaganda de la Transición. Los únicos que están dando significado a esos signos (España, bandera, himno, colores), son los deportistas que ganan campeonatos, porque representan a un país entero, y esos son los símbolos del país. Y lo hacen bastante bien y con gusto, por lo que se ve.

Creo que esos símbolos empezaron a recuperarse en serio cuando España ganó la Eurocopa en 2008. Luego, en el Mundial de 2010, las calles reventaron de banderas españolas, y en más y más campeonatos. Al menos es mi impresión, pero aún le queda mucho.

Esto aún no es como EEUU, donde uno ve la bandera de las barras y las estrellas en todos los jardines. En cambio sí lo veo (aunque no tanto como EEUU) en los últimos años que he ido a Cataluña, donde hay bastantes banderas catalanas, y alguna que otra española. 

No sé cuánto tardaremos en recuperar esos símbolos. Pero sí sé que da un poco de envidia que en muchas comunidades españolas se ondeen las banderas locales, pero, en cambio, solo salgan las españolas a las calles cuando los deportistas ganan una competición.

Las mentiras de Oriol Junqueras cuando se refiere a una Cataluña independiente

10 septiembre 2017 - 22:29 - Autor:

Oriol Junqueras, el vicepresidente del gobierno catalán, se dedicó a negar que Cataluña salga de la UE en caso de una hipotética independencia. Lo hizo durante una sesión de preguntas de los espectadores en el programa de Ana Pastor en la Sexta.

Por ejemplo, dijo que no hay ninguna ley en la UE que impida a una región que se independiza, a que siga en la UE. La cuestión no es esa. La cuestión es que la UE lo dejó claro cuando Escocia quiso independizarse, y lo ha dejado claro ahora: cualquier país que decida formar parte de la UE debe contar con el voto unánime de todos los miembros. Quien debe interpretar la ley es la UE, no los políticos catalanes.

Si Cataluña decide formar un nuevo país, sería tratado como tal. De modo que tendría que apelar a los mecanismos de admisión de la UE, que son largos. No ha habido ningún caso de una región de la UE que se independice y que siga en la UE. Y la UE no espera que Cataluña sea el primer caso, sobre todo, porque eso podría dar ánimos a la fractura de Europa, y lo que se ha tratado de hacer desde el fin de la Segunda Guerra Mundial es unir a Europa, porque en el siglo veinte hubo dos guerras devastadoras. 

Desde que se formó la UE, no ha habido ninguna guerra entre sus miembros.

El único país que desea irse de la UE es Gran Bretaña. No una región. Es un país y le respalda el derecho. Concretamente el artículo 50 y está pensado para los países miembros, no para regiones.

Como no hay nada en el Tratado de la Unión Europea que trate el tema de una región que se independice, la UE se encuentra ante algo insólito. Pero, a pesar de no haberlo legislado, está claro que todo lo que se diga es interpretable. Los independentistas pro-UE (porque la CUP es anti-UE), lo interpretan a su gusto.

Sin embargo, quienes mandan son los que están dentro, entre ellos España, de modo que resultará muy difícil que la UE se adapte a las querencias de algunos políticos catalanes, que, como ellos desean, no quieren formar parte de un país de la UE como es España.

Salir de la UE significa la salida forzosa del euro para aquellos países que estaban en el euro, por supuesto. Todo lo que digan los nacionalistas catalanes como Oriol Junqueras de que seguirían en el euro es fantasmal. Pueden usar la moneda (o billetes de Monopoly), pero no tendrán el respaldo del BCE para dotar los fondos a sus bancos. No tendrán mecanismos de financiación. No podrán emitir deuda en euros.

En resumen, tomar la decisión de separarse de la UE tiene sus consecuencias, sobre todo, después de haber disfrutado de la inyección de fondos, del libre tráfico de productos y personas, y de una política común.

Gran Bretaña lo ha hecho. Y ahora, tiene que asumir las consecuencias, sean las que sean.

La pequeña historia de un hombre que nunca se ha tomado vacaciones en su vida

9 septiembre 2017 - 22:18 - Autor:

Muy cerca de mi casa, hay una cafetería adonde voy algunos fines de semana a desayunar. El dueño es una persona  con la que no he intercambiado muchas palabras, a pesar de que nos vemos desde hace décadas.

El otro día se me ocurrió preguntarle por las vacaciones, que es la pregunta típica de septiembre. “Nunca me he tomado vacaciones”, me dijo. “¿Y qué edad tiene usted?”, le pregunté: “84 años”.

Me dijo que trabaja desde muy joven y que se levanta a las 4 de la mañana todos los días. A veces antes.

Abre la cafetería muy temprano pues algunas veces, cuando he salido de casa antes de las seis, he visto las puertas abiertas, y algunos taxistas o policías tomando café o desayunando. 

El hombre es de un pueblo de Madrid donde se cultivan aceitunas. Por la mañana está en la cafetería, y a la hora de comer se va al pueblo, pues allí tiene sus cultivos. Coge el tractor y se pone a currar por la tarde.

“¿Y a qué hora se acuesta usted?”, le pregunté, pensando que con esa edad y a ese ritmo, a las diez de la noche estaría en cama. 

“A las doce de la noche”, respondió sin mirarme. 

Una de sus hijas le acompañó una vez al médico para hacerle una revisión. Y le rogó a la médico que le recomendara a su padre reducir la marcha. 

La doctora se volvió al señor, y le dijo: “¿Usted qué tal se siente?”.

“Bien”, dijo él.

“Entonces, siga como siempre”.

El hombre, un castellano duro, me confesó que apenas se había resfriado en su vida. A mí me recordó un personaje de los que fotografiaba a principios del siglo veinte José Ortiz Echagüe: gente dura del campo y del mar. Como el de la foto de arriba.

También me recuerda a un personaje de Pío Baroja, concretamente de la novela César o nada. Es una escena que tiene lugar un vagón de un tren que transporta ganado. Apoyado en el portón, hay un vasco viejo mirando el paisaje y aguantado el frío como si tal cosa. Ve a un joven aterido de frío, y acurrucado en un rincón, y le lanza una manta. Luego, sigue mirando el paisaje.

El señor de la cafetería también goza de buena salud, y espera seguir trabajando mientras esté bien. No quiere dejar la cafetería en otras manos, pues cuando él no está, las cosas no marchan tan bien.

Yo le he visto a su edad hacer frente a jóvenes borrachos que los domingos por la mañana se ponían a armar jaleo,  molestando a los clientes de siempre.

Entre esos clientes de siempre que van a tomar café por la mañana, a comer o a cenar con la familia, hay muchos vecinos que están prejubilados. Son personas con 60 años o menos, que salieron en las bajas voluntarias de Telefónica, del BBVA, o de cualquier otro sitio, y que matan el tiempo paseando, comprando el pan, o yendo en chándal a correr con los amigos.

Muchos de ellos están felices. Cobran una buena pensión. Tienen sus ahorros y ahora por fin pueden descansar “después de toda una vida de trabajo”.

Otros echan de menos su trabajo, pero el sistema les ha puesto ahí y tienen que aguantarse.

No sé qué pensará de eso el señor de 84 años que nunca se ha tomado vacaciones. En realidad, no creo que le importe porque es una persona de pocas palabras que se ha dedicado su vida a trabajar.

La última posverdad: mantener al Barça en la Liga dentro de una España sin Cataluña

8 septiembre 2017 - 21:25 - Autor:

Gerard Esteva, el presidente de la Unión de Federaciones Deportivas de Cataluña y del Comité Olímpico Catalán, afirmó que “en una Cataluña independiente, el Barça tendría la suerte de poder elegir en qué Liga jugar”.

La frase no tiene sentido porque si el Barça se ve privado de jugar en la Liga, sería consecuencia de la decisión de los políticos de Cataluña de independizarse. Mantenerse en la Liga sería una contradicción de ellos. No del resto del país ni de la Liga de Fútbol Profesional.

O dicho de otro modo, si los soberanistas quieren una Cataluña independiente, es porque no quieren seguir dentro de España. Por eso, Javier Tebas, actual presidente de la LFP, ha dicho que los clubes de Cataluña no podrían jugar la liga española.

Llevar la guerra independentista al deporte parece un poco frívolo, y quizá lo sea, pero es un arma muy poderosa para destacar las falsedades de los independentistas. En su campaña de propaganda, tratan de convencer a los catalanes de que seguirían en la UE, en el euro y de que no habrá consecuencias económicas negativas, sino positivas.

Supongamos que es así.

Pero lo que no podrán hacer nunca es convencer a un amante del fútbol español de que se puede estar fuera del país, y participar en la Liga nacional del país. 

Es como si el Barça, que no pertenece a ningún estado alemán, dijera: “Quisiera participar en la Liga alemana”. 

Los electores catalanes no son expertos en economía, en euro, en PIB o en balanza de pagos. Pero si algo saben es de fútbol y esa no se la tragan.

Todas estas mentiras son pronunciadas por personas puestas en instituciones catalanas para cumplir una misión de comedora del cerebro. Es la última posverdad, un término de moda que será aceptado a finales de año por la Academia de la Lengua y que ha sido definido así por su presidente: aquella información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, “sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público”.

Los portavoces políticos catalanes se quieren aprovechar de las emociones de los catalanes para mentir y desvirtuar la realidad. 

Si en esta época estamos hablando de posverdad, la que fabrican algunos portavoces se puede calificar  de pos-verdad plus.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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